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martes, 21 de marzo de 2017

Pita de Pulpo


Esta semana estamos de suerte y aunque estemos de lunes es martes y mañana ya será miércoles y estaremos muy cerquita del viernes. Una semana de estas cortitas que tanto nos gustan.

Con el plato que os traigo hoy, estoy participando en un concurso de Canal Cocina de cocina griega y con el que espero ganar un libro de recetas de Maria Zannia. Otro más para la colección al que le quiero hacer un hueco en mi biblioteca cocinil. El reto era hacer un plato de cocina griega. Así que después de estar investigando ingredientes y platos, mezclando sabores por aquí y recetas por allá, conseguí esta Pita de Pulpo. Un plato que aunque tiene elaboración no es complicado de hacer y está buenísimo. Una receta fresca que nos traslada a distintos sabores de este lugar que todavía solo conozco en imágenes y en platos y que espero algún día, no muy lejano, disfrutar en directo.



INGREDIENTES

1 pulpo crudo y previamente congelado (1300g)
1 tomate (365g)
7 aceitunas kalamata
6 14 hojas de albahaca grandes
20g aceite de oliva
9g zumo de limón
 sal y pimienta
2 Pan de Pita
4 Hojas de gelatina



Ponemos a cocer el pulpo, descongelado, en agua. Si lo hacemos en olla rápida sólo nos llevará 15 minutos a fuego lento desde que coja presión. Al comprarlo congelado no tenéis ni que darle palos ni esas cosas que se hacen para que no quede duro. Si lo cocéis en olla normal, necesitaréis más o menos 30 minutos para un pulpo de este peso. Hay gente que lo asusta primero unas tres veces para que no pierda la piel o quede más bonita. Yo lo he metido directamente en agua fría y he cerrado la olla.

Lo primero que vamos a hacer es un carpaccio de pulpo. Una vez cocido el pulpo cogemos una botella vacía de agua de las de medio litro. Cortamos la parte donde empieza a disminuir hacia el tapón. Le hacemos unos agujeros con un cuchillo en la base, esto nos permitirá que suelte el líquido que sobra. Ponemos las hojas de gelatina a remojo en agua fría. Mientras vamos cortando las patas del pulpo en trozos y hacemos una capa dentro de la botella. Tiene que quedar prensado. Ponemos encima una de las hojas de gelatina remojada y continuación otra capa de patas. Así hasta acabar con una capa de gelatina. Las patas aprovechadlas hasta el final, no tenemos que poner solo la parte fina.


Hacemos unos cortes en los laterales de la botella y los doblamos hacia adentro cerrando y prensando bien. Envolvemos en papel film. Encima del papel film le ponemos un papel de cocina humedecido. Metemos al congelador durante hora y mediaEl truco de envolver en papel de cocina humedecido lo podéis aplicar también  a cuando queréis enfriar una bebida y no os habéis acordado de meterla en la nevera, en 10 minutos tendréis la bebida fría.


Pelamos el tomate y lo cortamos en daditos pequeños. Le añadimos las aceitunas picadas y las 6 hojas de albahaca también cortadas pequeñas. Incorporamos los dientes de ajo cortados muy finos, un chorrito de aceite de oliva, sal y pimienta. Sacamos el pulpo, lo desenvolvemos y obtendremos un cilindro compacto que cortamos en rodajas finitasLas aceitunas kalamata son una especialidad griega que no es difícil de encontrar, pero las podéis sustituir por aceitunas negras. 


Hacemos un aceite de albahaca batiendo las 14 hojas, aceite de oliva, zumo de limón, sal y pimienta. Tostamos el pan de pita.


Montamos el plato con ayuda de un aro de emplatar. Ponemos el pan de pita y encima una capa del tartar de tomate y kalamata que tenemos hecho.

Ponemos encima una rodaja de carpaccio de pulpo y terminamos con el aceite de albahaca. Si le queréis poner más pulpo, podéis añadir otra rodaja entre el pan y el tomate o servir alguna más alrededor del plato. Podéis abrir el pan como se hace con el Pan de Pita de forma tradicional y rellenarlo con el tomate y las rodajas de carpaccio. Adornamos con una hojita de albahaca. 

Ya tenemos lista nuestra Pita de pulpo con la que darnos una vuelta por los sabores de la cocina griega.



¡Espero que os guste!

lunes, 9 de mayo de 2016

Calamares Boloñesa

Hace unas semanas me llama mi primo y me dice que tiene en casa unos calamares para mi. ¡Qué suerte!, yo ya empiezo a salivar solo de pensar en esos calamares pescados por mi tío en el Cantábrico. Aún sin tenerlos en mi poder, ya voy dándole a la maquinita para ver como los hago.

Barajé receta tradicional, en su tinta, guisados, plancha, rebozados o con alguna salsa de siempre. Pero ya que estábamos, casi dos kilos de calamares eran la ocasión perfecta para montar comidita dominguera especial. Así que además de tasyfridays, hicimos un tastysunday.  Fin de semana completo. Por supuesto, el invitado de honor fue el mensajero que se encarga de transportar tan distinguida materia prima desde el norte a los madriles. Al final, éramos cinco los que nos juntamos para dar cuenta de los calamares.
En nuestros viernes tasty, ya tengo algunas recetas de calamares, probadas y buenísimas. Unos calamares rellenos con sus patitas y langostinos (click aquí para ver la receta), un calamar relleno de picadillo que podéis ver haciendo click aquí; o unos clamares a la andaluza con lima que podéis ver aquí. Pero no era el día de repetir, ya sé que cuando vienen invitados a casa no es muy buen momento para innovar. Pero el que no arriesga, no gana, no prueba y no se divierte.  Los invitados eran de confianza así que cuando vienen a casa, ya vienen predispuestos a hacer de conejillos de indias.

En este caso la inspiración la busqué en un cocinero gallego que llamó mi atención con su receta de Calamares Boloñesa, Pepe Solla. La verdad es que no cambié nada, salvo cocinar las tiras de calamar que él sirve crudas y buscar un acompañamiento. Bueno digo nada, pero seguro que mil detalles más hay que un cocinero como él pondrá en el plato. Pero es un plato adaptable a nuestras cocinas con el que comer los calamares de una forma diferente.


INGREDIENTES
(5PAX)

1700g. de calamares
3 dientes de ajo
160g de cebolla
7 tomates pera
Vino blanco
Sal y pimienta
Aceite de Oliva
Albahaca fresca
Queso parmesano en un trozo. No necesitamos mucho, es sólo para servir.

Lo primero que tenemos que hacer es limpiar los calamares, os dejo un enlace de como hacerlo (click aquí). A continuación cogemos las patas y las aletas y los picamos muy fino. Si tenéis una picadora es la mejor opción, hay que dejarlos muy picados.
En una sartén con un poco de aceite de oliva sofreímos el ajo picado fino y antes de que empiece a dorarse echamos la cebolla picada también muy menuda. Incorporamos las patas y aletas de los calamares bien picados y previamente salados.  Mientras se van haciendo pelamos y picamos en trocitos menudos los tomates. Los incorporamos a la sartén. Regamos con un chorro de vino blanco. Ahora echamos sal y pimienta, no seáis tímidos y probad el punto de sal. Añadimos una cucharada de albahaca fresca picada y dejamos hacerse a fuego medio durante unos 20 minutos más o menos. Tiene que quedar reducido y con la misma apariencia de cuando hacemos una boloñesa de carne.


Ahora le toca el turno a los cuerpos. Mis calamares ya estaban congelados previamente sin saber el plato que iba a hacer. Una vez descongelados, abrí los cuerpos con un corte de delante a atrás y corté tiras lo más finas posibles en ese mismo sentido.



En el plato original de Pepe Solla, él hace el corte que os digo de delante a atrás y los enrolla. Esos rollitos los congela y cuando están semicongelados los corta con el cuchillo perpendicular a lo largo del rollito. Lo que consigue son unos espaguetis de calamar muy finos que aliña con aceite, sal y pimienta. Él los sirve así, en crudo y con la boloñesa y unas lascas de parmesano por encima.

Después de este paréntesis con la receta original, sigo con mi modus operandi. Una vez tenemos cortadas las tiras, las salpimentamos. En una sartén con un poco de aceite de oliva las salteamos hasta que estén hechas.

Llega el momento de emplatar. Ponemos un montoncito de tiras de calamar en el plato. Echamos la boloñesa por encima y terminamos con unas lascas de parmesano. Las lascas de parmesano son fáciles de hacer con un pelador.

En este caso acompañé el plato con un poco de arroz integral servido con pesto. Para el arroz solo tenéis que seguir la pauta de siempre. Dos de agua por uno de arroz. En el arroz integral recomiendan echar un poco más de agua. Si los hacéis en olla rápida no hace falta. En una olla normal, podes ir viendo si necesita un poco más de agua para terminar de hacerse y quedar en su punto. Por supuesto puede acompañarse de arroz normal, o de otro acompañamiento que se os ocurra. Una vez listo lo podemos poner en el plato con ayuda de un molde para que nos quede más bonito.

Echamos el pesto por encima del arroz y listo. La receta del pesto ya la he puesto en mi otro blog, así que para no repetirme, os dejo el enlace haciendo click aquí.

El resultado me ha encantado y juzgar por las repeticiones de los demás comensales a ellos también.


¡Espero que os guste!

lunes, 14 de diciembre de 2015

Sardinas Marinadas

Hace unas semanas me pasé por la pescadería en busca de algo para cenar esa noche. Mientras esperaba mi turno, y pensaba en qué llevarme, unas sardinas no paraban de hacerme ojitos. Después de coger un kilo de calamares por aquí y medio salmón por allá, decidí llevarme las sardinas para hacer un plato el viernes por la noche. ¿Sardinas para un superplato de cenita especial de viernes? Pues sí, a veces con los ingredientes más sencillos puedes hacer muy buenos platos y esas sardinas me transmitieron buen rollito.  Me acordé de una receta de Sergi Arola que alguna vez había visto y me sonaba que eran sardinas marinadas. Recordad que si van a ser marinadas necesitas congelarlas si o si, así que hay que comprarlas unos días antes.

Esa misma tarde, y con mis sardinas ya en casa, buceé un poco por internet para dar con la receta y ver si iba a poder hacerla o por lo menos adaptarla. Lo primero que vi es que el marinado tardaba 12 horas en completarse, por lo que el jueves ya me tenía que poner con ellas.

Como me encanta enredar con la comida me llevé las sardinas enteras, con sus escamas, su cabeza y sus tripas, vamos, el kit completo. Os recomiendo que en la pescadería os las hagan en filetes, que es como se necesitan para hacer el plato. Porque a mi, a pesar de gustarme, se me hizo un poco pesado todo el proceso de limpiarlas y al final te quita tiempo, eso que no eran muchas.

En cuanto a seguir el plato al pie de la letra hubo algún paso que simplifiqué, como el puré de tomate. En la receta original, una vez rallado se deja escurrir sobre un trapo. El mío iba simplemente rallado.  También está el pan de acompañamiento, él utiliza pan de molde cortado finísimo. Para lograr cortarlo así, hay que congelarlo y disponer de una máquina cortafiambres o una mandolina en condiciones. Así que yo partí unas regañás y se las puse encima. El resultado obviamente es un poco más basto. También puse cebolleta que originalmente no lleva. Con las cantidades fui un poco hippy y las cambié un poco. Y para acompañar utilicé aguacate, que me encanta y les iba muy bien.

Al final con un proceso sin mucha complicación, unos ingredientes fáciles de conseguir y un pescado muy asequible, queda un platazo de los de disfrutar cada bocado hasta el final.

INGREDIENTES
(2pax)

6 sardinas medianas
1 tomate (pesaba 195g)
25g de cebolleta
25g de puerro (parte blanca)
25g de zanahoria
25g de apio
1 cucharada de cebollino picado
Huevas de arenque (3 cucharaditas de las de café)
2 aguacates no muy grandes
0,5 l de agua
150ml de vinagre
Sal y pimienta
Limón
Aceite de oliva

El primer paso es limpiar las sardinas y hacerlas en filetes. Y después deberíamos congelarlas para evitar problemas de anisakis. El día antes las sacamos y una vez descongeladas, las metemos en agua fría durante 30 minutos para que suelten restos de sangre que puedan tener y quede la carne más blanca. A continuación ponemos los filetes en un recipiente en el que habremos echado el medio litro de agua con sal (tiene que estar bastante salada, como agua de mar) y el vinagre. Lo dejamos 12 horas tapado en la nevera. Una vez pasado este tiempo, las escurrimos y las ponemos en otro recipiente cubiertas con aceite de oliva. Aquí tienen que estar por lo menos 2 horas.

 



Es hora de ponernos con el plato completo, en primer lugar partimos el tomate a la mitad y lo rallamos. Le añadimos un chorrito de aceite, sal y reservamos.

Ahora vamos a por el relleno. Picamos muy menudito el puerro, la zanahoria, el apio y la cebolleta, mezclamos y salamos un poquito. No os paséis con la sal que todavía falta añadir las huevas. Incorporamos las huevas y probamos de sal por si queremos añadir un poco más. Echamos el cebollino y ya tenemos nuestro relleno.


Toca rellenar las sardinas, las sacamos del aceite y las enrollamos para poder rellenarlas. Como no había quien hiciera que se quedaran enrolladas, cogí un trocito de palillo para unir los extremos y poder así poner el relleno. Ya sé que el palillo no tiene mucho glamour, pero lo escondí bien y avisé a mi maridito para que con la emoción del momento no se lo fuera a comer.


Una vez rellenas, ponemos encima un  poquito del tomate rallado y un trocito de pan. Nos falta el aguacate, que no tiene más ciencia que cortarlo en trocitos, añadirle sal y pimienta, aceite de oliva y un chorrito de limón.  El resto del puré de tomate lo distribuís también por el plato y listo.

Aquí está el resultado, un plato riquísimo y muy, muy vistoso.


         

Espero que os guste y sobretodo que os animéis a hacerlo, las navidades pueden ser un buen momento.



lunes, 23 de noviembre de 2015

Pechuga de Pollo rellena de Sobrasada con Chutney de Tomate

Hoy es lunes, y lo único que nos queda del fin de semana son los recuerdos e incluso el cansancio. Yo creo que el fin de semana debería tener dos días más, uno al principio para poner el encefalograma plano y descansar y otro al final para hacer lo mismo. Ya entremedias, podríamos dedicarnos a hacer vida social, familiar, compras, lavadoras y todas esas cosas que al final concentras en dos días y es un no parar.
Comparar la vida social con poner una lavadora es un poco fuerte, lo sé,  pero a lo que me refiero es que esos días acabamos igual de atareados o con una agenda parecida a la de toda la semana. Igual algún día se cumplen mis deseos de alargar los fines de semana, aunque de momento no lo veo muy claro. La solución por ahora es menos tareítas hogareñas, nada de malos rollos y más disfrutar.

¡Qué mejor manera de empezar,  que dedicarnos un ratito el viernes por la noche acompañados de una cenita especial!

Esta vez hice pechugas de pollo, un ingrediente muy básico, a priori con poco glam, pero que da mucho juego y puede convertirse en el perfecto anfitrión para una cena de viernes noche. La sobrasada le dió fuerza y el chutney de tomate, con su toque de cebolla fresca, se convirtió en el compañero perfecto.

INGREDEIENTES
(2 pax)

Chutney de tomate
415 g de tomates
7 cucharadas de vinagre de manzana
70g de azúcar moreno ( si no tenéis puedes ser blanco)
1/2 cucharadita de las de café de jengibre molido
1/2 cucharadita de las de café de mostaza
1/2 cucharadita de las de café de cilantro seco
Una pizca de comino molido
sal
Un cuarto de cebolla morada
Cilantro fresco

Pechugas:
100g de sobrasada
 2 cucharadas de miel
300g de pechugas de pollo en filetes
Sal
Pimienta
Aceite de oliva
Mantequilla
Romero
Tomillo

Lo primero que tenemos que hacer en este plato, es el chutney de tomate, que nos llevará su tiempo. He visto por ahí recetas de chutney listas en 20 minutos y me cuesta trabajo creerlo. Para ello ponemos en un cazo el tomate pelado y cortado en trozos. Añadimos el resto de los ingredientes menos la cebolla y el cilantro. Dejamos conocer durante una hora, hora y media, a fuego lento y removiendo de vez en cuando que no se pegue. Cuando tenga la consistencia de una confitura retiramos y a la hora de servir le ponemos por encima la cebolla morada picada fina y el cilantro fresco.

Mientras tanto nos dedicamos a las pechugas. Mezclamos la sobrasada con la miel y untamos sobre los filetes de pechuga previamente salpimentados. Enrollamos y atamos con un hilo de cocina.




Marcamos los rollitos en una sartén con un poco de aceite de oliva.  Los ponemos en una fuente a la que hemos añadido unos trocitos de mantequilla y las espolvoreamos con tomillo y romero secos. Por último los metemos en el horno precalentado a 250º.  Dejamos que se hagan 10´. Las sacamos del horno y les quitamos el hilo, quemándonos bien los dedos, que si las dejamos enfriar nos las comeremos tiesas.

Las he troceado en lonchas gorditas para que la presentación quedara más bonita, pero podéis también servir los rollitos enteros.



Espero que os guste.


 ¡No pongáis lavadoras y haced cenitas!


martes, 2 de junio de 2015

Salmorejo de Remolacha

Con la llegada de los calores, llegan también los primeros gazpachos y salmorejos. Me apetecía hacer uno de estos platos para tastyfridays, así que había que buscar la manera de darle un poco la vuelta y hacerlo "merecidamentetasty", como dice el crítico que se sienta todos los viernes a cenar conmigo y al que a veces le gusta ponerse demasiado duro. 

Recordé un gazpacho de remolacha que había hecho con taquitos de queso feta hace milquinientos años. Navegué en busca de inspiración y me encontré gazpachos y salmorejos algunos imaginables, otros inimaginables. Unos apetecibles y otros que solo con leerlos opinas que no funcionarán. 

Así que con mi experiencia del gazpacho de remolacha, decidí que esa iba a ser la base, pero esta vez haría salmorejo. El queso también se quedaba, pero había que buscarle "un algo más" de guarnición. Después de esto si, esto no y esto me complica la vida demasiado, los mejillones llegaron a mi cabeza para quedarse. Ya cuando tenía el plato casi listo unos taquitos de manzana muy ácida pidieron paso y  una vez en la boca no se portaron nada mal. 

Así encontre este salmorejo diferente que nos zampamos como primer plato, esta vez muy bien acompañados por amigos, en un tastyfridays para cuatro. El segundo plato os lo cuento otro día.


INGREDIENTES
(4PAX)

450g de tomate
170g de remolacha cocida
15g de vinagre
1 y 1/2 dientes de ajo
75g de aceite de oliva
100g pan del día anterior
sal

Guarnición
1/2 kilo de mejillones
1/4 de manzana Granny Smith
Queso feta o queso en tacos para ensaladas  (queso blanco en salmuera)

Abrimos los mejillones, una vez limpios, en un poco de agua y tapados. En cuanto se abran hay que retirarlos. No se echa ni sal, ni vino, ni laurel, ni nada. Mejillones y agua. Los sacamos de las cáscaras y los dejamos enfriar. Si queréis hacer esto el día anterior o por la mañana, os recomiendo que los conservéis en el agua de cocerlos, para que no se resequen y en la nevera.

El salmorejo también hay que servirlo frío, así que o lo hacemos el día antes o unas cuantas horas  para darle tiempo a enfriarse. Si tenéis thermomix, yo no pelaría los tomates, no hace falta. Si lo hacéis sin ella lo mejor es pelarlos y además pasar por un chino.

En primer lugar batimos el ajo, los tomates, la remolacha y sal. En thermomix 30 seg. velocidad 5. Con batidora normal hasta que este más o menos triturado. Añadimos el pan y el vinagre y volvemos a triturar, primero 30 segundos en velocidad 5 y a continuación 2 minutos velocidad 10.  Aquí lo probamos para ver que está bien de sal y vinagre, yo le añadí un chorrito más de vinagre. Tened también en cuenta que el sabor todavía no es el definitivo, falta el aceite. Si no tenemos thermomix, hay que triturar hasta dejar lo más fino posible y si hace falta pasar a continuación por el chino. Una vez hecho esto lo ponemos otra vez en el vaso de la batidora a una velocidad media y vamos añadiendo el aceite poco a poco en hilo. Con la thermomix, una vez acabados los 2 minutos, y comprobando que no le haga falta un poco más, ponemos la velocidad 5 y echamos el aceite en la tapa para que vaya cayendo poco a poco. Ya tenemos listo el salmorejo, ahora a enfriar.

A la hora de servir, reservamos 4 mejillones enteros para adornar. Picamos unos cuantos mejillones en trocitos para servir como guarnición. Añadimos también unos tacos de queso y unos taquitos de manzana. Adornamos con un mejillón entero y a la mesa.






El resultado es un plato lleno de color, muy fresco y perfecto para empezar a disfrutar de los fines de semana veraniegos.



lunes, 7 de julio de 2014

Doble Tartar

Lo sé, entre pitos y flautas y flautas y pitos, no publico con la asiduidad que debería y alguna semanita os dejo sin la entrada de turno. Tampoco voy a prometer ahora que voy a ser buena, que voy a publicar más y las mil excusas del arrepentido. Después de unos cuantos años conociéndome ya se que mejor no prometo cosas que no estoy segura de llegar a cumplir.
Pero vamos a dejarnos de rollos y pasemos a lo verdaderamente importante,  contaros el superplato de hace dos viernes. Y digo superplato porque lo disfrutamos de lo lindo, nunca me había animado a hacer steak tartar en casa pero después del resultado repetiré. Es una receta sólo apta para carnívoros, pero para acompañarlo hice un tartar de aguacate, tomate y anchoa que podréis adoptar los que no seáis fans de la carne cruda y que estaba también increíble.
Para hacer el steak tartar miré varias recetas de ayer y de hoy y fui cogiendo de aquí y de allá lo que mejor me pareció. También con alguna aportación personal como utilizar dos tipos de mostaza, la normal y la antigua (la de las bolitas). O que los pepinillos fueran sabor a anchoa, porque en algunas recetas utilizan también anchoas. Yo preferí echárselas al otro tartar.
Y como siempre, ponemos música, le abrimos la puerta a Coronita y a cocinar.

INGREDIENTES
(2PAX)

370g de solomillo de ternera
2 cucharadas de mostaza antigua
1 cuharada mostaza normal
3 chorritos de aceite
una yema de huevo
2 cucharaditas de alcaparras 12 g
4 pepinillos sabor anchoa 20 g
27 g de cebolla
una cucharada y media de salsa perrins
salsa tabasco
sal y pimienta

Lo primero que tenemos que hacer es picar la carne a CUCHILLO. Es uno de los secretos de un buen steak tartar, no picar la carne con picadora para que no quede un mazacote y cuando lo hagamos con el cuchillo procurar no aplastarla. El secreto es un buen cuchillo, grande y bien afilado, e ir dándole aire a cada corte; imitándo a los superchefs cuando cortan que no levantan la punta del cuchillo de la tabla. Aunque no dice por ningún lado que haya que congelar la carne, yo lo hice. Y la piqué cuando estaba prácticamente descongelada.
Otro de los secretos es una buena carne, en todas las recetas hablan de solomillo y las más puristas o en realidad más antiguas, de carne de buey. Yo lo hice con ternera pero no con solomillo porque no encontré, elegí unos filetes muy gruesos, como de dos centímetros, no muy grandes y muy magros, tan solo tenían una vetita de grasa que obviamente hay que quitar. Elegid una pieza de buena calidad y muy magra, con el solomillo iréis sobre seguro.
Seguimos con la preparación y ponemos en un bol la yema de huevo, las mostazas, la salsa perrins, unas gotas de tabasco, sal y pimienta. Comenzáis a batir, con un tenedor y a echar poco a poco el aceite como cuando hacéis una mayonesa. Primero un chorrito, cuando esté incorporado otro y después el otro. Cuando esté  ligado echáis la carne y mezcláis. A continuación añadimos las alcaparras, la cebolla y los pepinillos muy picados. Mezclamos bien y ahora es el momento de probar y corregir para dejarlo a nuestro gusto. Probaremos el punto de sal, podemos añadir más perrins o mostaza. Y también probar el punto de picante para añadir un poco más de tabasco.  Id poco a poco y así siempre estaréis a tiempo de rectificar. Reservamos en frío y pasamos a preparar el otro tartar.


Tartar de Aguacate, Tomate y Anchoas

INGREDIENTES
(2PAX)
un aguacate
1 lata pequeña de anchoas en aceite de oliva
1 lima
sal
pimienta
aceite
medio tomate
media cebolla pequeña
rúcula

Picamos el aguacate en daditos muy menudo pero sin que quede una pasta. Lo aliñamos con aceite, lima, sal y pimenta. Picamos el tomate también muy pequeño y lo aliñamos de la misma manera. Picamos la cebolla de la misma forma y la aliñamos como los anteriores. Picamos media lata de anchoas y pasamos a montar los tartares. Cogemos un puñadito de rúcula que previamente aliñamos también con aceite, lima, sal y pimienta. Ponemos encima el aro y hacemos una capa de aguacate, otra de cebolla y echamos encima las anchoas picadas. Las anchoas y la cebolla no tienen que hacer una capa muy gruesa. Mirad la imagen.


Hacemos una capa de tomate y cerramos con otra de aguacate. Prensamos un poco hacia abajo y desmoldamos. Podemos adornar con un filete de anchoa entero.



Para terminar nuestro plato cogemos otro molde de emplatar y le damos forma al steak tartar. Si no tenéis moldes de emplatar, siempre podéis dar forma a la carne con dos cucharas, o con las manos. Y para el tartar de aguacate ir haciendo capas. Puede que no quede tan bonito pero seguro que igual de rico.



Y llegados a este punto, ¿alguien se ha encargado de abrir el vino? Nosotros elegimos uno muy recomendable de las Bodegas Matsu, El Recio 2011.

Y con este compañero cien por cien tinta de Toro emprendimos un viaje muy sabroso que duró hasta altas horas.