jueves, 24 de julio de 2014

Lomos de Atún con Pesto Rojo y Espárragos Trigueros

Pues ya no queda nada de nada y tenemos aquí otro fin de semana más. Mañana ya es viernes. A algunos les importará un pepino, o un espárrago ya que estamos. Ya estarán en ese modo en el que da igual que sea lunes, martes viernes o sábado: ¡¡¡¡VACACIONES!!! A mí ya me queda menos pero mientras tanto, me agarro a los viernes y busco algo sabroso para celebrarlo.
Soy muy aficionada al pesto, me chifla. Y hace ya algún tiempo descubrí una receta que le daba una vuelta más y lo convertía en rojo. La receta la cogí prestada de gastronomiaycia.com y desde entonces la he hecho varias veces para acompañar diferentes platos. Hoy toca con atún, al cuál también soy muy aficionada en todas sus versiones, sobre todo al atún rojo, umm. El plato lo podéis hacer con atún rojo o con el que no es rojo, incluso me atrevo a deciros que con bonito que ahora está en plena temporada.
Esta vez me quedé sin atún rojo y sin tiempo para andar buscándolo, pero no por ello el plato dejó de estar delicioso.



Vamos allá: ¡¡MÚSICA, CORONITA Y ACCIÓN!!


INGREDIENTES
(2PAX)

2 lomos de atún
1 manojo de espárragos trigueros
Sal gorda

Pesto
12 Tomates secos en aceite
60g de aceite de oliva virgen extra
15g de piñones
1 diente de ajo
2g de albahaca fresca
15g de parmesano rallado
Guindilla
1 pizca de azúcar
Sal
Unas gotas de zumo de limón

Elaboración
Los tomates que compré no estaban en aceite, venían secos en una bolsa, así que los puse en agua a hidratar hasta que estuvieron blanditos y carnosos. Los secamos bien, la receta original pone que les quitemos las pepitas, pero yo no lo hice. Y que si no vienen en aceite los pongamos después de hidratarlos en aceite, yo tampoco lo hice. Una que es así, un poco rebelde.  Si los tomates secos ya vienen en aceite, no tenéis que hidratarlos en agua.

Ahora tendremos que ponerlos en la picadora, con los piñones, el ajo pelado, las hojas de albahaca, unas gotas de limón, el parmesano, guindilla al gusto, el azúcar y la sal. Ponemos también la mitad del aceite. vamos triturando y añadiendo el resto del aceite poco a poco. Comprobamos el punto de sal y la textura porque igual queremos echarle más aceite.
Haciendo esta cantidad nos sobrará pero no os preocupéis que se puede congelar y utilizarlo en otra ocasión para una pasta, para carne, para otro pescado o para repetir el plato si os gusta.

Una vez tenemos el pesto hecho, o mientras lo hacemos ponemos en la plancha los espárragos, como eran finos los puse directamente en la plancha. Si son gruesos tendréis que darles primero un hervor, para ablandarlos un poco, después los ponéis en la plancha y cuando los saquéis, y en ambos casos, les echáis sal gorda por encima.

Nos faltan los lomos de atún, que es tan fácil como ponerlos en la plancha cuando estemos terminando los espárragos. El atún no conviene cocinarlo mucho tiempo para que no se seque demasiado, pero bueno va un poco en gustos. Cuando lo saquéis le echáis sal gorda por encima y listo.

Ahora solo falta ponerlo en un plato de la forma más bonita posible y empezar a saborear el fin de semana.


miércoles, 16 de julio de 2014

Tastyfridays Outside

Hace una semana celebré mi cumpleaños feliz y qué mejor manera de hacerlo que dándome un homenaje de los que me gustan a mí, cenita para dos. Ahora tenía que buscar el sitio, revisé en mi memoria todos esos lugares que me dicen por aquí y por allá, que leo en un sitio o en otro que son los últimos en llegar, o que he descubierto en alguno de mis paseos. No son pocos los que se me vinieron a la memoria y aún así, no sé por qué, salí a la calle sin reservar en ninguno de ellos. Es verdad, un poco arriesgado en los madriles, pero no misión imposible.

Después de un paseo con compras y regalos incluidos y ya con una clara bien fresquita en la mano para apagar la sed, decidimos que iríamos a visitar Platea; y ya puestos cenaríamos en su restaurante Arriba. Alguno de mis amigos, que saben cuanto me gusta descubrir sitios nuevos, me había hablado muy bien de Platea. " Te va a encantar, es diferente". Vaya si lo es. 

Cuando ya nos habíamos acostumbrado a las reformas de los mercados tradicionales en espacios gastronómicos donde comprar, comer y beber; llega Platea. Y logran convertir el antiguo cine Carlos III en un espacio único. Casi 6.000 metros cuadrados dedicados al espectáculo y la gastronomía, donde estrellas michelín, soles repsol, la cocina tradicional o la internacional, se desgustan a ritmo de música muy bien seleccionada a manos de un Dj.  Como un rey preside un gran escenario que se divisa desde todos los lugares, incluido el Restaurante, lo acompaña una gran pantalla en la que se proyectan imágenes. Dos plantas y dos anfiteatros componen este grandioso espacio donde el disfrute lúdico y gastro está asegurado.




Y como dice la canción, allí me planté. Primero una vuelta de reconocimiento y antes de subir al restaurante no me pude resistir a un vermut acompañado de una banderilla. La elección  me costó un poco, ¡madre mía me las comería todas!


Y ale hop! arriba que nos fuimos al Restaurante Arriba capitaneado por Ramón Freixa. La mesa la conseguimos de chiripa (eso te pasa por no reservar). Una maître muy amable nos acompaña a ver si nos gusta dónde está ubicada, nos la quedamos. Se divisa el escenario y las imágenes que acompañan la música.  El chico que nos atiende nos dice que en breve habrá también espectáculos. Ambiente íntimo, poca luz  y cocina de mercado, mezclando tradición y vanguardia. El personal de sala sonriente, amable y dispuesto.

Elegimos un vino joven de Madrid, La bruja Avería, divertido en nombre y apariencia y bueno en el paladar. El nombre de la Bodega me encanta: Comando G y es que se definen como el comando garnacha. Y le toca el turno a la comida. Empezamos con una ensaladilla rusa al corte presentada como los cortes de helado entre dos láminas y con una esferificación a modo de aceituna. 



Seguimos con un carpaccio de bacalao y un tartar de atún con crujifideos que hizo las delicias de mis papilas gustativas. 



Y para cerrar ese "peazo" arroz con carabineros que me conquistó en el primer bocado.



Y como nos suele pasar, después de todo esto, ¿quién es el guapo que se pide un postre? Yo no.

lunes, 7 de julio de 2014

Doble Tartar

Lo sé, entre pitos y flautas y flautas y pitos, no publico con la asiduidad que debería y alguna semanita os dejo sin la entrada de turno. Tampoco voy a prometer ahora que voy a ser buena, que voy a publicar más y las mil excusas del arrepentido. Después de unos cuantos años conociéndome ya se que mejor no prometo cosas que no estoy segura de llegar a cumplir.
Pero vamos a dejarnos de rollos y pasemos a lo verdaderamente importante,  contaros el superplato de hace dos viernes. Y digo superplato porque lo disfrutamos de lo lindo, nunca me había animado a hacer steak tartar en casa pero después del resultado repetiré. Es una receta sólo apta para carnívoros, pero para acompañarlo hice un tartar de aguacate, tomate y anchoa que podréis adoptar los que no seáis fans de la carne cruda y que estaba también increíble.
Para hacer el steak tartar miré varias recetas de ayer y de hoy y fui cogiendo de aquí y de allá lo que mejor me pareció. También con alguna aportación personal como utilizar dos tipos de mostaza, la normal y la antigua (la de las bolitas). O que los pepinillos fueran sabor a anchoa, porque en algunas recetas utilizan también anchoas. Yo preferí echárselas al otro tartar.
Y como siempre, ponemos música, le abrimos la puerta a Coronita y a cocinar.

INGREDIENTES
(2PAX)

370g de solomillo de ternera
2 cucharadas de mostaza antigua
1 cuharada mostaza normal
3 chorritos de aceite
una yema de huevo
2 cucharaditas de alcaparras 12 g
4 pepinillos sabor anchoa 20 g
27 g de cebolla
una cucharada y media de salsa perrins
salsa tabasco
sal y pimienta

Lo primero que tenemos que hacer es picar la carne a CUCHILLO. Es uno de los secretos de un buen steak tartar, no picar la carne con picadora para que no quede un mazacote y cuando lo hagamos con el cuchillo procurar no aplastarla. El secreto es un buen cuchillo, grande y bien afilado, e ir dándole aire a cada corte; imitándo a los superchefs cuando cortan que no levantan la punta del cuchillo de la tabla. Aunque no dice por ningún lado que haya que congelar la carne, yo lo hice. Y la piqué cuando estaba prácticamente descongelada.
Otro de los secretos es una buena carne, en todas las recetas hablan de solomillo y las más puristas o en realidad más antiguas, de carne de buey. Yo lo hice con ternera pero no con solomillo porque no encontré, elegí unos filetes muy gruesos, como de dos centímetros, no muy grandes y muy magros, tan solo tenían una vetita de grasa que obviamente hay que quitar. Elegid una pieza de buena calidad y muy magra, con el solomillo iréis sobre seguro.
Seguimos con la preparación y ponemos en un bol la yema de huevo, las mostazas, la salsa perrins, unas gotas de tabasco, sal y pimienta. Comenzáis a batir, con un tenedor y a echar poco a poco el aceite como cuando hacéis una mayonesa. Primero un chorrito, cuando esté incorporado otro y después el otro. Cuando esté  ligado echáis la carne y mezcláis. A continuación añadimos las alcaparras, la cebolla y los pepinillos muy picados. Mezclamos bien y ahora es el momento de probar y corregir para dejarlo a nuestro gusto. Probaremos el punto de sal, podemos añadir más perrins o mostaza. Y también probar el punto de picante para añadir un poco más de tabasco.  Id poco a poco y así siempre estaréis a tiempo de rectificar. Reservamos en frío y pasamos a preparar el otro tartar.


Tartar de Aguacate, Tomate y Anchoas

INGREDIENTES
(2PAX)
un aguacate
1 lata pequeña de anchoas en aceite de oliva
1 lima
sal
pimienta
aceite
medio tomate
media cebolla pequeña
rúcula

Picamos el aguacate en daditos muy menudo pero sin que quede una pasta. Lo aliñamos con aceite, lima, sal y pimenta. Picamos el tomate también muy pequeño y lo aliñamos de la misma manera. Picamos la cebolla de la misma forma y la aliñamos como los anteriores. Picamos media lata de anchoas y pasamos a montar los tartares. Cogemos un puñadito de rúcula que previamente aliñamos también con aceite, lima, sal y pimienta. Ponemos encima el aro y hacemos una capa de aguacate, otra de cebolla y echamos encima las anchoas picadas. Las anchoas y la cebolla no tienen que hacer una capa muy gruesa. Mirad la imagen.


Hacemos una capa de tomate y cerramos con otra de aguacate. Prensamos un poco hacia abajo y desmoldamos. Podemos adornar con un filete de anchoa entero.



Para terminar nuestro plato cogemos otro molde de emplatar y le damos forma al steak tartar. Si no tenéis moldes de emplatar, siempre podéis dar forma a la carne con dos cucharas, o con las manos. Y para el tartar de aguacate ir haciendo capas. Puede que no quede tan bonito pero seguro que igual de rico.



Y llegados a este punto, ¿alguien se ha encargado de abrir el vino? Nosotros elegimos uno muy recomendable de las Bodegas Matsu, El Recio 2011.

Y con este compañero cien por cien tinta de Toro emprendimos un viaje muy sabroso que duró hasta altas horas.



viernes, 27 de junio de 2014

Pulpo a la Plancha con Espuma de Patata y Aceite de Pimentón

Qué ganas tenía de volver a compartir una de mis recetas con vosotros. No os vayáis a pensar que he dejado de celebrar los viernes, eso nunca. Tampoco he dejado de cocinar. Pero a lo que no me he podido dedicar es a escribir. Hoy estoy logrando no desmayarme en el sofá, así que tengo que aprovechar.
Es una receta sencilla, de esas que te deja con buen sabor de boca. Es verdad, hace falta un sifón para la espuma, pero bueno podremos hacer un apaño.
Esta vez no me he tomado la Coronita de rigor mientras cocinaba, la he sustituido por un Albariño en honor al pulpo.

INGREDIENTES
(2pax)

2 ó 4 patas de pulpo grandes cocidas, depende del tamaño y del apetito 
aceite de oliva
sal gorda
pimentón
250g de patatas
125g de nata líquida (35%mg)
100g de agua de coción de las patatas
35g de aceite de oliva virgen
sal
2 cápsulas de gas

Lo primero que tenemos que hacer es lavar el pulpo y cocer que es lo que nos llevará más tiempo. Es importante congelarlo antes para asegurarnos de que no quede duro. Yo lo cuezo en olla rápida dejándolo 15' a partir de que sube. Depende un poco del tamaño del pulpo. Una opción más rápida es comprarlo cocido, mejor cocerlo pero si no puede ser pues no puede ser. 


Mientras se cuece el pulpo, cocemos las patatas en agua con sal. En la olla rápida y en trozos pequeños nos llevará 5 minutos desde que sube.
A continuación batimos las patatas, con el agua y la nata. Metemos en el sifón y ponemos 2 cargas.
Si no tenemos sifón, podemos triturar las patatas, añadir el agua y a continuación batirlo con la nata.  Le faltará el aire que llevan las espumas y la textura pero servirá hasta que le pidamos a los Reyes Magos el sifón.



Tenemos que hacer el aceite, para ello echamos en la sartén un chorro de aceite de oliva y cuando esté caliente retiramos del fuego y le añadimos una cucharadita de pimentón. Mezclamos bien y ya lo tenemos.Yo he utilizado pimentón agridulce de la Vera, que pica un poco.
Una vez cocido el pulpo lo cortamos en rodajas que pasaremos por la plancha. Dejamos que se dore y al sacarlo le echamos sal gorda.
Ahora solo queda montar el plato, queda muy bien en copas grandes o en cuencos. Podéis poner el pulpo regado con el aceite de pimentón abajo y la espuma de patata encima. O como he hecho yo que he puesto primero la espuma, luego el pulpo, y por último el aceite. Hay que servir rápido que el pulpo juega al escondite y se va para abajo.























Os aseguro que disfrutaréis tanto con el sabor de este plato que os darán ganas hasta de bailar una muñeira. Bueno, igual me he pasado. Aunque con la botellita de Albariño nunca se sabe.


martes, 10 de junio de 2014

Tastyfridays Outside

Aquí estoy de nuevo después de unos cuantos días. Y esta vez vengo con algo que no he cocinado yo. Algo especial, muy diferente y que pienso que deberíamos probar una vez en la vida: las creaciones de los grandes chefs. Mi oportunidad se presentó hace unos días gracias a unos amigos, a los que mis sentidos y mi estómago siempre recordarán.
¿Y dónde disfrutamos de esta maravillosa cena? Pues en La Terraza del Casino, capitaneado por Paco Roncero y estrellado dos veces por Michelín.
La comida es toda una experiencia, el servicio exquisito y el lugar muy agradable con una decoración muy moderna y elegante. Ahora en los meses de verano se puede además cenar en su terraza.

Empezamos con un cóctel de bienvenida, seguido por unos cuantos snacks, a continuación vinieron los tapiplatos y para cerrar los postres y las pequeñas locuras.



Empezamos con la cereza - yuzu. La presentación espectacular en un bonsái y acompañado de un "gintonic" que están terminando al fondo con la espuma de tónica.
A continuación empezaron los snacks. La mantequilla de aceite de oliva virgen, con una presentación muy original en tubo que tú mismo te sirves, no fue de mis favoritas. 



Pero dio paso al cono de ostra y tuétano que no te deja indiferente, realmente bueno.


A continuación Guacamole con Arenque y seguido uno de mis favoritos, Filipino de chocolate y foie. El Pato Pekín, diferente, sobre esa lámina de jengibre y el Moshi de queso de cabra y membrillo que te sorprendía en la boca soltando todo su sabor. Para cerrar los snacks, Huevo frito de Codorniz y Patata, un bocado en el que aparentemente te comías una chip, pero llevaba sorpresa dentro, la yema líquida y el jámon; y la Tortilla de Camarón, muy cuca con sus camarones perfectamente colocados.

 




Y siguieron las sorpresas con los tapiplatos. La Roca helada de Tomate, que esconde todos los ingredientes de un gazpacho en su interior, buenísima. El Falso Risotto de Calamar con Curry Verde, donde no hay granos de arroz. La Moluscada, así tan sencilla, tan limpia, tan marina, con una bolita que debes comerte al final que cerrará el plato. Siguen los Ñoquis al Pesto, dónde sorprende la textura del ñoqui.





Y ahora viene un plato lleno de color, muy bonito, y realmente sorprendente en su presentación, el Huerto. Es un plato grande en comparación con todos los demás, de hecho te avisan de que todavía quedan platos para que midas tus fuerzas o tu hambre y creo que en otro tamaño no sería tan espectacular. Lo presentan en una caja de madera, con "tierra" en su interior y distintas verduras sembradas en él y apunto para recolectarlas y comérselas. Espárragos blancos, espárragos verdes, endivias, tomates entre otras; rodeadas por toda una variedad de brotes que el comensal corta a su gusto. Todo se come, excepto la madera y la esponja en la que están plantados los brotes. Es un plato genial, divertido y te tienta a comértelo entero, pero enseguida te das cuenta de que llena un montón y mejor parar para poder seguir disfrutando del resto del menú.


El siguiente plato es una paella, pero no una paella cualquiera. Una vez más no están los granos de arroz, que esta vez son de aceite. Y llegamos al penúltimo un Lenguado Meuniere muy bueno. Ya por último la Presa Ibérica con Yuca y Dátiles, muy tierna y con un toque de ceniza muy original.





Aquí hicimos un plato de transición llamado Versailles. Una rosa, que presentan en un florero humeante y de la que con ayuda de unas pinzas de cirujano te vas comiendo el interior. En realidad lo que te comes es manzana con vinagre forum y cerveza de cereza. ¿El sabor? diferente, no es que no me gustara, pero tampoco me encantó.



Llegamos a los postres y empezamos con unas fresas con nata, juzgad la imagen por vosotros mismos. Era un bizcocho - esponja de nata, como fresas llevaba unas nubes de fresa y también helado. El siguiente fue un postre de Manzana y Yuzu. El yuzu es un cítrico japonés que también utilizan en más platos, a mi me recordaba a alguna fruta exótica. En conjunto era un postre muy rico, lleno de matices ácidos y dulces.



A estas alturas mi estómago estaba totalmente lleno, pero, oh! con el café trajeron las Pequeñas Locuras. Un montón de bombones con diferentes sabores; Mojito, Fino, Yuzu, Caipirinha... yo sólo pude probar dos. Parecía el espacio con tanto planeta.

No os he hablado de los vinos. El menú estuvo maridado hasta la Presa con un blanco, Palacio de Bornos 2012. Pasamos después al tinto reserva Viña Real 2009, y ya con los postres nos sirvieron el PX San Emilio.



Y con esto, después de dos horas y media,  terminó  el espectáculo, solo nos quedó salir a la terraza a ver las vistas y hacernos una foto. 


miércoles, 28 de mayo de 2014

Secreto Ibérico con Risotto de Torta del Casar y Trufa

La semana pasada, cambiamos de día de celebración. El motivo lo merecía, era nuestro décimo aniversario de boda, así que nos decantamos por un tastythursday.
Soy fan de la torta del Casar, ese queso extremeño que hasta que no te lo acabas no puedes parar de untar. No te conquista precisamente por su olor, pero una que es asturiana ya está más que acostumbrada a no dejarse intimidar por el olor de un queso. A todos os sonará el Cabrales, que desde aquí aprovecho para decir que no es verdad que tenga que tener gusanos para que sea bueno. Pero en Asturias hay más de 40 variedades de queso, lo que la convierte en la región con más variedad de quesos de Europa, teniendo en cuenta su tamaño. Os animo a descubrirlos.
El risotto es una receta de un cocinero llamado Toño Pérez, del Restaurante Atrio en Cáceres, aunque él no lo denomina risotto sino arroz cremoso.




INGREDIENTES
(2PAX)

1 Secreto Ibérico
3 chalotas
150g de arroz bomba
15g de mantequilla
30g de Torta del Casar, yo eché un poco más
50ml de Nata
150ml de caldo de carne
Aceite de Oliva
4 cucharadas de salsa Périgueux
¿Bovril?
sal y sal gorda o en escamas

Se sofríen las chalotas picadas menudas en aceite de oliva. A continuación se agrega el arroz y se rehoga. Ahora la receta original, pone que se vaya añadiendo la nata poco a poco  mientras va cociendo el arroz. Pero, hay un pero; el caldo que tenemos de carne es para añadir al final y la cantidad de nata no es suficiente para cocer el arroz. Así que yo lo que hice fue ir añadiendo agua, un poco menos del doble de la cantidad que tenemos de arroz, porque también hay que tener en cuenta la cantidad de nata y el líquido posterior. Resumiendo, le iba añadiendo un poco de agua, un poco de nata. Así hasta que casi está en su punto.
Entonces ponemos el secreto a hacerse a la plancha. Y continuamos con el arroz. Añadimos dos de las trufas bien picadas, el caldo de carne, la mantequilla y la torta. Removemos hasta que quede bien unido y rectificamos de sal. Este último paso se supone que debe ser fuera del fuego, pero queda mucho líquido, así que lo volví a poner al fuego hasta que quedó cremoso.
¿Por qué pongo en los ingredientes que yo eché un poco más de torta? Pues porque cuando lo probé al añadir todo se me quedaba muy justo de sabor a queso.

Vamos allá con la salsa Périgueux. Es una salsa de origen francés, de la región de Perigord. Su base es la salsa demi-glace, que se elabora a partir de un fondo oscuro de carne, dejándolo reducir muchas horas hasta que coge una consistencia gelatinosa. A esta salsa se le añade jugo de trufa y trufas picadas. Pues bien, yo no tenía mucho tiempo, así que esta vez me decanté por utilizar un concentrado de buey llamado Bovril.  El Bovril es muy espeso y salado, con un sabor muy fuerte. Lo que hice fue coger una cucharadita y aligerarla con el jugo de las trufas, si no tenéis suficiente jugo le añadís también unas gotas de agua. Esto lo podéis hacer mientras se cuece el arroz, para así tenerlo listo. No le piqué trufa porque las dos que quedaban las reservé para emplatar.
Como ya os he dicho que no tenía tiempo también utilicé el Bovril para hacer el caldo de carne. En 150ml de agua caliente añadí otra cucharadita.

Y después de todos estos apaños, seguimos. Sacamos el secreto de la plancha, lo troceamos en perpendicular a la veta de grasa y poniendo el cuchillo lo más horizontal posible, para lonchearlo no muy grueso. Le espolvoreamos sal gorda o en escamas. Ponemos encima las trufas que hemos reservado fileteadas. Servimos el risotto y acompañamos con un poco de la salsa Périgueux.




                                   



¿El resultado? Ya me contaréis, yo todavía me estoy relamiendo.

¡Qué cabeza! se me olvidaba el postre.


Algo tan sencillo y tan rico como unas cerezas bañadas en chocolate negro. A mi la receta original me la enseñaron con chocolate blanco que también está increíble. Podéis hacerlas con antelación y presentarlas con el chocolate ya endurecido, como un bombón de cereza.





lunes, 19 de mayo de 2014

Ensalada de Hinojo

Ya estoy aquí de nuevo, esta vez os dejo el plato que elegí para comer antes de las vieras. Una ensalada que hizo Rodrigo García en la presentación de la aplicación para Google Glass en The App Date Gastro. Allí no la pude probar, pero eso tenía fácil solución, busqué la página desde donde él había hecho la receta y manos a la obra.
Se hace en un periquete, no es nada complicada, lo único encontrar el hinojo pero en los hipermercados lo suelen tener. Tiene un sabor refrescante porque el aliño lleva lima y el hinojo le aporta el punto aromático y diferente, como anisado.
Yo es el primer plato que hago con hinojo pero he visto que además de en ensalada hay algunos sitios como Murcia en el que se hace un guiso con patatas, lo probaré.

INGREDIENTES
(2pax)
1 bulbo de hinojo
25ml de aceite de oliva
1lima
sal
1 cucharadita de las de café de azúcar moreno
30g de queso parmesano
Perejil

 

Le quitamos al hinojo los tallos y nos quedamos solo con la parte blanca de la que también desechamos la primera capa. Lo cortamos en juliana y reservamos.


Hacemos el aliño con el aceite y el zumo de la lima; podéis probar primero con media y si queréis echar la otra media. La receta original pone limón pero Rodrigo García la hizo con lima y yo que soy muy obediente le hice caso. Añadimos la sal, el azúcar y mezclamos bien.
El hinojo lo rallamos y echamos el parmesano por encima. Si os gusta con más parmesano pues adelante. Y ya por último adornamos con perejil fresco picado.


Ya está lista, ¿fácil o no?. A nosotros nos encantó, está realmente buena y es una ensalada diferente.