martes, 15 de marzo de 2016

Cheescake de Limón

Creo que este es el primer postre que cuelgo en tastyfridays. Yo soy de las que perdonan el postre a menudo. Muchas veces con una onza de chocolate negro tengo suficiente.

Además, si los viernes noche hiciera también postre, el tiempo de elaboración la mayoría de las veces empezaría el día antes. Que también podría ser, no digo que no. Lo que sí estaba claro es que mi primer tastyfridays a domicilio qué os conté en la entrada anterior (click aquí) tenía que llevar el menú completo, con postre incluido. Y fue para este día para el que pensando y buscando encontré broche final adecuado para la ocasión.

Elegí esta tarta de queso con crema de limón, no la había hecho nunca. Esto, cuando estás ante un acontecimiento importante no es muy recomendable. Pero como me gusta el riesgo, aposté "tarta de queso que es la primera vez que haces" a caballo ganador, y creo que no me equivoqué. Aún así la hice el día antes, por si los astros se alineaban contra mi, buscar un plan b.

La tarta es una receta del Alma's Cupcakes, ella la hacía en moldes desmoldables de 11cm. y le salían 3. Yo hice el doble de cantidad, menos de la crema de limón que hice la cantidad que ella decía. Como no tenía moldes desmoldables, utilicé aros de emplatar un poco más pequeños de diámetro. Hay que ponerles papel sulfurizado alrededor para después poder desmoldar bien las tartas. Se puede hacer una tarta entera para dividir en porciones. Os dará menos trabajo. De una manera o de otra es espectacular, os lo digo yo que no soy muy golosa.

INGREDIENTES:

Para la base:

-200g de galletas Digestive trituradas
-2 cucharadas de azúcar
-100g de mantequilla

Para la tarta:

-1 kg. de queso de untar tipo Philadelphia
-280g de azúcar moreno
-4 huevos
- 2 cucharadita de extracto de limón (yo eché una cucharadita de ralladura)
-250ml. de nata para montar

Para la crema de limón:

-2 limones
-125ml. de agua
-100g de mantequilla
-2 huevos


El primer paso, una vez hemos engrasado el molde o puesto el papel alrededor de los aros, es hacer la base. Utilicéis el molde que utilicéis poned papel también en la base, que os ayudará a la hora de trasladarla a un plato. Trituramos las galletas y las mezclamos con la mantequilla derretida y el azúcar. Cuando tengamos el conjunto bien mezclado la repartimos por la base presionando un poquito y asentándola bien. La metemos en la nevera a enfriar.


Preparamos entonces el relleno. Batimos, mejor con ayuda de las varillas de un robot o batidora, el queso con el azúcar. Vamos introduciendo los huevos uno a uno hasta que estén bien integrados. Incorporamos la nata y después el extracto de limón o la ralladura.

Sacamos los moldes de la nevera y rellenamos con la mezcla. Introducimos en el horno precalentado a 180º durante 10 minutos para bajar después la temperatura a 120º y hornear durante 20 minutos, por lo menos. Hay que dejarlos hasta que estén cuajados, pero con cuidado de que no vayan a rajarse. Mirad a los 20 minutos y vais dejando más tiempo de poco en poco lo que necesiten. Las mías eran altas y han tardado más tiempo. Vais tocando la superficie hasta que veáis que están cuajadas. Entonces la retiráis y dejáis enfriar a temperatura ambiente. Una vez frías las metéis en la nevera durante dos horas.

Es el momento de hacer la crema. Este tipo de cremas suelen cocinarse al baño maría, pero en este caso no lo decía, así que la hice sin baño maría. Se ponen todos los ingredientes en un cazo, teniendo la precaución de batir los huevos antes. El fuego ha de ser lento y no parar de remover hasta que espese. Cuando espese la quitáis del fuego, tapáis con un film, pero que la toque sin dejar espacio entre la crema y el film. Dejáis enfriar a temperatura ambiente. La crema una vez fría espesará un poco más todavía. Si mientras la estáis haciendo os sale algún grumito blanco, tened cuidado porque es el huevo que se cuaja. Si os ha salido alguno, con pasarla por un colador os libraréis de ellos, pero controlad la temperatura y removed.


Una vez fría sacamos las tartas de la nevera y echamos la crema por encima. Le ponemos algo de color y listo.

El resultado es genial y la crema le da un toque de frescor buenísimo.







viernes, 11 de marzo de 2016

Tasty Fridays a domicilio

Hace un año y pico, en una de las sobremesas de uno de los tastyfridays decidí compartir mis recetas con vosotros. Voy a ser sincera no lo decidí yo, bueno la decisión fue mía pero quien me dio un pequeño empujoncito, fue la persona que me robó el corazón hace ya unos cuanto años. ¿Quién iba a ser si no?.

A raíz de empezar a publicar recetas aquí y en www.mamaquehay.blogspot.com hubo y hay mucha gente que me preguntaba si yo iba a la casas y hacía un tastyfridays a domicilio. La respuesta siempre ha sido la misma: no. ¿Por qué? era la siguiente pregunta. Y la respuesta un no sé no muy convencido. Bueno, pues en uno de los últimos tastyfridays y también en nuestro momento de charla sin interrupciones de la semana hubo un ¿por qué no?Y ahí volví a aceptar el reto. 

Mi primera oportunidad llegó hace una semana, de la mano de Olga y Javier. En cuanto le conté lo que quería hacer a Olga, que había llegado la hora de dar un paso más,  no dudó ni un momento en concederme la oportunidad de cocinar la cena con amigos que tenían planificada en unas semanas. 

Así me convertí en su Personal Chef para una noche especial. El procedimiento muy sencillo, opciones de platos y en base a ingredientes y elaboración, presupuesto. Así que allí estaba el sábado pasado en su casa, con uno pocos de nervios (todo hay que decirlo) y con muchas ganas para hacerles pasar un buen rato a ellos y a sus invitados. 

Olga eligió como entrante el Timbal de Salmón y Foie (receta aquí) y Calamares Rellenos (receta aquí). El postre lo dejó a mi elección y entre las recetas que tenía pendientes de probar estaba un Cheescake de Limón (receta aquí), que me pareció que daría la talla.

La experiencia ha sido fantástica. Yo disfruté un montón con las elaboraciones previas y allí mismo. También hubo nervios y la adaptación a cocinar en un espacio que no es el tuyo tiene su miga. Creo que ellos y sus invitados también disfrutaron de la velada. Cuando tienes gente en casa, normalmente el que está en la cocina se pierde muchos momentos y de esta manera se puede unir desde el principio a la velada; creo que esto fue lo que más le gustó a Olga. 



Así que, a partir de hoy, aquí estoy dispuesta a colaborar en vuestras cenas, comidas, brunchs o desayunos.

-Quizás me necesitéis para cocinar y enseñaros a la vez.
-Quizás para que yo cocine y vosotros disfrutéis.
-Quizás para cenar en pareja mientras los niños duermen porque no os apetece salir.
-Quizás para enseñar a los peques, o a los peques y los padres. Podemos pasar una tarde divertida aprendiendo a cocinar.
-Quizás para celebrar un cumple.
-Quizás para enseñaros platos complejos o platos para el día a día.
-O quizás para lo que se os ocurra, porque lo vamos a hablar.

No dudéis en contactar conmigo con un comentario en el blog o a través de los siguientes mails:

egg807@hotmail.com
paredana807@gmail.com

Os espero!!!

lunes, 22 de febrero de 2016

Tastyfridays Outside: Diverxo

Hoy hace un mes, estaba expectante. En unos días cenaría en uno de los lugares a los que tenía ganas de ir hacía mucho tiempo, incluso antes de conseguir sus tres Estrellas Michelín. Al final el sueño se cumplió.


Al cabo de una semana pude disfrutar de una experiencia que definiré como mágica, ilusionante, divertida y llena de sabor. Ahora llega el momento de compartir mi experiencia con vosotros y llevo tiempo dándole vueltas a si debo mostrar las fotos de los platos o no. Por un lado no me gustaría robar parte de la magia a quien esté pensando en ir. Por otro, este genio de la cocina, Dabiz (con b) Muñoz, va  cambiando o introduciendo nuevos platos continuamente. Y por un tercer lado viendo las fotos te entran unas ganas de ir tremendas. Esto es lo que le ha pasado a alguna de las personas a las que se las he enseñado.

Digo parte de la magia porque aunque yo os mostrara aquí todos los platos, e incluso los describiera, él y todo su equipo conseguiría haceros disfrutar durante tres horas sin que pudierais desconectaros ni un momento del XO. EL XO, esa función que gira en torno a ti, contigo como protagonista o a ratos como espectador. Ese espectáculo que te hace abrir la boca no sólo para comer. La abres de admiración y también de satisfacción. 

Dentro de todo el espectáculo que dirige Dabiz, hay unos actores muy, muy importantes que te reciben y acompañan en todo momento. Ellos te llevan de la mano por todo el recorrido. Sirven la comida. Explican con detalle cada plato. Te dicen como lo debes comer y además te regalan un gesto, un guiño, o dos, o tres, o los que tú quieras.  Una broma, o también una reprimenda por comerte el caldo con el que te van a preparar la segunda parte del plato. Y todo ello mostrando una gran sonrisa. Eso si, el disfraz con el que estaban ataviados para la ocasión era un poco feo, difícil que te siente bien y supongo que incómodo a rabiar, pero una vez más justificado por la época a la que debías viajar esa noche.

¿Y él?, ¿lo vistéis? Esta pregunta me la ha hecho mucha gente. Lo vimos. Salió de la cocina serio. La verdad, con cara de pocos amigos. Hizo un repasito de reojo. Dio un par de instrucciones y chimpún. Yo creo que no hace falta más, tampoco me hubiese importado no verlo, su trabajo está en la cocina y lo importante es disfrutar de sus creaciones. Además hay cosas que sigue haciendo sólo él.

En Divexo puedes elegir entre tres menús, que se diferencian en el número de lienzos, así llaman a los platos que además tienen distintas partes o evoluciones. En nuestro caso, nos quedamos con el del medio. A partir de ahí nuestro paladar, nuestro cerebro y nuestro cuerpo comenzaron el viaje por un camino lleno de matices. Sabores de hoy que no serían nada sin los de ayer, ingredientes conocidos, desconocidos, y partes del cuerpo de algún animal que quizás, en otro momento, no te hubieras comido. Una montaña rusa que no para de subir y que este "ser" diferente de la cocina, conduce mejor que nadie.

Yo creo que hasta aquí os habréis hecho una idea de la experiencia que he tenido la suerte de llevarme puesta. Llegados a este punto y final, he decidido poner solo alguna foto para alimentar vuestras ganas de ir.




A mi me encantaría volver.

jueves, 28 de enero de 2016

Brochetas de Cerdo Ibérico con Salsa Satay

Ya solo queda un día para que empiece el fin de semana, así que yo por mi parte voy a cumplir mi misión de daros ideas para que le pongáis un poco de chispa a alguna de las comidas o cenas de estos días.

Soy muy fan de los sabores asiáticos, igual en otra vida estuve por allí. En esta todavía no he ido, pero es un sueño-objetivo que no se me va a escapar, os lo aseguro. También es verdad que los sabores de allí, que tenemos aquí, no serán del todo reales, pero nos vamos haciendo una idea hasta que podamos comprobar la realidad de primera mano. 

Para el plato de hoy busqué la receta de la salsa satay, una salsa con un montón de matices y que debe su nombre a las brochetas de carne o pescado a las que acompaña. Esta salsa, con base de cacahuetes, las acompaña en diversos lugares como Indonesia, Tailandia, Malasia y China, entre otros. Y por supuesto en el resto del mundo, ya que hoy en día tenemos la suerte de que los sabores de distintos lugares viajen a nuestros países. 

Y ya vale de alabanzas hacia afuera, porque la carne que utilicé para las brochetas era de cerdo ibérico de Extremadura, de dónde si no? Aquí tenemos productos y platos que nos acompañan en nuestra dieta diaria y son maravillosos. No debemos olvidarlos, ni perderlos.

Y ahora, nos vamos a Indonesia con escala en Extremadura.

INGREDIENTES
(2PAX)

Para las brochetas
350g de solomillo ibérico
Cúrcuma
Pimienta
Cilantro seco
Sal

Para la pasta de cacahuete
110g de cacahuetes pelados

Para la salsa satay
1/2 diente de ajo
2 ramas de cilantro fresco
1 trocito de chile rojo o 1/2 guindilla
6 g de jengibre
1 y 1/2 de cucharadas de soja más una pizca de azúcar
1/2 cucharadita de las de postre de azúcar moreno
1/2 limón
agua

En primer lugar, tenemos que hacer la pasta de cacahuete. Es verdad que la hay hecha, conocida como mantequilla de cacahuete, pero lleva azúcares añadidos y otras cosas. Hacerla es un plis plás. Cogemos los cacahuetes y los trituramos con ayuda de una picadora, batidora o lo que veamos. A mortero creo que va a ser un poco difícil, entonces casi que la compramos hecha. La picadora sacará el aceite del fruto seco al triturar y quedará una masa homogénea.

Ahora cortamos la carne en dados, no muy grandes para que se hagan bien en la plancha. Mojamos los palillos de las brochetas, para que luego la carne salga bien. Insertamos los trozos en los palillos y sazonamos con las especias.

Para la salsa ponemos todos los ingredientes en la batidora y le damos caña. De el limón utilizaremos la ralladura y el zumo. Una vez que trituremos, le añadimos un poco de agua controlando no hacerla muy líquida, solo es para ayudar a triturar y que quede consistencia de salsa. 




Por último ponemos una plancha o sartén al fuego y hacemos las brochetas. Acompañamos de la salsa satay y listo. Pues creo que listo no, hice otro acompañamiento con calabaza, que os tengo que contar. Se trata de cocer la calabaza, utilicé 400g, pelada y cortada en dados. Podéis ponerla en un cazo con agua o en el microondas con un poquito de agua hasta que esté blanda. Después la trituráis con un chorrito de wasabi, pimienta, sal, curry y nuez moscada ( guardaros este acompañamiento para todas las carnes que queráis). 






Y ahora a emplatar bonito, que la vista también acompaña.




 Enjoy!!






lunes, 14 de diciembre de 2015

Sardinas Marinadas

Hace unas semanas me pasé por la pescadería en busca de algo para cenar esa noche. Mientras esperaba mi turno, y pensaba en qué llevarme, unas sardinas no paraban de hacerme ojitos. Después de coger un kilo de calamares por aquí y medio salmón por allá, decidí llevarme las sardinas para hacer un plato el viernes por la noche. ¿Sardinas para un superplato de cenita especial de viernes? Pues sí, a veces con los ingredientes más sencillos puedes hacer muy buenos platos y esas sardinas me transmitieron buen rollito.  Me acordé de una receta de Sergi Arola que alguna vez había visto y me sonaba que eran sardinas marinadas. Recordad que si van a ser marinadas necesitas congelarlas si o si, así que hay que comprarlas unos días antes.

Esa misma tarde, y con mis sardinas ya en casa, buceé un poco por internet para dar con la receta y ver si iba a poder hacerla o por lo menos adaptarla. Lo primero que vi es que el marinado tardaba 12 horas en completarse, por lo que el jueves ya me tenía que poner con ellas.

Como me encanta enredar con la comida me llevé las sardinas enteras, con sus escamas, su cabeza y sus tripas, vamos, el kit completo. Os recomiendo que en la pescadería os las hagan en filetes, que es como se necesitan para hacer el plato. Porque a mi, a pesar de gustarme, se me hizo un poco pesado todo el proceso de limpiarlas y al final te quita tiempo, eso que no eran muchas.

En cuanto a seguir el plato al pie de la letra hubo algún paso que simplifiqué, como el puré de tomate. En la receta original, una vez rallado se deja escurrir sobre un trapo. El mío iba simplemente rallado.  También está el pan de acompañamiento, él utiliza pan de molde cortado finísimo. Para lograr cortarlo así, hay que congelarlo y disponer de una máquina cortafiambres o una mandolina en condiciones. Así que yo partí unas regañás y se las puse encima. El resultado obviamente es un poco más basto. También puse cebolleta que originalmente no lleva. Con las cantidades fui un poco hippy y las cambié un poco. Y para acompañar utilicé aguacate, que me encanta y les iba muy bien.

Al final con un proceso sin mucha complicación, unos ingredientes fáciles de conseguir y un pescado muy asequible, queda un platazo de los de disfrutar cada bocado hasta el final.

INGREDIENTES
(2pax)

6 sardinas medianas
1 tomate (pesaba 195g)
25g de cebolleta
25g de puerro (parte blanca)
25g de zanahoria
25g de apio
1 cucharada de cebollino picado
Huevas de arenque (3 cucharaditas de las de café)
2 aguacates no muy grandes
0,5 l de agua
150ml de vinagre
Sal y pimienta
Limón
Aceite de oliva

El primer paso es limpiar las sardinas y hacerlas en filetes. Y después deberíamos congelarlas para evitar problemas de anisakis. El día antes las sacamos y una vez descongeladas, las metemos en agua fría durante 30 minutos para que suelten restos de sangre que puedan tener y quede la carne más blanca. A continuación ponemos los filetes en un recipiente en el que habremos echado el medio litro de agua con sal (tiene que estar bastante salada, como agua de mar) y el vinagre. Lo dejamos 12 horas tapado en la nevera. Una vez pasado este tiempo, las escurrimos y las ponemos en otro recipiente cubiertas con aceite de oliva. Aquí tienen que estar por lo menos 2 horas.

 



Es hora de ponernos con el plato completo, en primer lugar partimos el tomate a la mitad y lo rallamos. Le añadimos un chorrito de aceite, sal y reservamos.

Ahora vamos a por el relleno. Picamos muy menudito el puerro, la zanahoria, el apio y la cebolleta, mezclamos y salamos un poquito. No os paséis con la sal que todavía falta añadir las huevas. Incorporamos las huevas y probamos de sal por si queremos añadir un poco más. Echamos el cebollino y ya tenemos nuestro relleno.


Toca rellenar las sardinas, las sacamos del aceite y las enrollamos para poder rellenarlas. Como no había quien hiciera que se quedaran enrolladas, cogí un trocito de palillo para unir los extremos y poder así poner el relleno. Ya sé que el palillo no tiene mucho glamour, pero lo escondí bien y avisé a mi maridito para que con la emoción del momento no se lo fuera a comer.


Una vez rellenas, ponemos encima un  poquito del tomate rallado y un trocito de pan. Nos falta el aguacate, que no tiene más ciencia que cortarlo en trocitos, añadirle sal y pimienta, aceite de oliva y un chorrito de limón.  El resto del puré de tomate lo distribuís también por el plato y listo.

Aquí está el resultado, un plato riquísimo y muy, muy vistoso.


         

Espero que os guste y sobretodo que os animéis a hacerlo, las navidades pueden ser un buen momento.



lunes, 23 de noviembre de 2015

Pechuga de Pollo rellena de Sobrasada con Chutney de Tomate

Hoy es lunes, y lo único que nos queda del fin de semana son los recuerdos e incluso el cansancio. Yo creo que el fin de semana debería tener dos días más, uno al principio para poner el encefalograma plano y descansar y otro al final para hacer lo mismo. Ya entremedias, podríamos dedicarnos a hacer vida social, familiar, compras, lavadoras y todas esas cosas que al final concentras en dos días y es un no parar.
Comparar la vida social con poner una lavadora es un poco fuerte, lo sé,  pero a lo que me refiero es que esos días acabamos igual de atareados o con una agenda parecida a la de toda la semana. Igual algún día se cumplen mis deseos de alargar los fines de semana, aunque de momento no lo veo muy claro. La solución por ahora es menos tareítas hogareñas, nada de malos rollos y más disfrutar.

¡Qué mejor manera de empezar,  que dedicarnos un ratito el viernes por la noche acompañados de una cenita especial!

Esta vez hice pechugas de pollo, un ingrediente muy básico, a priori con poco glam, pero que da mucho juego y puede convertirse en el perfecto anfitrión para una cena de viernes noche. La sobrasada le dió fuerza y el chutney de tomate, con su toque de cebolla fresca, se convirtió en el compañero perfecto.

INGREDEIENTES
(2 pax)

Chutney de tomate
415 g de tomates
7 cucharadas de vinagre de manzana
70g de azúcar moreno ( si no tenéis puedes ser blanco)
1/2 cucharadita de las de café de jengibre molido
1/2 cucharadita de las de café de mostaza
1/2 cucharadita de las de café de cilantro seco
Una pizca de comino molido
sal
Un cuarto de cebolla morada
Cilantro fresco

Pechugas:
100g de sobrasada
 2 cucharadas de miel
300g de pechugas de pollo en filetes
Sal
Pimienta
Aceite de oliva
Mantequilla
Romero
Tomillo

Lo primero que tenemos que hacer en este plato, es el chutney de tomate, que nos llevará su tiempo. He visto por ahí recetas de chutney listas en 20 minutos y me cuesta trabajo creerlo. Para ello ponemos en un cazo el tomate pelado y cortado en trozos. Añadimos el resto de los ingredientes menos la cebolla y el cilantro. Dejamos conocer durante una hora, hora y media, a fuego lento y removiendo de vez en cuando que no se pegue. Cuando tenga la consistencia de una confitura retiramos y a la hora de servir le ponemos por encima la cebolla morada picada fina y el cilantro fresco.

Mientras tanto nos dedicamos a las pechugas. Mezclamos la sobrasada con la miel y untamos sobre los filetes de pechuga previamente salpimentados. Enrollamos y atamos con un hilo de cocina.




Marcamos los rollitos en una sartén con un poco de aceite de oliva.  Los ponemos en una fuente a la que hemos añadido unos trocitos de mantequilla y las espolvoreamos con tomillo y romero secos. Por último los metemos en el horno precalentado a 250º.  Dejamos que se hagan 10´. Las sacamos del horno y les quitamos el hilo, quemándonos bien los dedos, que si las dejamos enfriar nos las comeremos tiesas.

Las he troceado en lonchas gorditas para que la presentación quedara más bonita, pero podéis también servir los rollitos enteros.



Espero que os guste.


 ¡No pongáis lavadoras y haced cenitas!


jueves, 22 de octubre de 2015

Risotto de Bogavante

Esta receta tiene varios pasos pero en conjunto no es muy complicada. Os prometo que merece la pena y que os harán la ola varias veces. Una asegurada con el primer bocado y otra al final. Y ya en el camino el "mmmm, tú si que sabes", "que rico está", "este plato es winner" y el "tienes que hacerlo más veces". Quieras que no a nadie le disgusta que le digan lo bien que lo hace. Es verdad que el momento ayuda a que todo sepa mejor, pero en este caso el sabor del risotto también tenía que ver.

Los risottos suelen llenar bastante y aunque mucha gente opina que para cenar son muy pesados, el caso es que es viernes y tenemos conversación y sobremesa nocturna suficiente para digerirlo en condiciones.

El arroz que utilicé es arborio, no lo hay en todos los sitios, pero buscadlo porque el resultado para el risotto es muy bueno. Y esta vez con las cantidades, aunque pongo para dos, me pasé un poco y sobró. La verdad es que al día siguiente aunque no estaba como recién hecho estaba buenísimo. Los bogavantes son de 500g más o menos, por si los que compráis son más grandes tened en cuenta que utilicé dos de este peso.

El comienzo de la preparación es un poco gore, porque se supone que los bogavantes están vivos y hay que separar la cabeza de la cola. Si los habéis tenido un rato en la nevera igual están un poco atontados y no pasa nada. Las pinza suelen estar sujetas con gomas así que tampoco os van a atacar. Y si no os veis con fuerzas de meter cuchillo y separar la cabeza de la cola, pues ahí tenéis al ayudante que va a saborear el resultado y que se supone que está poniendo música para ir entrando en ambiente. Le dais el cuchillo y que haga el trabajo sucio.


INGREDIENTES
(2PAX)
83g de cebolla
51g de zanahoria
35g de puerro
1rama de apio
1 cucharada de tomate concentrado
Brandy
40g de cebolleta
48g de mantequilla
Aceite de oliva
200g de arroz arborio
Pimienta de Cayena (guindilla)
Estragón y tomillo frescos
160g de tomate pelado


Una vez superado el drama de cortar la cabeza a los bogavantes, poned agua a hervir, cocer las colas durante 30 segundos y retirad. Echar las pinzas y cuando empiece a hervir el agua otra vez, retirar del fuego y dejar ahí hasta que se enfríen.
Picad la cebolla,  y sofreir en aceite de oliva, echar la zanahoria en trozos, el puerro y el apio. Dejad que se hagan y echad la cucharada de salsa de tomate concentrado ( si no la queréis hacer, venden tomate concentrado o pasta de tomate, si la queréis hacer aquí tenéis la receta, dejadla que se consuma mucho, mucho, mucho y no le echéis ninguna hierba aromática). Damos unas vueltas.

Echamos las cabezas apalstadas del bogavante (yo les he dado con un martillo) y las cáscaras de las colas. Ponemos el fuego medio y damos otra vez vueltas, se agarrará un poco pero da igual. Antes de que lo que se pega se queme echamos un buen chorro de brandy y con ayuda de una cuchara desglasamos, esto es, vamos despegando del  fondo todo lo que se ha ido pegando con una cuchara o pala de madera. Una vez hecho esto cubrimos con agua. Yo he echado dos cazos del caldo de cocer el bogavante y el resto de agua del grifo.  Dejamos cocer unos 10 minutos, cuando quedan más o menos 3 minutos echamos 2 ramas de tomillo y estragón, solo encontré tomillo fresco. El estragón lo utilicé seco. Ahora pasamos o por un chino o un colador, el caldo que sacamos lo ponemos al fuego para mantenerlo caliente. Todo lo que os he contado hasta aquí lo podéis hacer con antelación.


Picamos la cebolleta y sofreimos con 13 g de mantequilla y un chorrito de aceite. Tened la precaución de que no se dore. Cuando esté poniéndose transparente, echamos el arroz y dando unas vueltas dejamos que se ponga también transparente. Salamos y echamos un pelín de pimienta de cayena, las guindillas de toda la vida. Echamos un cazo del caldo que tenemos caliente y dejamos que se absorba, vamos echando el caldo poco a poco, a medida que el arroz lo va chupando. También podemos ir rectificando un poco el punto de sal, que el caldo no lo habíamos salado. Así hasta que el arroz esté cocido. A mi me llevó unos 20 minutos, el fuego no debe estar muy fuerte. Ahora echamos el resto de la mantequilla y vamos removiendo hasta que se funda. Por últimos, añadimos la carne del bogavante en trozos y el tomate pelado y cortado en cuadraditos. Damos una vuelta y dejamos reposar tapado 2 minutos.

Es hora de servir, picamos un poco de cebollino por encima, una pizca de estragón y adornamos con una ramita de tomillo.

A por ello que hay que darle sabor al viernes.