miércoles, 16 de julio de 2014

Tastyfridays Outside

Hace una semana celebré mi cumpleaños feliz y qué mejor manera de hacerlo que dándome un homenaje de los que me gustan a mí, cenita para dos. Ahora tenía que buscar el sitio, revisé en mi memoria todos esos lugares que me dicen por aquí y por allá, que leo en un sitio o en otro que son los últimos en llegar, o que he descubierto en alguno de mis paseos. No son pocos los que se me vinieron a la memoria y aún así, no sé por qué, salí a la calle sin reservar en ninguno de ellos. Es verdad, un poco arriesgado en los madriles, pero no misión imposible.

Después de un paseo con compras y regalos incluidos y ya con una clara bien fresquita en la mano para apagar la sed, decidimos que iríamos a visitar Platea; y ya puestos cenaríamos en su restaurante Arriba. Alguno de mis amigos, que saben cuanto me gusta descubrir sitios nuevos, me había hablado muy bien de Platea. " Te va a encantar, es diferente". Vaya si lo es. 

Cuando ya nos habíamos acostumbrado a las reformas de los mercados tradicionales en espacios gastronómicos donde comprar, comer y beber; llega Platea. Y logran convertir el antiguo cine Carlos III en un espacio único. Casi 6.000 metros cuadrados dedicados al espectáculo y la gastronomía, donde estrellas michelín, soles repsol, la cocina tradicional o la internacional, se desgustan a ritmo de música muy bien seleccionada a manos de un Dj.  Como un rey preside un gran escenario que se divisa desde todos los lugares, incluido el Restaurante, lo acompaña una gran pantalla en la que se proyectan imágenes. Dos plantas y dos anfiteatros componen este grandioso espacio donde el disfrute lúdico y gastro está asegurado.




Y como dice la canción, allí me planté. Primero una vuelta de reconocimiento y antes de subir al restaurante no me pude resistir a un vermut acompañado de una banderilla. La elección  me costó un poco, ¡madre mía me las comería todas!


Y ale hop! arriba que nos fuimos al Restaurante Arriba capitaneado por Ramón Freixa. La mesa la conseguimos de chiripa (eso te pasa por no reservar). Una maître muy amable nos acompaña a ver si nos gusta dónde está ubicada, nos la quedamos. Se divisa el escenario y las imágenes que acompañan la música.  El chico que nos atiende nos dice que en breve habrá también espectáculos. Ambiente íntimo, poca luz  y cocina de mercado, mezclando tradición y vanguardia. El personal de sala sonriente, amable y dispuesto.

Elegimos un vino joven de Madrid, La bruja Avería, divertido en nombre y apariencia y bueno en el paladar. El nombre de la Bodega me encanta: Comando G y es que se definen como el comando garnacha. Y le toca el turno a la comida. Empezamos con una ensaladilla rusa al corte presentada como los cortes de helado entre dos láminas y con una esferificación a modo de aceituna. 



Seguimos con un carpaccio de bacalao y un tartar de atún con crujifideos que hizo las delicias de mis papilas gustativas. 



Y para cerrar ese "peazo" arroz con carabineros que me conquistó en el primer bocado.



Y como nos suele pasar, después de todo esto, ¿quién es el guapo que se pide un postre? Yo no.

4 comentarios:

  1. Madre mia! se me stá haciendo la boca agua. El sitio parece que está muy bien, pero la comida era para disfrutar. Felicidades!

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    1. Merece la pena ir, yo lo recomiendo. Gracias :))

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  2. Tú sí que sabes.....otro sitio para apuntar en la agenda. ;0)

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    1. Apunta, apunta, pero sobre todo busca un hueco para ir ;)

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