lunes, 29 de septiembre de 2014

Calamares Rellenos

Buscando, buscando, qué hacer este viernes para cenar me encontré en la pescadería con unos clamares, pequeños y muy monos ellos. A su lado había otros un poco más grandes, que me iban a dar menos trabajo, por eso de limpiar menos cantidad y ser más fáciles de rellenar. Aún así me llevé los pequeños, una que es así y que le gusta complicarse la vida un poquito más. La verdad es que los pequeños quedan más tiernos y se hacen enseguida. Además la cantidad que necesitamos para la cena "parejil" tampoco es tanta. Aunque yo me llevé al final más cantidad y acabé con cara de tentáculo de tanto limpiar calamares. Con los que me sobraron hice un aperitivo al día siguiente que prometo publicar pronto porque estaba realmente bueno.

Me parece importante saber limpiar calamares, aunque es verdad que podemos encontrarlos limpios congelados en algunas tiendas pero el saber no ocupa lugar, así que he hecho unas fotos de como lo hago yo, por si os puede ayudar en algo.


Primero tiramos de los tentáculos sujetando el cuerpo con la otra mano y los separamos sacando a la vez las tripas del calamar.



Una vez está separado, tiramos de los tentáculos a la vez que giramos  un poco por la parte de arriba de los ojos. Así conseguiremos separar el tentáculo y dejar los ojos y las tripas por otro lado que es lo que deshechamos. Cuidadín al hacer esto que salpica. 

Ahora, si observáis la foto de arriba veréis un punto negro en el centro, con los dedos lo quitamos, es una parte dura, es como una bolita que se quita fácilmente.


Bueno pues ya tenéis los tentáculos separados y listos para darles un agua, escurrirlos y secarlos un poco con papel de cocina.

¿Y qué hacemos con el cuerpo? Pues metemos la mano y sacamos la "pluma" que es esa parte alargada como un plástico que llevan adherida a lo largo de todo el cuerpo. A veces se parte, tened cuidado de no dejar la parte del final dentro que luego es muy desagradable encontrársela. Con tirar un poco del principio suele salir, sino metéis el dedo hasta el final y la váis subiendo despacio que no se vaya a romper el cuerpo. Los lavamos y secamos un poco y ya los tenemos listos para rellenar. Yo no les quito la piel, ni las aletas.

Así contado parece un rollo pero no se tarda tanto y no es nada difícil. Siempre podéis utilizar vuestras armas de seducción y hacer que ese pinche hambriento que se relame sólo de pensar en el platazo que va a cenar hoy, os eche una mano. Vosotros le explicáis cómo hacerlo, le servís una copa de vino, o una cervecita y le contáis lo que se os ocurra. Tampoco os paséis que igual pasáis al postre directamente y se quedan los calamares sin limpiar y la cena sin hacer.

Y ahora que ya tenéis al pinche en el bote, os servís una copita de vino para vosotros y seguimos con la preparación, que esto no ha hecho más que empezar.

INGREDIENTES
(2pax)

16 calamares pequeños
10 langostinos
35 g de cebolla
2 rodajas de piña en su jugo pequeñas
aceite de oliva
sal y pimienta
Salsa:
60 g de cebolla
5 g de maicena
coñac
115 g agua

Picamos la cebolla muy pequeña y la sofreímos. Mientras tanto le quitamos las cabezas y la piel a los langostinos y picamos los cuerpos, que queden muy picados. Los echamos a la sartén damos una vuelta y echamos la piña muy picadita. Salpimentamos y dejamos que se haga unos minutos. Ya tenemos el relleno.
Con ayuda de una cuchara pequeñas rellenamos, cogemos un poco de relleno, lo introducimos y bien lo empujamos un poco (no hace falta llegar a la punta) hacia atrás con el dedo, o con la parte de atrás de la cuchara. Cerramos con un palillo.  No debéis rellenarlos mucho, porque al cocerse encogen un poco y se os pueden abrir. Aquí le guiñáis el otro ojo a vuestro pinche y si pica os puede seguir ayudando mientras que hacéis la salsa, no?


Para hacer la salsa ponemos otra sartén con un poco de aceite y echamos las cabezas. Las aplastáis bien para que suelten todo el jugo y con el fuego fuerte le echáis un chorrito de coñac. A continuación bajad el fuego y añadís el agua. Dejáis cocer unos 4 minutos aplastando bien las cabezas para que salga bien todo lo de dentro. Ahora retiramos las cabezas y pasamos por la batidora para que quede fino. Sofreímos la cebolla de la salsa y añadimos el caldo que hemos conseguido de las cabezas.

Como he visto que la salsa quedaba un poco líquida, la he espesado con un poco de maicena.
Para ello he cogido 50g de agua fría y he disuelto una cucharadita de maicena, como 4-5g.  La añadís le dais unas vueltas y que no se os olvide la sal. Ahora sólo queda incorporar los calamares y dejar que se hagan en la salsa a fuego medio unos diez minutos. Si los calamares fueran más grandes necesitan más tiempo de cocción.


Pensaba echar los tentáculos bien picados al relleno pero se me olvidó, así que lo que hice fue salarlos y pasarlos por la sartén con muy poquito aceite y servirlos con el plato.

Aquí está el resultado. No sé a vosotros, pero a mí me parece una muy buena forma de empezar el fin de semana


martes, 16 de septiembre de 2014

Tastybocata de Atún Rojo

He vuelto como El Almendro, menos mal que he logrado llegar antes de Navidad. Entre las vacaciones y la vuelta al cole ha sido difícil recuperar las cenas de los viernes. Pero todo llega y espero que, aunque hayan pasado unos cuantos días, estéis ahí con los brazos abiertos como la family del turrón.

Esta es la primera cena de la temporada y como ya habréis leído en el título de la entrada he hecho un bocata. Pero no un bocata cualquiera, y mira que a mí los bocatas cualquiera me encantan. Sólo tendríais que ver cómo salivo cuando hago esos bocatas a los niños de jamón, de chorizo, de queso, de crema de cacao...bueno basta ya! A lo que iba, tasty fridays se merecía un bocata diferente, un bocata con punto. ¿Y cómo le damos el punto? Pues con un relleno top: Atún rojo, ya conocéis mi debilidad por él. Y con un pan hecho para la ocasión, en este caso un pan con tinta de calamar que le iba como anillo al dedo al atún.

Siempre que alguien me pregunta por el tiempo que me cuesta hacer las cenas de los viernes, le digo que no me lleva todo el día prepararlas, empiezo más o menos cuando se acuestan los niños, o un poco antes, mientras ellos están cenando. Esta vez como el pan tiene que levar dos veces, empecé a las 7 de la tarde, para poder tener el pan listo a la hora de la cena. Luego la elaboración del bocata no lleva mucho tiempo. 

La receta la saqué de un libro que tengo en el que vienen bocatas y hamburguesas con un pintón que te mueres, y ahí estaba en una estantería cogiendo polvo y yo sin prestarle atención. Las cantidades igual son un poco raras pero es que la receta venía para 6 personas y yo la he ido adaptando para 2 con calculadora en mano.

INGREDIENTES
(2pax)

Pan:
167g de harina
9g de levadura de panadero
100g de agua
12 g de mantequilla
4g de sal
1 bolsita de tinta de calamar
semillas de amapola o de sésamo

Relleno:
150 - 200g de atún rojo en filetes gruesos 
44g de pimiento amarillo
35 g de pimiento rojo
40g de lechuga iceberg o romana
30g salsa de soja dulce
sal y pimienta

Salsa:
2 cucharadas de mayonesa
17g de alcaparras
1 cucharada de zumo de limón

Empezamos por hacer el pan. Amasamos si podemos con ayuda de un robot mejor, la harina, el agua, la levadura, la tinta de calamar, la mantequilla y la sal. Aquí os doy un consejo y es que la levadura la disolváis en agua tibia y cuando esté disuelta ya la añadís a la harina. La mantequilla que esté a temperatura ambiente, incluso la podéis ablandar un poco con las manos.
Hay que amasar con el accesorio correspondiente 5 minutos a baja velocidad e ir aumentándola poco a poco y trabajar otros 5 minutos. Ahora manda dejarla reposar en el robot 30 minutos. Yo la saqué y la dejé reposar en un bol tapada con un trapo. Al sacarla estaba un poco pegajosa y difícil de manipular. Hay que tratar de dejarla unida, para ello si lo hacéis con las manos igual os ayuda echaros un poco de harina.
Una vez que pase el tiempo de reposo, la dividís en dos bolas y las colocáis en la bandeja del horno sobre papel sulfurado. Aunque la masa ahora ya estará más manejable, echaos otra vez harina en las manos para formar las dos bolas. Cuando tengamos las bolas formadas es el momento de esparcir por encima las semillas de amapola, que yo sustituí por sésamo. Aquí hay que volver a dejar reposar ahora 45 minutos tapados con el trapo. Mientras precalentamos el horno a 210º con un bol o bandeja que soporte la temperatura del horno lleno de agua. 


Metemos al horno los bollos durante 15-20 minutos, depende un poco del horno. El mío es un poco perezoso y los dejé 20. Para comprobar que están hechos, meto una aguja fina de tejer que toque el centro y tiene que salir caliente y seca. Dejamos enfriar los bollo y los cortamos con cuidado por la mitad. 
Os cuento que las semillas de sésamo no se pegaron muy bien y se iban cayendo todo el rato, otra vez probaré a pegarlas con un poco de agua o con huevo.



Ahora vamos con la salsa. Mezclamos la mayonesa, la cucharada de zumo de limón y las alcaparras bien picadas, pimienta y si queremos un pelín de sal.
Seguimos con el relleno y para ello pasamos los filetes de atún vuelta y vuelta por la sartén, los retiramos y desglasamos la sartén con la salsa de soja( esto es rascar un poquito con una espátula de madera mientras removemos). Sacamos del fuego y echamos el atún dentro y le vamos dando unas vueltas hasta que se entibie. Si la salsa de soja que tenemos no es dulce al atún habrá que echarle solo pimienta porque la soja ya le da sabor salado. Si por el contrario la salsa es dulce, echamos al atún sal y pimienta.
Aquí quiero hacer un inciso, al pasar el atún por la sartén primero y luego meterlo en la salsa de soja que está caliente y lo sigue cocinando, al final no queda tan crudo como a mí me gusta. Así que para la próxima vez que lo haga voy a probar a meterlo a marinar en la soja un ratito y luego vuelta y vuelta en la sartén, o dejar que se entibie la soja antes de meterlo. 
Cortamos los pimientos en tiras finas (juliana) y los salteamos con un poco de aceite de oliva. Lavamos la lechuga, la troceamos pequeña y reservamos.

Ahora montamos el bocadillo, para ello untamos las dos tapas con la salsa, sed generosos. Ponemos sobre la de abajo la lechuga, el pimiento salteado y por último el atún. 



Sólo falta tapar y disfrutar, ¡qué por fin es viernes!







miércoles, 6 de agosto de 2014

Tastyfridays Outside

Hoy quiero hablaros mi experiencia en Nakeima. Hace ya algunas semanas que estuve cenando allí y tenía muchas ganas de contároslo; lo que no he tenido es mucho tiempo, pero todo llega. Algún avance he puesto en las redes sociales para que empezaseis a salivar y hoy, la experiencia completa.

Llevaba tiempo queriendo ir a Nakeima, pero nunca conseguía que se alinearan los planetas ni tan siquiera para poder plantarme en la cola. ¿COLA? Sí habéis leído bien. Estos chicos que en otoño llevarán un año abiertos tienen cola todos los días, por la mañana y por la tarde, para acceder a su restaurante. Pensé que en julio a la gente ya se le habría pasado un poco la fiebre y los calores de la tarde ayudarían. ¡ILUSA! Dijo una vocecita en mi oído, así que a las 19:50 exactamente me planté delante de este curioso lugar que cuando lo ves por fuera ni te imaginas lo que se va a cocer dentro.
Cuando llegamos ya teníamos 15 personas delante, entran 20, a veces alguno más. Mientras hacíamos la cola se me venían cosas a la cabeza como -pero que hago yo aquí que no hacía una cola desde que tenía 18 años- O ese -¡madre mía qué calor me voy a derretir, qué aburrimiento!-. Y entre pensamiento y pensamiento y comentario y comentario descubres que el que tienes delante tripite y el que tienes detrás repite. Pues yo creo que no me va a defraudar este dumpling bar, como dice su tarjeta por un lado o free-style Asian Food, como dice por el otro.

20:30 un chico sale a la puerta a apuntar a la gente y a las 21 te cita para cenar. Una cervecita para apagar la sed y ya estamos ahí.

Todos los comensales se sientan en la barra, creo que también hay una mesa para cuatro o cinco y otra más pequeña. Bueno lo de todos se sientan no es exactamente así, porque no hay taburetes para todos. Lo primero un aperitivo de pan de arroz. A continuación los camareros repartidos por la barra empiezan a contar a cada uno lo que puedes comer hoy dividido en entrantes, niguiris, tatakis, palos y platos. Responden a tus dudas, te aconsejan, te dan opciones y te sonríen. Pues ya está, ahora a esperar que empiece la fiesta. 

Los primeros no tardan en salir de la pequeña cocina vista que hay al final de la barra. Para nosotros rollito de primavera, un básico, y unos dumpling. El primero estaba bueno, pero necesito probar más. El dumpling no hace acto de presencia y llega el tataki de pez mantequilla. ¡Madre mía, riquísimo! En la barra uno de los chicos comienza a preparar los niguiris, y así llega el tataki de Waygu que iguala al anterior. ¡Qué sabores consiguen estos chicos!


Hacen su aparición los niguiris. Habíamos pedido de vieira y de chicharro y vienen también unos de gamba al ajillo, no había dumpling así que nuestro camarero nos obsequia con estos niguiris, un buen detalle. Los tres estaban espectaculares, pero el de chicharro me cautivó. 



Empiezo a entender la cola y a no arrepentirme de haberla hecho. La cena discurre en un ambiente distendido donde los camareros hablan con los clientes, se cercioran de que les van gustando los platos, que no falta nada de beber, y todo está ok.

Y le toca el turno a la oreja a la plancha, un plato que nuestro camarero nos ayudo a elegir entre otros y desde aquí le doy las gracias por tremenda elección, sin palabras, perfectamente tratada, sabores diferentes. La disfrutamos bocado a bocado hasta limpiar el plato.


Ya sólo nos quedaba un plato, Curry de Pato, ñam! y después de probar la oreja tenía mis dudas pero ese curry de pato supo mantener el tipo, no me esperaba menos.

La cena la acompañamos con un tinto del que habíamos oído hablar pero no habíamos probado. Crash, un vino extremeño muy especial y que os recomiendo
Y llegamos al punto de siempre, el postre, pues ha vuelto a pasar. Cero sitio para el postre. Otra vez será...

Para los que aún habiendo leído las maravillas de este pequeño gran lugar, no estéis dispuestos a hacer cola, podéis probar y probar porque igual algún día no la hay. O esperar a que abran la parte de arriba que quizás sea con reserva.


jueves, 24 de julio de 2014

Lomos de Atún con Pesto Rojo y Espárragos Trigueros

Pues ya no queda nada de nada y tenemos aquí otro fin de semana más. Mañana ya es viernes. A algunos les importará un pepino, o un espárrago ya que estamos. Ya estarán en ese modo en el que da igual que sea lunes, martes viernes o sábado: ¡¡¡¡VACACIONES!!! A mí ya me queda menos pero mientras tanto, me agarro a los viernes y busco algo sabroso para celebrarlo.
Soy muy aficionada al pesto, me chifla. Y hace ya algún tiempo descubrí una receta que le daba una vuelta más y lo convertía en rojo. La receta la cogí prestada de gastronomiaycia.com y desde entonces la he hecho varias veces para acompañar diferentes platos. Hoy toca con atún, al cuál también soy muy aficionada en todas sus versiones, sobre todo al atún rojo, umm. El plato lo podéis hacer con atún rojo o con el que no es rojo, incluso me atrevo a deciros que con bonito que ahora está en plena temporada.
Esta vez me quedé sin atún rojo y sin tiempo para andar buscándolo, pero no por ello el plato dejó de estar delicioso.



Vamos allá: ¡¡MÚSICA, CORONITA Y ACCIÓN!!


INGREDIENTES
(2PAX)

2 lomos de atún
1 manojo de espárragos trigueros
Sal gorda

Pesto
12 Tomates secos en aceite
60g de aceite de oliva virgen extra
15g de piñones
1 diente de ajo
2g de albahaca fresca
15g de parmesano rallado
Guindilla
1 pizca de azúcar
Sal
Unas gotas de zumo de limón

Elaboración
Los tomates que compré no estaban en aceite, venían secos en una bolsa, así que los puse en agua a hidratar hasta que estuvieron blanditos y carnosos. Los secamos bien, la receta original pone que les quitemos las pepitas, pero yo no lo hice. Y que si no vienen en aceite los pongamos después de hidratarlos en aceite, yo tampoco lo hice. Una que es así, un poco rebelde.  Si los tomates secos ya vienen en aceite, no tenéis que hidratarlos en agua.

Ahora tendremos que ponerlos en la picadora, con los piñones, el ajo pelado, las hojas de albahaca, unas gotas de limón, el parmesano, guindilla al gusto, el azúcar y la sal. Ponemos también la mitad del aceite. vamos triturando y añadiendo el resto del aceite poco a poco. Comprobamos el punto de sal y la textura porque igual queremos echarle más aceite.
Haciendo esta cantidad nos sobrará pero no os preocupéis que se puede congelar y utilizarlo en otra ocasión para una pasta, para carne, para otro pescado o para repetir el plato si os gusta.

Una vez tenemos el pesto hecho, o mientras lo hacemos ponemos en la plancha los espárragos, como eran finos los puse directamente en la plancha. Si son gruesos tendréis que darles primero un hervor, para ablandarlos un poco, después los ponéis en la plancha y cuando los saquéis, y en ambos casos, les echáis sal gorda por encima.

Nos faltan los lomos de atún, que es tan fácil como ponerlos en la plancha cuando estemos terminando los espárragos. El atún no conviene cocinarlo mucho tiempo para que no se seque demasiado, pero bueno va un poco en gustos. Cuando lo saquéis le echáis sal gorda por encima y listo.

Ahora solo falta ponerlo en un plato de la forma más bonita posible y empezar a saborear el fin de semana.


miércoles, 16 de julio de 2014

Tastyfridays Outside

Hace una semana celebré mi cumpleaños feliz y qué mejor manera de hacerlo que dándome un homenaje de los que me gustan a mí, cenita para dos. Ahora tenía que buscar el sitio, revisé en mi memoria todos esos lugares que me dicen por aquí y por allá, que leo en un sitio o en otro que son los últimos en llegar, o que he descubierto en alguno de mis paseos. No son pocos los que se me vinieron a la memoria y aún así, no sé por qué, salí a la calle sin reservar en ninguno de ellos. Es verdad, un poco arriesgado en los madriles, pero no misión imposible.

Después de un paseo con compras y regalos incluidos y ya con una clara bien fresquita en la mano para apagar la sed, decidimos que iríamos a visitar Platea; y ya puestos cenaríamos en su restaurante Arriba. Alguno de mis amigos, que saben cuanto me gusta descubrir sitios nuevos, me había hablado muy bien de Platea. " Te va a encantar, es diferente". Vaya si lo es. 

Cuando ya nos habíamos acostumbrado a las reformas de los mercados tradicionales en espacios gastronómicos donde comprar, comer y beber; llega Platea. Y logran convertir el antiguo cine Carlos III en un espacio único. Casi 6.000 metros cuadrados dedicados al espectáculo y la gastronomía, donde estrellas michelín, soles repsol, la cocina tradicional o la internacional, se desgustan a ritmo de música muy bien seleccionada a manos de un Dj.  Como un rey preside un gran escenario que se divisa desde todos los lugares, incluido el Restaurante, lo acompaña una gran pantalla en la que se proyectan imágenes. Dos plantas y dos anfiteatros componen este grandioso espacio donde el disfrute lúdico y gastro está asegurado.




Y como dice la canción, allí me planté. Primero una vuelta de reconocimiento y antes de subir al restaurante no me pude resistir a un vermut acompañado de una banderilla. La elección  me costó un poco, ¡madre mía me las comería todas!


Y ale hop! arriba que nos fuimos al Restaurante Arriba capitaneado por Ramón Freixa. La mesa la conseguimos de chiripa (eso te pasa por no reservar). Una maître muy amable nos acompaña a ver si nos gusta dónde está ubicada, nos la quedamos. Se divisa el escenario y las imágenes que acompañan la música.  El chico que nos atiende nos dice que en breve habrá también espectáculos. Ambiente íntimo, poca luz  y cocina de mercado, mezclando tradición y vanguardia. El personal de sala sonriente, amable y dispuesto.

Elegimos un vino joven de Madrid, La bruja Avería, divertido en nombre y apariencia y bueno en el paladar. El nombre de la Bodega me encanta: Comando G y es que se definen como el comando garnacha. Y le toca el turno a la comida. Empezamos con una ensaladilla rusa al corte presentada como los cortes de helado entre dos láminas y con una esferificación a modo de aceituna. 



Seguimos con un carpaccio de bacalao y un tartar de atún con crujifideos que hizo las delicias de mis papilas gustativas. 



Y para cerrar ese "peazo" arroz con carabineros que me conquistó en el primer bocado.



Y como nos suele pasar, después de todo esto, ¿quién es el guapo que se pide un postre? Yo no.

lunes, 7 de julio de 2014

Doble Tartar

Lo sé, entre pitos y flautas y flautas y pitos, no publico con la asiduidad que debería y alguna semanita os dejo sin la entrada de turno. Tampoco voy a prometer ahora que voy a ser buena, que voy a publicar más y las mil excusas del arrepentido. Después de unos cuantos años conociéndome ya se que mejor no prometo cosas que no estoy segura de llegar a cumplir.
Pero vamos a dejarnos de rollos y pasemos a lo verdaderamente importante,  contaros el superplato de hace dos viernes. Y digo superplato porque lo disfrutamos de lo lindo, nunca me había animado a hacer steak tartar en casa pero después del resultado repetiré. Es una receta sólo apta para carnívoros, pero para acompañarlo hice un tartar de aguacate, tomate y anchoa que podréis adoptar los que no seáis fans de la carne cruda y que estaba también increíble.
Para hacer el steak tartar miré varias recetas de ayer y de hoy y fui cogiendo de aquí y de allá lo que mejor me pareció. También con alguna aportación personal como utilizar dos tipos de mostaza, la normal y la antigua (la de las bolitas). O que los pepinillos fueran sabor a anchoa, porque en algunas recetas utilizan también anchoas. Yo preferí echárselas al otro tartar.
Y como siempre, ponemos música, le abrimos la puerta a Coronita y a cocinar.

INGREDIENTES
(2PAX)

370g de solomillo de ternera
2 cucharadas de mostaza antigua
1 cuharada mostaza normal
3 chorritos de aceite
una yema de huevo
2 cucharaditas de alcaparras 12 g
4 pepinillos sabor anchoa 20 g
27 g de cebolla
una cucharada y media de salsa perrins
salsa tabasco
sal y pimienta

Lo primero que tenemos que hacer es picar la carne a CUCHILLO. Es uno de los secretos de un buen steak tartar, no picar la carne con picadora para que no quede un mazacote y cuando lo hagamos con el cuchillo procurar no aplastarla. El secreto es un buen cuchillo, grande y bien afilado, e ir dándole aire a cada corte; imitándo a los superchefs cuando cortan que no levantan la punta del cuchillo de la tabla. Aunque no dice por ningún lado que haya que congelar la carne, yo lo hice. Y la piqué cuando estaba prácticamente descongelada.
Otro de los secretos es una buena carne, en todas las recetas hablan de solomillo y las más puristas o en realidad más antiguas, de carne de buey. Yo lo hice con ternera pero no con solomillo porque no encontré, elegí unos filetes muy gruesos, como de dos centímetros, no muy grandes y muy magros, tan solo tenían una vetita de grasa que obviamente hay que quitar. Elegid una pieza de buena calidad y muy magra, con el solomillo iréis sobre seguro.
Seguimos con la preparación y ponemos en un bol la yema de huevo, las mostazas, la salsa perrins, unas gotas de tabasco, sal y pimienta. Comenzáis a batir, con un tenedor y a echar poco a poco el aceite como cuando hacéis una mayonesa. Primero un chorrito, cuando esté incorporado otro y después el otro. Cuando esté  ligado echáis la carne y mezcláis. A continuación añadimos las alcaparras, la cebolla y los pepinillos muy picados. Mezclamos bien y ahora es el momento de probar y corregir para dejarlo a nuestro gusto. Probaremos el punto de sal, podemos añadir más perrins o mostaza. Y también probar el punto de picante para añadir un poco más de tabasco.  Id poco a poco y así siempre estaréis a tiempo de rectificar. Reservamos en frío y pasamos a preparar el otro tartar.


Tartar de Aguacate, Tomate y Anchoas

INGREDIENTES
(2PAX)
un aguacate
1 lata pequeña de anchoas en aceite de oliva
1 lima
sal
pimienta
aceite
medio tomate
media cebolla pequeña
rúcula

Picamos el aguacate en daditos muy menudo pero sin que quede una pasta. Lo aliñamos con aceite, lima, sal y pimenta. Picamos el tomate también muy pequeño y lo aliñamos de la misma manera. Picamos la cebolla de la misma forma y la aliñamos como los anteriores. Picamos media lata de anchoas y pasamos a montar los tartares. Cogemos un puñadito de rúcula que previamente aliñamos también con aceite, lima, sal y pimienta. Ponemos encima el aro y hacemos una capa de aguacate, otra de cebolla y echamos encima las anchoas picadas. Las anchoas y la cebolla no tienen que hacer una capa muy gruesa. Mirad la imagen.


Hacemos una capa de tomate y cerramos con otra de aguacate. Prensamos un poco hacia abajo y desmoldamos. Podemos adornar con un filete de anchoa entero.



Para terminar nuestro plato cogemos otro molde de emplatar y le damos forma al steak tartar. Si no tenéis moldes de emplatar, siempre podéis dar forma a la carne con dos cucharas, o con las manos. Y para el tartar de aguacate ir haciendo capas. Puede que no quede tan bonito pero seguro que igual de rico.



Y llegados a este punto, ¿alguien se ha encargado de abrir el vino? Nosotros elegimos uno muy recomendable de las Bodegas Matsu, El Recio 2011.

Y con este compañero cien por cien tinta de Toro emprendimos un viaje muy sabroso que duró hasta altas horas.



viernes, 27 de junio de 2014

Pulpo a la Plancha con Espuma de Patata y Aceite de Pimentón

Qué ganas tenía de volver a compartir una de mis recetas con vosotros. No os vayáis a pensar que he dejado de celebrar los viernes, eso nunca. Tampoco he dejado de cocinar. Pero a lo que no me he podido dedicar es a escribir. Hoy estoy logrando no desmayarme en el sofá, así que tengo que aprovechar.
Es una receta sencilla, de esas que te deja con buen sabor de boca. Es verdad, hace falta un sifón para la espuma, pero bueno podremos hacer un apaño.
Esta vez no me he tomado la Coronita de rigor mientras cocinaba, la he sustituido por un Albariño en honor al pulpo.

INGREDIENTES
(2pax)

2 ó 4 patas de pulpo grandes cocidas, depende del tamaño y del apetito 
aceite de oliva
sal gorda
pimentón
250g de patatas
125g de nata líquida (35%mg)
100g de agua de coción de las patatas
35g de aceite de oliva virgen
sal
2 cápsulas de gas

Lo primero que tenemos que hacer es lavar el pulpo y cocer que es lo que nos llevará más tiempo. Es importante congelarlo antes para asegurarnos de que no quede duro. Yo lo cuezo en olla rápida dejándolo 15' a partir de que sube. Depende un poco del tamaño del pulpo. Una opción más rápida es comprarlo cocido, mejor cocerlo pero si no puede ser pues no puede ser. 


Mientras se cuece el pulpo, cocemos las patatas en agua con sal. En la olla rápida y en trozos pequeños nos llevará 5 minutos desde que sube.
A continuación batimos las patatas, con el agua y la nata. Metemos en el sifón y ponemos 2 cargas.
Si no tenemos sifón, podemos triturar las patatas, añadir el agua y a continuación batirlo con la nata.  Le faltará el aire que llevan las espumas y la textura pero servirá hasta que le pidamos a los Reyes Magos el sifón.



Tenemos que hacer el aceite, para ello echamos en la sartén un chorro de aceite de oliva y cuando esté caliente retiramos del fuego y le añadimos una cucharadita de pimentón. Mezclamos bien y ya lo tenemos.Yo he utilizado pimentón agridulce de la Vera, que pica un poco.
Una vez cocido el pulpo lo cortamos en rodajas que pasaremos por la plancha. Dejamos que se dore y al sacarlo le echamos sal gorda.
Ahora solo queda montar el plato, queda muy bien en copas grandes o en cuencos. Podéis poner el pulpo regado con el aceite de pimentón abajo y la espuma de patata encima. O como he hecho yo que he puesto primero la espuma, luego el pulpo, y por último el aceite. Hay que servir rápido que el pulpo juega al escondite y se va para abajo.























Os aseguro que disfrutaréis tanto con el sabor de este plato que os darán ganas hasta de bailar una muñeira. Bueno, igual me he pasado. Aunque con la botellita de Albariño nunca se sabe.