viernes, 10 de abril de 2015

Calamar relleno de Picadillo con Aceite de Cebollino

Antes de empezar a hablar de la receta, voy a aclarar lo del picadillo. No es que tenga más aclaración que picadillo de chorizo, pero dependiendo de dónde seas puede llamarse de otra manera. En Asturias, es picadillo y por ejemplo en Zamora lo llaman chichas, y creo que en Galicia es zorza. Es la carne picada con la mezcla de pimentón y demás ingredientes que cada uno le ponga para embutir los chorizos. Antes era típica de la época de matanza, pero ahora se puede encontrar todo el año. Si aún así no lo encontráis, pues cogéis un chorizo de cocer, le quitáis la tripa y lo picáis hasta dejarlo como picadillo.

Y la otra cosa que necesitamos es un calamar, ¡toma yá la mezcla del cerdo metido en el mar! Pues aunque parezca una mezcla un poquito rara no estoy descubriendo América. Existen muchos platos que combinan mar y montaña y que están para chuparse los dedos. A mí el resultado de ésta me ha encantado y espero que a vosotros también.
Esta vez el plato se hace en un plis plas, así que no vale el "tengo sueño", "a estas horas no me voy a poner a cocinar" o, "en estos momentos prefiero mil veces mi sofá que a mi pareja", entre otras cosas.
Sé que limpiar el calamar mientras tú chic@ pone música, no es el momento más romántico del mundo (¡bueno, nunca se sabe!). Pero a medida que pasan los minutos, el sueño se va pasando,  llega el esperado "solos tú y yo", "con todo lo que nos tenemos que contar, disfrutando de nuestra cena sin prisas y sin interrupciones".

INGREDIENTES
(2PAX)

1 calamar grande de 350g
130g de picadillo
50g de cebolla
Cebollino
Aceite de oliva
Sal

En primer lugar picamos la cebolla muy finita, la sofreímos en aceite de oliva. Poco aceite que luego el picadillo suelta su grasa. A continuación echamos el picadillo y lo dejamos hacerse. El picadillo hay que ir separándolo un poco con una cuchara o una espátula para que no se queda en pegotes muy grandes. Limpiamos el calamar y lo rellenamos con el picadillo. No lo rellenéis a rebosar que luego en el fuego encogerá. Yo lo he cerrado con dos palillos. Lo salamos y lo hacemos a la plancha. Como el calamar es grande tenéis que tener la precaución de no poner el fuego muy fuerte, porque se dorará enseguida y se quedará crudo por dentro. He puesto también una tapa pero sin taparlo del todo. Nos falta el aceite de cebollino que no tiene más misterio que picar unos cuantos tallos, añadir aceite de oliva y batir con batidora.
Servimos el calamar cortado en rodajas gruesas, con cuidado de que no se nos salga el relleno y lo acompañamos con el aceite de cebollino y los tentáculos.



Y ahora como siempre, ¡a disfrutar del fin de semana!

miércoles, 11 de marzo de 2015

Tastyaperitivo: Guacalbóndiga de Pollo con Salsa Mex

Ya estamos a mitad de semana, y qué mejor que un aperitivo para ir poniendo nuestra cabeza en el fin de semana. Las guacalbóndigas, ojito al nombre, me las inventé para un concurso de tapas en el que no me comí ni un colín. Estoy segura de que fue porque el jurado no las llegó a probar (tengo dos abuelas pero ya me piropeo yo) Las recetas se enviaban por internet y ahí en la red se quedó mi plato compuesto y sin premio. Anyway, como yo sí las probé os puedo decir que estaban muy buenas (yo sigo erre que erre con mi dosis de autoestima). Y que con premio o sin premio pueden ser un aperitivo, una tapa, o un plato muy fresquito, para el día que os queráis salir un poco de lo de siempre.

Para hacer el plato, me fui de viaje al otro lado del charco. En ese viaje en busca de qué ingredientes mezclar me comí unos tacos, los acompañé de guacamole, recordé como te sube el picante. Y pude escuchar esa frase que tanta gracia me hace: ¡Ay, pu..., me enchiléééé! Para finalizar el viaje me tumbé en una de esas playas de arena blanca y me dí un baño de aguas cristalinas. Puse todos estos recuerdos en forma de bola y salieron las Guacalbóndigas.

INGREDIENTES
(8 albóndigas)

60g de pechuga de pollo
50g de aguacate
10g de cebolla
lima
sal y pimienta
1 cucharadita de cilantro fresco picado
5g de tortillas de maíz tex mex y 8 tortillas más para servir

Salsa:
70g de tomate
1/2 diente de ajo pequeño
14g de cebolla
2 rodajas de jalapeño en conserva
lima

Picamos la pechuga de pollo con el aguacate. Trituramos las tortitas en un molinillo de café hasta hacerlas polvo. Si no tenéis molinillo, que no es una cosa habitual, con la picadora, o con un mortero, las trituramos lo más posible. Añadimos a la mezcla de pollo y aguacate. Y echamos también, la cebolla muy picada, el jugo de un cuarto de lima, el cilantro bien picado, sal y pimienta.
Hacemos albóndigas de bocado con la mezcla, nos ayudará humedecernos las manos para formar las albóndigas, porque la masa no es muy consistente.
Las freímos en aceite de girasol, hasta que se doren y las dejamos sobre un plato con papel de cocina para escurrir el exceso de aceite.
Ahora vamos con la salsa para acompañar. Picamos el tomate en dados muy pequeños, lo mezclamos con la cebolla muy picada. Añadimos el ajo picado muy pequeño, sal, pimienta, el zumos de un cuarto de lima y las rodajas de jalapeño picadas muy menudas.
Para hacerlas más picantes podemos echar más jalapeños a a salsa o añadir un poco de tabasco.
Para servir, ponemos una base de la salsa, encima una albóndiga y acompañamos con una tortilla de trigo tex mex.

Y ya, para rematar el aperitivo, no os olvidéis de unas Coronitas muy, muy fresquitas. O si estáis muy animados, ¿qué tal unos Margarita?


miércoles, 4 de marzo de 2015

Tastyfridays Outside: Küiru

Aunque por el nombre parezca que os voy a hablar de un restaurante japonés, pues no.  El lugar en el que disfrutamos de una fantástica comida entre amigos es un restaurante asturiano. Y al igual que su nombre poco común, que a pesar de ser asturiana no había oído nunca, su comida tampoco es la típica que nos encontramos en un restaurante asturiano al uso.

Con Küiru dí por casualidad, buscando a petición de uno de nuestros amigos un restaurante tradicional, asturiano o gallego, me dijo. Y una que barre para su tierra se puso manos a la obra a buscar un asturianín en el que poder juntarnos a comer.

Después de mirar algún conocido por aquí y algún desconocido por allá, y dentro de estos últimos, apareció Küiru. Me llamó la atención,  su cocina asturiana pero con un toque diferente me parecía una buena opción. La trayectoria de su personal me sirvió de aval. Así que saltándome la característica de tradicional y cambiándola por autor o fusión, o lo que fuera que me iba a encontrar allí, hice la reserva.

En küiru el servicio es amable, correcto y os puedo asegurar que paciente. Nuestra compañía eran 3 niños más 2 que se unieron al despertar de la siesta que se estaban echando en el carrito. A los niños les pedimos unas croquetas y un timbal de patata que llevaba picadillo y huevo.

Para los mayores, y dejándonos aconsejar compartimos tortos de maíz con picadillo. A mí me los hacía mi abuela para desayunar, ¡toma desayuno contundente!. Así que con conocimiento de causa les doy el visto bueno. Pedimos también el sashimi de merluza al revés, con rábano daikon y que personalmente me gustó mucho. Probamos el pixín alangostao, y a aunque a mí no fue de los platos que más me gustó, a otros les sorprendió gratamente. Después le tocó el turno al lomo de buey de Tineo, este último presentado en una campana llena de humo que destapan en la mesa para conservar el aroma hasta el último momento.





Las costillas de gochu con aliño de mostaza verde estaban realmente buenas y el cachopo venía en versión enrollada.




Para acompañar la comida hubo sidra Trabanco, una apuesta segura, para la que te llevan un escanciador con el que tú mismo te puedes ir sirviendo. Otros se decantaron por el vino.

El punto dulce lo puso, como no podía ser de otra manera, el arroz con leche. Y para los que no pueden acabar una comida sin darle al chocolate, ahí estoy yo, pedimos una especie de tarta- tartaleta llena de chocolate.



En Küiru pasamos una velada agradable, con una buena comida, buen servicio y que sin lugar a dudas repetiremos.

Küiru
C/Santa Engracia, 141. Madrid
Tel.: 915 98 83 22

lunes, 23 de febrero de 2015

Raviolis rellenos de Bogavante con Salsa de Puerros

La pasta todavía no había ocupado un hueco, o mejor dicho un plato, en Tasty Fridays. Y no es porque no me guste, que me encanta. Tampoco es que sea complicada de hacer, no tiene mucho misterio. Y no es que sea difícil buscar con qué combinarla, porque pega con infinidad de ingredientes. La verdadera razón de esta tardanza fue que me parecía que un tastyfridays se merecía una buena pasta fresca hecha por mí y mi máquina de estirar la pasta se había roto. Entre vueltas y más vueltas, emails que van, que vienen, y llamadas varias pasaba el tiempo pero nadie me solucionaba nada y mi máquina seguía rota. Hasta que uno de estos días me crucé en una tienda que estaban liquidando con una máquina a muy buen precio, así que me la llevé entre otros muchos cacharritos de esos que me compro cada vez que entro en una tienda de cocina, y si están liquidando no os quiero contar lo que me tengo que controlar.

No es que si uno no tiene máquina para estirar la masa no la pueda hacer, se puede hacer, lo que pasa es que para estirarla con un rodillo y a mano, se puede hacer un poco pesado. Qué conste que yo la primera vez que la hice, la estiré a rodillo y con tiempo y fuerza me quedaron unos tallarines, que luego corté a cuchillo, estupendos.
Ahora con máquina nueva, sólo me quedaba pensar qué iba a hacer y me decidí por una pasta rellena, que en principio iba a ser de langostinos y acabó en bogavante. Con este relleno me pareció buena idea que la pasta fuera de tinta de calamar y para redondear el plato una salsa de puerros sonaba como el complemento ideal.

¡Y ahora cuchillo, música y a cocinar!


INGREDIENTES
(2pax)

Masa:
200g de harina
2 huevos
1 bolsa de tinta de calamar

Relleno:
1 bogavante de 500g
46 g de cebolla
46 g de zanahoria
52g de tomate
sal y pimienta
Coñac

Salsa:
180g de puerro
1cazo de agua de coer el bogavante
1 chorro de leche



En primer lugar, nos tenemos que poner con la masa, para dejarla reposar un rato en la nevera, con media hora o incluso un poco menos es suficiente. Si la vamos a amasar a mano, ponemos la harina en forma de volcán. En el volcán echamos los huevos y la tinta de calamar y empezamos a mezclar, cogiendo harina de la parte más próxima a los huevos hasta tener una masa homogénea que amasaremos unos cinco minutos en una superficie enharinada. Si disponemos de un robot, echamos todos los ingredientes en el mismo y los amasamos unos cinco minutos. Para que la tinta se mezcle mejor en ambos casos podemos mezclar primero la tinta con los huevos y luego añadirlo a la harina. Una vez que tenemos una masa compacta y homogénea, la envolvemos en papel film y la dejamos reposar en la nevera.

Ahora cocemos el bogavante en abundante agua con sal, una vez que empiece a hervir con 7-8 minutos tendremos suficiente.
Para la salsa ponemos un poco de aceite en la sartén y sofreímos los puerros cortados en rodajas, les añadimos entonces un cacillo del agua de cocer el bogavante y un chorro de leche y dejamos cocer hasta que estén tiernos. Ahora solo queda pasar por la batidora. Si vemos que la mezcla queda muy espesa podemos añadir poco a poco un poco más de leche.

Seguimos con el relleno. Una vez cocido el bogavante lo pelamos. Para sacar el cuerpo podemos y cortando con unas tijeras de cocina por la parte de dentro, así nos resultará más fácil.  Lo picamos en trocitos y sacamos también toda la carne y mejunje que queda dentro de la cabeza. Reservamos. Las pinzas si podéis las sacáis enteras para ponerlas después en el plato, les podéis dar un toque de plancha o ponerlas tal cual. Las patas, os las coméis sobre la marcha para ir entrando en faena.
Picamos la cebolla y la zanahoria muy finita. Dejamos que se vaya haciendo y añadimos el tomate pelado y cortado muy pequeño. Echamos un chorrito de coñac y flameamos. Cuidado con el fuego.  Tened la precaución de apagar la campana extractora, de no poner la cara encima y, si en un momento dado, veis que el fuego sube demasiado con tapar suele apagarse. Si le tenéis pánico a hacer estas cosas, echáis el chorrito de coñac, le dais fuego fuerte para que se evapore y punto. Ahora sólo queda echar el bogavante troceado y dar una vuelta.

Toca estirar la pasta, con una máquina mejor y sino ya sabéis a hacer brazo con el rodillo. Hay que espolvorear la máquina o la superficie con harina.  Cogemos un trozo de la masa y la pasamos una vez por cada número, hasta el último que nos dejará una lámina muy fina. Con ayuda de un cortapisas o un vaso o algo redondo vais haciendo discos. Acordaos de trabajar siempre sobre superficies enharinadas para que la masa no se pegue. Los míos eran más o menos de 8 cm. de diámetro. Y una vez listos los colocamos sobre papel antiadherente. Hice 26 discos y me quedó un poco de masa que congelé para otro día. Ahora ponemos un poquito de relleno en cada uno y doblamos. Untamos los bordes con agua y presionamos para que se peguen bien y no se salga el relleno al cocerlos.



Ahora necesitamos agua hirviendo con sal, un chorrito de aceite y cocer los raviolis entre 3 y 4 minutos.

Servimos con la salsa de puerros caliente y adornamos con la pinza que teníamos reservada.

Aunque es un plato que me ha costado unas cuantas líneas explicar no es tan complicado de hacer y merece mucho la pena porque está realmente bueno.


No hay mejor forma de empezar el fin de semana que dejando el viernes con buen sabor de boca

jueves, 22 de enero de 2015

Tastyhamburguesa Tai

Este nuevo año lo estoy empezando en modo tortuga, sobretodo conmigo misma. En todo lo que hago "para y con" los demás puse el modo on cuando se acabaron las vacaciones. Pero, ¿y mi parcelita? ¿y mis cositas? pues eso va más lento. Tengo muchas cosas en la cabeza, cosas bonitas, ideas, cambios y más, pero se quedan en mi cabeza o voy despacio con ello. Pero bueno, tampoco me voy a poner en plan dramas que sólo llevamos 22 días de enero y lo que me pasa es que a veces soy un poco "impacienteculoinquieto". Respecto a los viernes, no los he dejado de celebrar, ESO NUNCA, pero hace bastante que no os lo cuento. Así que de hoy no pasa, me quedo con los dedos pegados a las teclas hasta que termine el plato.

Soy muy fan de los sabores un tanto diferentes, fusiones asiáticas, peruanas, y todo tipo de sabores de aquí y de allá que enriquezcan mi paladar. Sin hacer de menos, por supuesto, a nuestra forma de cocinar o a nuestros sabores. Así que cuando vi en mi libro de bocatas y hamburguesas (del que ya salió el bocata de atún rojo click aquí), el bocata de gambas tai me hicieron los ojos chiribitas. 
Lo que pasa es que yo estaba buscando una hamburguesa, que era lo que me apetecía esa noche. No problem, con el bocata de gambas como inspiración salió "ESE PEDAZO DE HAMBURGUESA DE MERLUZA Y LANGOSTINOS CON PAN DE CURRY" que con el primer bocado se mereció la ola de mi maridín y el "porque yo lo valgo" de la que os cuenta todo esto.

De los siguientes bocados, más la música, más el vino, salió la decisión de que la hamburguesa se degustaría en el chiringuito de playa que íbamos a tener un día de estos. En el que tomaremos el sol, pasearemos por la playa a caballo y contemplaremos puestas de sol. 

Ahora os voy a contar como la hice para ver dónde acabáis vosotros.

INGREDIENTES
(2pax)

Pan:
167g de harina
9g de levadura de panadero
100g de agua
12 g de mantequilla
 sal
curry
semillas de sésamo

Hamburguesa:
125 g de merluza
5 langostinos
35g de pan de molde o miga de pan mojado en leche
Sal, pimienta
Jengibre en polvo
1 cucharadita, de las de café, de cilantro fresco picado
2 cucharadas, de las de postre, de coco rallado

Acompañamiento:
20g de cebolla roja
17g de pimiento rojo
22g de pimiento amarillo
1/2 hoja de lechuga iceberg
1/2 diente de ajo
1/2 cucharada, de las de postre, de pasta de curry verde
3 cucharadas de postre de mayonesa
1/2 cucharada, de las de postre, de pasta de curry verde, no me repito esta es para la mayonesa.

Empezamos por el pan, y aquí seguimos el mismo procedimiento que cuando hicimos el pan negro del tastybocata de atún rojo.
Amasamos si podemos con ayuda de un robot mejor, la harina, el agua, la levadura, el curry, la mantequilla y la sal. Os aconsejo que la levadura la disolváis en el agua tibia y cuando esté disuelta ya le añadís a la harina. La mantequilla que esté a temperatura ambiente, incluso la podéis ablandar un poco con las manos. Yo como lo hice fue, poniendo el agua tibia más la sal; disolví la levadura y añadí la mantequilla. Ahora añadís el curry, un poco menos de media cucharada de café más o menos,   lo eché a ojo. Y a continuación la harina.
Hay que amasar con el accesorio correspondiente 5 minutos a baja velocidad e ir aumentándola poco a poco y trabajar otros 5 minutos. Si lo hacéis sin robot, pues toca amasar a mano. Ahora manda dejarla reposar en el robot 30 minutos. Yo la saqué y la dejé reposar en un bol tapada con un trapo. Al sacarla estaba un poco pegajosa y difícil de manipular. Hay que tratar de dejarla unida, para ello si lo hacéis con las manos igual os ayuda echaros un poco de harina.
Una vez que pase el tiempo de reposo, la dividís en dos bolas y las colocáis en la bandeja del horno sobre papel sulfurado. Aunque la masa ahora ya estará más manejable, echaos otra vez harina en las manos para formar las dos bolas.  Dejamos reposar ahora 45 minutos tapados con el trapo. Mientras precalentamos el horno a 210º - 220º con un bol o bandeja que soporte la temperatura del horno lleno de agua.
Pincelamos un poco con agua los bollos para que al espolvorear las semillas de sésamo se queden pegadas. Metemos al horno los bollos durante 15-20 minutos, depende un poco del horno. Para comprobar que están hechos, metemos una aguja fina de tejer que toque el centro y tiene que salir caliente y seca. Dejamos enfriar los bollos y los cortamos con cuidado por la mitad.



Para hacer la hamburguesa la merluza que he utilizado es un lomo que tenía piel. Estaba congelada así que antes de que se descongelara del todo le quité la piel. Picamos la merluza, con los langostinos, el cilantro picado fino, el coco rallado y el pan mojado en leche. Se me fue pesar el pan antes de mojarlo, así que el peso que os he puesto es ya empapado en leche. Añadimos sal, pimienta y un poco de jengibre en polvo. Formamos dos hamburguesas. El coco lo compré ya rallado en Mercadona, está donde las cosas de pastelería.

Mezclamos la mayonesa con la media cucharada de pasta de curry verde. La pasta de curry verde la compré en una tienda asiática. Os dejo una foto, pero en cualquier tienda de este tipo la encontraréis. La pasta si la pruebas sola pica, mezclada con los demás ingredientes no mucho. No sé si las demás pastas de curry que hay en el mercado como la de curry rojo pican o no, será cuestión de probar. Untamos los panes por arriba y por abajo con la mayonesa y reservamos.

Por otro lado picamos el ajo finito y lo sofreímos en aceite, cuando empiece a hacerse y antes de que se queme añadimos el resto de verduras picadas en juliana. Os preguntaréis ¿qué pinta la lechuga iceberg en todo esto?. Pues a falta de col china ponemos este tipo de lechuga que aguanta perfectamente la sartén.  Salpimentamos las verduras y les añadimos la otra media cucharada de pasta de curry verde. Mientras se hace la verdura podemos las hamburguesas a la plancha.

Ahora montamos la hamburguesa poniéndola sobre el pan untado con la mayonesa de curry arriba y abajo y encima la verdura.



Sólo queda empezar a soñar








miércoles, 10 de diciembre de 2014

Magret de Pato con Salsa de Berenjena y Manzana Caramelizada

¡Cómo me gusta que llegue el viernes! Cocinar, charlar, cenar, hacer planes, unas risas, pensar en el futuro, brindar, acercarse... Unas horas mágicas a la semana que merece la pena disfrutar. Y que os recomiendo pongáis en práctica si todavía no lo habéis hecho.

Hacía tiempo que quería hacer un plato con magret de pato, pero no encontraba una forma que se saliera un poco del acompañamiento frutal como la salsa de naranja, de frutos rojos, de manzana o de cualquier otra fruta. No es que no me gusten estas salsas pero así es como lo he hecho otras veces y me apetecía variar. Así que buscando algo distinto encontré esta salsa de berenjena que modifiqué un poco a mi antojo y que me pareció el acompañamiento perfecto para el plato de hoy. Aún así no le cerré las puertas al dulce y completé el plato con la manzana caramelizada.

¡Nos ponemos el delantal y qué empiece la fiesta!

INGREDIENTES
(2pax)

1 Magret de Pato

200g de Berenjena
50g de cebolla
1 diente de ajo
9 almendras tostadas
1 tomate
9 aceitunas negras

88g de manzana golden
50g de cebolla
Azúcar moreno
Mantequilla
Aceite de oliva
Sal y pimienta

En primer lugar hacemos unos cortes en la parte grasa del magret en forma de rejilla.
Lo salpimentamos y lo metemos en el horno precalentado previamente a 250º y  con la piel hacia arriba. Le pondremos también unas lascas de mantequilla por encima. Lo dejé hacerse unos 15 minutos.

Mientras picamos la cebolla muy fina y la sofreímos en aceite de oliva. Pelamos la berenjena y la cortamos también en trozos muy pequeños. La añadimos a la sartén, salpimentamos  y dejamos que se haga. Trituramos con la batidora la cebolla y la berenjena con las almendras, 100g de tomate pelado, las aceitunas negras y el diente de ajo. Probamos de sal y ya tenemos nuestra salsa de berenjena lista.


Sofreímos en un poco de mantequilla los otros 50g de cebolla, añadimos la manzana pelada y en dados. Espolvoreamos con azúcar moreno y dejamos a fuego lento hasta que esté hecha.

Para servir fileteamos el magret y los servimos acompañado de la salsa de berenjena y de un poco de manzana caramelizada.

Es hora de abrir una botella de un buen tinto y empezar a saborear el fin de semana.


Por cierto, si os sobra salsa de Berenjena, está buenísima para el aperitivo del día siguiente con unas patatas fritas, con unos doritos o de forma más light con unos bastones de zanahoria.


miércoles, 19 de noviembre de 2014

Lubina con Doble Calabacín

Sé que estáis intrigados con qué es eso del doble calabacín. Para empezar es una forma de no ponerle un nombre tan largo al plato en el que haya que contar todos los ingredientes que lleva. Y para seguir, es doble calabacín porque lleva una salsa de calabacín y cilantro y el acompañamiento son unos espaguetis de calabacín con leche de coco. Calabacín + Calabacín = Doble Calabacín.

Y después de esta aclaración, os cuento que me encanta la lubina, si es salvaje mejor, aunque la mayoría de las veces las que encontramos en la pescadería son de las que comen lo que les dan, nadan por donde les mandan y son más o menos todas del mismo tamaño; es decir las de piscifactoría. La salvaje es de mayor tamaño, más sabrosa, más cara y más difícil de conseguir, pero merece la pena por lo menos para alguna ocasión especial.
Pero no hagamos ascos a las de piscifactoría, que nos permiten disfrutar de ellas todo el año a un precio asequible y su carne y su sabor no está nada mal. Y no sabéis como se las comen los niños, simplemente a la plancha.
Estas últimas son las que elegí, o no me quedó más remedio que elegir a mí, para la cena del viernes. Y os puedo asegurar que la cena no nos defraudó lo más mínimo.

Después de una tarde de amiguitos del pequeño en casa celebrando su cumpleaños feliz y a las 22.30 de la noche, hizo falta un poco de música para entrar en faena, pero enseguida estábamos inmersos en  nuestro Tasty Fridays. Que viernes que dejas escapar, viernes que no vuelve.

INGREDIENTES
(2pax)

3 Lomos de Lubina
1 Calabacín
25g de cebolla
1 diente de ajo
Cilantro fresco
Guindilla o chile picante
1 lata de leche de coco
Aceite de oliva
Sal y pimienta

Hacemos los espaguetis de calabacín, yo tengo un artilugio que me compré hace tiempo que es como un sacapuntas y que hace espaguetis de verduras. Si no lo tenéis, valdría un pelador de los que tienen una parte para cortar en juliana. Con este tendríais que hacer los espaguetis o las tiras a lo largo del calabacín. Entonces quizás necesitéis dos calabacines en vez de uno, por la forma de cortarlos y aprovecharlos. Aunque los restos se pueden aprovechar para la salsa. En vez de ir a lo largo, y si os atrevéis, podéis ir en espiral, que al final es lo que hace el aparato que tengo yo. Y como última opción podríais cortarlos en tira muy finas a cuchillo. Hice 150g de calabacín y si sois de buen comer será un poco escaso, es que en crudo abultan más pero luego al cocerlos menguan.


Ponemos un poco de aceite de oliva en una cacerola, damos una vuelta a los espaguetis y cubrimos con leche de coco; utilicé media lata. Salpimentamos y dejamos cocer 5 minutos a fuego medio. El tiempo depende un poco del grosor y de si os gustan más al dente o menos. Con este tiempo quedaron al dente. Además si los dejáis en la leche de coco mientras preparáis lo siguiente siguen cociéndose un poco. Probarlos también de sal por si os habéis quedado cortos. Para servirlos hay que escurrirlos, no tiréis la leche de coco, os puede servir para cocinar otra cosa.

Para la salsa de calabacín y cilantro. Pelamos el diente de ajo y lo ponemos entero en una cacerola pequeña a sofreír con un poco de aceite de oliva. Cuando empiece a tomar color, añadimos la cebolla picada. Dejamos que se sofría y añadimos el calabacín (110g) cortado en trozos no muy grandes ni muy gruesos. Damos una vuelta, cubrimos con agua y añadimos sal. En 7 minutos lo tenía listo. Escurrimos y pasamos todo al vaso de la batidora. Añadimos un poco de pimienta, el cilantro fresco picado, como una cucharada, y un poco de guindilla. Cuidado con la guindilla o el chile, vale más echar un poco y probar, y si queremos un poco más se lo añadimos. Para batirlo no me hizo falta añadir agua de cocción porque el calabacín ya chupa mucha agua y sino la salsa quedaría demasiado líquida.

Sólo queda salar las lubinas y hacerlas a la plancha, estas al no ser muy grandes se hacen enseguida, tened cuidado de no pasarlas, sería una pena. Respecto a la cantidad de lubina, yo puse tres lomos porque para los dos eran suficientes, tenéis que mirar el tamaño y lo que come cada uno.
También creo que la receta es perfectamente aplicable a otro tipo de pescado, así que no tengáis miedo a probar.

El resultado es un plato con un sabor muy especial, diferente, que nos encantó.