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lunes, 6 de febrero de 2017

Bacalao con Consomé de Setas

Lunes, un día que por mucho que me esmero no acaba de encajar conmigo, aunque con los años voy encontrándole un hueco y dándole un papel dentro de la semana. Hoy le doy el honor de recordar el plato que ocupó nuestra cena el último tastyfridays. Y lo llamo honor porque fue un plato redondo, lleno de matices y texturas con un resultado espectacular. Una receta inspirada en distintos estrellados y que bien merece su estrella particular, la que le doy yo.



Cocciones e ingredientes nos hicieron disfrutar de la noche, como hacía tiempo entre unas cosas y otras que no hacíamos. Por un lado el bacalao, un pescado que me encanta por su textura y que cocinado de determinada forma no hace más que ganar puntos. Y por otro lado las setas y champiñones que junto con el caldo de pollo y los matices de la soja y el azúcar, logran un consomé difícil de olvidar. Ya por último nosotros, con ganas de hablar, de soñar, de querernos y de disfrutar.

En esta receta hay parte de cocina al vacío a baja temperatura. Sous vide, se llama. Yo tengo una envasadora al vacío y un ronner casero, con el que se puede acceder al universo de la cocina a baja temperatura en casa, el Anova Culinary AQUÍ podéis ver como es.
Si no tenéis envasadora, AQUÍ he publicado un vídeo en el que podéis ver una técnica para hacerlo sin máquina. Después tendréis que controlar la temperatura del agua con un termómetro. Y por supuesto esta receta se puede hacer sin nada de esto, más adelante os explico como. Pero os animo a experimentar un poco con este tipo de cocción porque la textura que consigue con determinados alimentos es muy diferente y muy buena.


¡Vamos allá con este platazo tan tasty!

INGREDIENTES
(2pax)
300g. de lomos de bacalao desalado
65g. de azúcar mascavado (puede ser moreno o blanco si no encontráis)
80g. de cebolla
Aceite de oliva
125g. vino blanco
600g. de champiñones
250g. de caldo de pollo, yo he utilizado caldo de pollo ecológico Costa eco
1 rama de citronela
6g. de jengibre
4 ramitas de cilantro
80g. de claras
70g. de champiñones
Salsa de soja
Salsa de pescado

30g. de Hinojo
40g. de Espinacas frescas
1/2 nuez de mantequilla
55g. de setas shitake
55g. de setas shimeji
1 tomate pera
Hojas de cilantro
Sal rosa
1 lima

Preparación:

Picar cebolla fina y sofreír con el azúcar en un poco de aceite de oliva. Dejar a fuego lento durante 15'. Mientras tanto, limpiamos los champiñones y laminamos los 600g. Los salteamos en una sartén con un poco de aceite de oliva a fuego vivo y reservamos.  Pasados los 15', echar el vino blanco sobe la cebolla y mover con una espátula de madera rascando bien el fondo (desglasar). Después de unas cuantas vueltas, incorporar los champiñones y el caldo de pollo. El caldo lo podéis hacer o comprar, a mi me vino genial en este caso el de Costa Eco que venía en la Disfrutabox de este mes. Dejamos cocer durante 20' en olla rápida a partir de que coja presión. Si no tenéis olla rápida dejadlo una media hora- 45' tapado a fuego lento.





Mientras cuece el caldo, trituramos con una batidora la citronela, el jengibre, los 70g. de champiñones, las ramas de cilantro y las claras.

Una vez cocido el caldo, colamos reservando los champiñones con la cebolla para comerlos en otra ocasión (Os quedarán unos champiñones con un toque dulce por el azúcar, que podéis utilizar otro día con unas verduras salteadas, o para añadir a una pasta, arroz o en cualquier plato que se os ocurra) Añadimos la mezcla anterior de las claras. Volvemos a cerrar la olla rápida y cuando coja presión la dejamos 10' a fuego lento. Si no tenéis olla rápida pues lo dejáis tapado 20' a fuego lento.

Mientras tanto picamos el hinojo en juliana y lo salteamos junto a las espinacas en mantequilla, añadiéndole sal. Reservamos.

Envasamos los lomos de bacalao al vacío y los cocinamos a 55º durante 15'. Si no tenéis muchos medios para la cocina al vacío, poned los lomos de bacalao a confitar en abundante aceite de oliva a fuego lento ( que no hierva), hasta que estén en su punto (en cuanto se separe en lascas).


Pelamos el tomate, le quitamos las pepitas y lo cortamos en dados pequeños. Reservamos.

Abrimos el caldo, y oh! pensaréis que un monstruo se ha apoderado de vuestro caldo, pero no. Es la mezcla con clara que además de darle aroma ha coagulado clarificando el caldo. Lo pasamos por un colador de tela o por uno de malla fina, apretando bien y quedándonos con el caldo. Lo sazonamos con una cucharada salsa de soja y una cucharada de salsa de pescado. Cuidado con los condimentos, tienen que salar pero no tapar el resto del sabor. Así que echadlos poco a poco. Y si el caldo no está lo suficientemente salado podéis un poquito más. Si no encontráis salsa de pescado utilizad solo soja.


Ponemos el caldo al fuego y cuando empiece a hervir le añadimos las shitake, las shimeji y los dados de tomate. Cocemos a fuego lento durante 5' y a tenemos todo listo.


Para servir, ponemos un montoncito del salteado de espinacas e hinojo (quizás le tendréis que dar un último calentón). Colocamos encima el lomo de bacalao que espolvoreamos con sal rosa y ralladura de lima. Añadimos alrededor el consomé de setas con las setas y el tomate y adornamos con unas cuantas hojas de cilantro.




¡Espero que os guste y que disfrutéis de los viernes o del día que os apetezca!

Os dejo el enlace de Disfrutabox para que podáis disfrutar de este caldo de pollo Costa Eco y de otros muchos productos de comida y belleza:










viernes, 10 de junio de 2016

Rollitos de Conejo, Morcilla y Setas

Para hacer un plato especial, no hace falta gastarse una fortuna. Lo que hace falta es un poco de tiempo, un poco de dedicación, una pizca de ilusión, y de vez en cuando alguna vuelta buscando esos ingredientes que le den al plato un toque diferente, que sean capaz de darle un poco de chispa a nuestro paladar. 

Aquí está un ejemplo hecho con conejo, una carne asequible, los últimos tiempos menos, todo hay que decirlo. Confieso que no es una carne que compre habitualmente, no está en mis menús diarios aunque si puede dar mucho juego para estarlo y para visitar tu cocina de vez en cuando.

Pero aquí no estamos en el día a día, para eso tenemos mamaquehay.blogspot.com aquí estamos en ese día, el que elegimos para disfrutarlo despacio, para saborearlo. Que cocinamos con mimo, con los cinco sentidos, sin mirar el reloj a no ser para medir los tiempos de cocción. Y una vez que se termina la preparación, sigues disfrutando de todos los sabores que has creado y de las sensaciones que ese plato está causando a tu alrededor.

A veces, puedes estar tan ensimismado en lo que has planeado, en lo que estás cocinando, que es ese mundo alrededor el que te puede poner los pies en la tierra para hacerte entender que no está todo lo redondo que parecía o que planeabas. Otras veces tú mismo te das cuenta de que quizás el resultado no es el que tú esperabas. Pero eso no debe arruinarte el día o la noche, es un elemento más que el momento, la compañía, la charla y el vino, pueden compensar.  Para eso estamos para experimentar, probar combinaciones, aprender, y sobre todo pasar un buen rato, nuestro buen rato.


Estos rollitos consiguieron una sonrisa en el primer bocado y unos cuantos "ummm, ñam, mmmm", en los siguientes.

INGREDIENTES
(unos cuantos rollitos, para hoy, para mañana y casi para toda la semana)

525g de medallones de conejo con hueso

Salsa
Los huesos del conejo
2 dientes de ajo sin pelar
50g de cebolla
aceite de oliva
Sal
Granos de pimienta
Vino de Oporto
Agua
Maicena

Relleno
La carne de conejo sin hueso, se quedó en 386g
142g de setas (utilicé shiitake, podéis probar con las que queráis)
66g de morcilla de cebolla (la mía era asturiana)
50g de cebolla
Aceite de oliva
sal, ajo en polvo, pimienta y tomillo

1 paquete de obleas de arroz para hacer los rollitos
1 paquete de brotes de rábano para acompañar


Antes de comenzar a explicaros la elaboración, os quería comentar que yo no compré el conejo entero. Encontré unas bandejas donde venía una especie de medallones de conejo y me pareció que para esta elaboración me daría un poco menos de trabajo que con el conejo entero. Pero si compráis el conejo entero también lo podéis hacer, solo es cuestión de tener un poco más de paciencia.


Dicho esto empezamos con el relleno para darle tiempo a entibiarse mientras hacemos la salsa. En una picadora, y si no tenéis pues cuchillo y ánimo, picamos la carne de conejo, que hemos separado previamente de los huesos, y la morcilla. Las setas las picamos a mano en cuadraditos y las añadís a la mezcla. Salpimentamos, sazonamos con un poco de ajo en polvo y tomillo seco. Ponemos a sofreír en una sartén con un poco de aceite de oliva; no mucho que la morcilla soltará grasa. Lo dejamos entibiar. Con las obleas de arroz el relleno no debe estar muy caliente para que no se rompan.

Echamos un poco de aceite de oliva en una olla no muy grande, cuando coja un poco de temperatura sofreímos los huesos a fuego vivo, da igual que se vaya pegando un poquito, pero no dejéis de remover. A continuación echamos los dos dientes de ajo sin pelar y la cebolla pelada y cortada en trozos no muy pequeños más 5 granos de pimienta. Seguimos dando vueltas mientras se van dorando y añadimos un chorro de vino de Oporto, que quede casi cubierto. Aprovechamos para desglasar con el vino, es decir, con nuestra espátula vamos removiendo y rascando los pegadito del fondo. Cuando hayamos terminado de desglasar. Echamos el agua (cuando hablo de un cuarto de vaso, me refiero a los típicos vasos de 200cc).


Bajamos el fuego, salamos y dejamos reducir unos 20-25 minutos. Ahora toca colar y quedarnos con ese jugo concentrado. Como era un poco líquido, le añadí media cucharadita de maicena diluida en un poco de agua (3 cucharadas soperas). Dejamos hervir un poquito. Con esto conseguí darle un poco más de consistencia, pero no quitarle nada del color y el sabor concentrado que tenía.


Vamos con los rollitos.
Cogemos una oblea, la sumergimos en agua tibia para ablandarla. La sacamos y la ponemos sobre una superficie un poco húmeda. Puede ser un paño limpio, una tabla de madera, o en mi caso un papel de teflón similar al de horno, que no me hizo falta humedecer. Si al sacar la oblea del agua véis que tiene alguna fisura, no importa, al enrollar se solucionará.

Ponemos un poco de relleno y vamos enrollando hasta la mitad. En este momento, plegamos los lados hacia dentro y seguimos enrollando hasta acabar el rollo. He procurado que en las fotos quede plasmado el proceso, pero si tenéis alguna duda sólo tenéis que consultarme.




Ponemos un poco de relleno y vamos enrollando hasta la mitad. En este momento, plegamos los lados hacia dentro y seguimos enrollando hasta acabar el rollo. He procurado que en las fotos quede plasmado el proceso, pero si tenéis alguna duda sólo tenéis que consultarme.
Una vez están los rollitos, y si la salsa está muy fría le damos un calentón. Cogemos los brotes de rábano y los aliñamos con un poco de aceite de oliva y sal. Le damos un golpe de microondas a los rollitos. Y solo falta emplatar. Ponemos un rollito o dos en el plato, añadimos por encima unos cuantos brotes. Y me paro que para contar que los brotes de rábano tienen un sabor un poco especial, un poco picante, un poco a tierra, pero con la mezcla del rollito y la salsa son perfectos. Los que os sobren los podéis utilizar en ensaladas.

El toque final: salsear y listo.


lunes, 11 de mayo de 2015

Solomillo de Ternera con Patata, Boletus, otra vez Patata y otra vez Boletus

Este plato empezó siendo un Solomillo con Canelón de Patata relleno de Boletus, que suena muy bien pero que una servidora no fue capaz de hacer. Y mira que seguí al pie de la letra las instrucciones del supercocinero que la proponía, pero no hubo manera de hacer que las láminas de patata se enrollaran hasta formar un canelón, y encima sujetando el relleno a la vez. Quizás, este fue el problema, seguir al pie de la letra sus indicaciones, porque mandaba cortar las patatas en laminas de 5mm. Cuando hice la primera, casi utilizando una regla, ya me imaginé que aquello no iba a tener buen final. Yo creo que eran demasiado gruesas, pero si las hacía más finas igual se deshacían al darles el hervor que hacía falta.
O quizás, la variedad de patata no era la adecuada. Yo utilicé las que tengo para todo, porque entre los distintos tipos de yogures que compro, los distintos tipos de leche, y los diferentes tipos de cereales, solo me faltaba comprar distintos tipos de patatas. Ya sé que un Tastyfridays se lo merece todo, pero yo no tenía ganas de andar buscando el tipo de patata adecuado para la ocasión, por lo menos hoy. Y por si vosotros sí, era gallega.

También puede ser que las láminas pecaran un poco de cortas, porque llegar, llegué a enrollarlas, pero no se mantenían como un canelón. Pensé, entonces, en atarlas, y es que después de hervirlas y una vez formado el canelón, había que freírlas. Pero mi grado de confianza en el plato por aquel entonces no era muy alto. Así que el canelón se convirtió en lasaña, igual de rico y todos tan contentos.

INGREDIENTES
(2PAX)

2 medallones de solomillo de ternera
8 láminas de patata de 5 mm.y que midan aproximadamente 8 cm. de largo y 4 cm. de ancho
4 cebollitas francesas

Relleno
50g bacon
50g cebolla
60g boletus
15-20g de piñones
vino de Oporto
Sal
Nata
mantequilla

Salsa
150g de agua
1 cucharadita de Bovril
30g de boletus
5 g del aceite en el que vienen los boletus

En un poco de mantequilla sofreímos la cebolla, picada muy fina. A continuación añadimos el bacon, también muy picado y los boletus. Rehogamos un poco e incorporamos los piñones. Ahora le toca el turno a un chorrito de Oporto, le damos unas vueltas, añadimos un chorrito de nata. Dejamos hacerse unos 5 minutos y reservamos tapado.  Cuidado con los líquidos que es un relleno, no puede quedar líquido.
Vamos a por las patatas. Las cortamos de la medida que os he puesto en los ingredientes, tenéis que escoger patatas grandes, y vais a desperdiciar bastante de cada una, pero no lo tiréis que vale para hacer un puré de patata o para incorporárselo a una crema de verduras. Los recortes los conserváis en agua y en la nevera.
Cocemos las láminas de patata en agua hirviendo con sal durante 40- 50 segundos. Las sacamos, las escurrimos y secamos con papel de cocina.

Para hacer la salsa, mezclamos el agua con el Bovril y dejamos reducir un poco al fuego. Ponemos en la batidora las setas y el aceite. Vamos añadiendo el jugo de carne que acabamos de hacer con el Bovril, hasta lograr la textura de salsa. Ni muy espesa ni muy líquida.
Si los boletus no los comprásemos en lata en aceite. Los sofreímos primero unos minutos en aceite de oliva y los incorporamos.

Ahora freímos las patatas en aceite de oliva. Y si el relleno se ha quedado frío lo calentamos un poquito. Empezamos a hacer capas: Patata, relleno, patata, etc.
Mientras montamos las patatas tendremos que hacer los solomillos a la plancha, una mano por aquí y otra por allá, para que nada se quede frío. Aquí cada uno decide el punto. Yo les doy fuego alto para que se doren por fuera y queden rojitos por dentro. Al punto, de toda la vida. Cuando los tengamos listos, los salamos con sal gorda.

¡Uy!, y me olvidaba de las cebollitas. Estas las podéis hacer entremedias, mientras que hacéis el relleno, por ejemplo. Las ponéis en una sartén a fuego lento, tapadas con un poco de mantequilla, un poco de agua, sal y espolvoreadas con azúcar, hasta que estén blanditas. Así las puse yo y por no vigilarlas, las doré un poquito de más. Les quité las capas de fuera y listo. También las podéis ablandar un poco primero en el microondas, tapadas con un poco de agua.

Ya solo nos falta colocar el plato. Solomillo por aquí, cebollita por allá, y servir la salsa por encima de la lasaña de patata.




 Al final me dio igual que fuera canelón o lasaña, el sabor fue ganador.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Solomillo de Pavo con Níscalos y Vermut

Es verdad que no se debe hacer un plato, así de primeras sin haberlo "probado - ensayado" antes para una ocasión especial. Para mí las cenas de los viernes son todas ocasiones especiales, pero también es donde, con mi particular conejillo de indias llamado marido, voy probando cosas nuevas. Y no os vayáis a pensar que todos salen bien. Algunos nos gustan, otros van directos a la lista de favoritos, los hay que cambiaría alguna cosa para la próxima vez que los haga y algunos que hasta que no les de una vuelta de 360º se quedarán ahí sin optar a la categoría de "tastyplatos". Estos últimos son los peores, los que me ponen los viernes un poco difíciles. Empiezas a hacerlos y lo que sonaba tan bién en tu cabeza o en algún libro o en alguna receta de aquí mezclada con una salsa de allá no van dando el resultado que esperabas. Pero es viernes, los viernes se celebran; y con buena música y muchas cosas que contarte después de toda la semana, no va a venir aquí doña lubina, don solomillo o doña salsa a dejar que te vengas abajo. Cuando un plato se pone un poco tonto, voy rectificando sobre la marcha y al final conseguimos el objetivo de darle sabor a nuestro momento.

La receta del Pavo de hoy, la saqué de un libro de un superchef michelín. Él la hace con espalditas de conejo, yo lo cambié por pavo, porque ya sabéis que las cenas las hago cuando los niños se acuestan y no me iba a poner a deshuesar las espalditas de conejo a las 10 de la noche para luego rellenarlas. ¿  Otro de los cambios que hice fue el tipo de setas, la receta original utiliza rebozuelos. ¡Qué casualidad!, fui a una tienda exclusivamente a por las setas y los rebozuelos eran los únicos que no tenían. Pues me llevé níscalos y chimpún.
¿Por qué os cuento esto? Porque igual a vosotros os apetece probarla con conejo, bien rellenando las espalditas deshuesadas o bien con el conejo en trozos. Y para que veáis que se puede cambiar y que también podría ser un pollo u otro tipo de carne que nos apetezca probar.

Como yo utilicé pavo, respondo por el pavo, luego no me digáis que la habéis hecho con canguro y que estaba horrible. Bueno sí decídmelo para no probar yo otro día.

A partir de aquí, seguí la receta al pie de la letra, bueno más o menos, porque a veces las recetas están hechas como un informe secreto; solo les falta autodestruirse en cuanto las leas.

INGREDIENTES
(2PAX)

1Solomillo de Pavo, pesaba 365g
200g de níscalos
4 chalotas, pueden ser cebollitas francesas
40 g de dientes de ajo 
6g de perejil
210g vermut blanco
150g de caldo de carne, para hacerlo utilicé bovril.
Una rama de canela
Aceite de girasol

Asamos los dientes de ajo en el horno sin pelar, con un chorrito de aceite por encima a 160º durante 30 minutos. Cercioraros de que están blandos, para poder pisarlos con un tenedor, sino los dejáis más tiempo.
Ponemos la rama de canela troceada en un cazo y la cubrimos con aceite de girasol, encendemos el fuego y cuando se empiecen a formar burbujas alrededor de la canela, como que quiere empezar a freír, lo retiramos del fuego y lo dejamos ahí tapado, para que el aceite coja sabor a la canela, infusione. Si tenéis un termómetro de cocina, el aceite tendría que llegar a 60º y luego se retira. Yo como no tengo termómetro, pues lo he hecho como os he contado.
Mientras ponemos las cebollitas a cocer con la piel partiendo de agua fría, cuando empiecen a hervir las dejamos cocer durante 6 minutos. Las enfriáis en agua con hielo y las peláis.
Limpiamos las setas, las secamos y las troceamos. Esto último es porque los níscalos son bastante grandes, si fuera una seta pequeña no hace falta trocearla. Reservamos.

El pavo hay que rellenarlo. Para ello tenemos que abrirlo, así que haceros con un cuchillo largo y bien afilado. Es fácil, hay que ir un poco despacio para no romperlo. Empezamos por abajo, como si fuéramos a sacar un filete, pero no llegamos al final.
En la parte gruesa que queda vamos haciendo lo mismo, como si lo fuéramos desenrollando. Y así hasta que nos quede el solomillo como un filete enorme. Como va a ir enrollado si se os ha hecho algún hueco pequeño no importa. Lo salpimentamos. Me acabo de dar cuenta al ver las fotos que yo voy cortando hacia la derecha porque soy zurda y cojo el cuchillo con la izquierda. Los diestros iréis hacia la izquierda.



 
Lo untais con la mezcla de ajo asado pelado y pisado, mezclado con el perejil. Aquí voy a hacer un inciso, o una rectificación de las que os hablaba al principio del post. Después de asar los ajos, me quedé con 33g de pulpa que mezclé con los 6g de perejil. A simple vista no era mucho, pero luego al comerlo, el ajo dominaba un poco el plato. Así que os aconsejo que bajéis la cantidad a la mitad o a las tres cuartas partes.



Enrollamos el solomillo y lo atamos con hilo de cocina. Empezad enrollando por la parte más pequeña (en la foto donde está todo el relleno) Os dejo un enlace de un vídeo que os puede servir de como bridar una carne (aquí) Salpimentamos también por la parte de fuera.



Ponemos el aceite de canela (sin los trozos de canela) en una sartén y doramos el solomillo por todos lados. Añadimos las cebollitas y las setas, saladas previamente y regamos con el vermut. Cocemos hasta que reduzca por lo menos un tercio del volumen (fuego medio como 15 minutos). Ahora incorporamos el caldo, que no tenía hecho, y solucioné con 150g de agua y una cucharadita de postre de Bovril. Ya sé que en mi otro blog www.mamaquehay.blogspot.com, he renegado alguna vez de los caldos concentrados. Pero una cosa es la cocina del día a día y otra la de ocasiones especiales.
Dejamos cocer hasta que el solomillo esté hecho, yo lo puse 10 minutos a fuego medio y los dos últimos a fuego lento. 
¿El resultado? una salsa condensada, espesa y con el punto amargo del vermut., Ñam!




Ahora solo queda hacer chin chin por nosotros,  y disfrutar del finde.