sábado, 28 de mayo de 2016

Esto no ha hecho más que empezar: III Campeonato Demos la vuelta al día

Son las 12 de la mañana y hace una semana exactamente a estas horas, estaba hecha un manojo de nervios. A las 10 de la mañana había llegado al Hotel Westing Palace en Madrid para concursar en el III Campeonato Demos que organiza el portal gastronómico de la cadena de supermercados Día www.demoslavueltaaldía.com. Casi cuatro horas después, conseguí una de las ansiadas chaquetillas que me han abierto un camino que, estoy segura, voy a disfrutar muchísimo.

¿Cómo empezó todo? Pues con un mail que despertó mi curiosidad y me hizo ponerme a bucear entre  la dinámica del campeonato. Ahí dije, esto es para mi ¡me apunto!.Pero entre unas cosas y otras el tema se quedó en "standby", había que enviar una foto del plato de tu vida y no tenía muy claro cual elegir. Así, con varias opciones en la mano, llegó la mañana del l1 de mayo. Y con ella el último día para inscribirse y mi decisión en firme de hacerlo. De hoy no puede pasar.

A partir de ahí todo fue muy rápido, recibir el que me pre-seleccionaban me hizo muchísima ilusión, ya había metido un pie. Pocos días después de enviar todo lo que me pidieron para una segunda selección, el 17 de mayo, metí el cuerpo entero. No me lo podía creer, estaba entre los 40 seleccionados de toda España para competir en la semifinal. Veinte en categoría chef, y veinte en categoría foodie, que era la mía, nos veríamos las caras y los cuchillos en distintas pruebas.

Una vez allí, y antes de concursar, pude ir conociendo gente majísima y con los que tengo un interés común, la gastronomía. Así me fui relajando y comencé a disfrutar de una experiencia genial y divertida que procuré exprimir al máximo además de concursar. 



En la primera parte, los chefs realizaron una serie de pruebas basadas en los distintos sentidos. Hicieron una cata de vinos, montaron unas claras a oído, adivinaron los ingredientes de un chutney y realizaron un emplatado con productos Día. ¿Y qué hacíamos los foodies mientras tanto? Pues nos convertimos en gastroreporteros y en la sombra del chef que nos asignaron a cada uno. Durante todas las pruebas que ellos realizaron, nosotros hacíamos fotos o vídeos y comentarios que dieran idea de lo que cada chef estaba haciendo en ese momento. A la vez, las íbamos subiendo a nuestras redes sociales para contarle a todo el mundo de primera mano lo que allí se estaba cociendo.





Llegó la segunda prueba para los foodies, un trivial gastronómico. Diez preguntas en las que tuvimos que demostrar nuestros conocimientos de gastronomía, de cocina y de los anteriores campeonatos.


Después de 20 minutos más o menos y que se hicieron eternos empezaron a nombrar a los 6 foodies y 6 chefs que pasarían a la gran final. Y llegó el momento en el que oí mi nombre y fui feliz, muy feliz.



Y vosotros diréis, pero si todavía queda la final. Sí, todavía queda la final pero hasta llegar a ella voy a estar cinco meses recibiendo masterclasses de grandes cocineros, de grandes profesionales de la cocina, de expertos en redes, de imagen, ¿Qué más puedo pedir? Esto es un gran premio del que voy a saborear cada minuto hasta llegar a la Gran Final.


No os olvidéis de visitar www.demoslavueltaaldia.com, donde podréis encontrar noticias, recetas, trucos y la posibilidad de asistir a cursos de cocina gratuitos, es una comunidad gastronómica en toda regla. Y además seguro que podéis seguir mis avances durante las masterclasses a las que voy asistiendo.


¡Esto no ha hecho más que empezar!

lunes, 9 de mayo de 2016

Calamares Boloñesa

Hace unas semanas me llama mi primo y me dice que tiene en casa unos calamares para mi. ¡Qué suerte!, yo ya empiezo a salivar solo de pensar en esos calamares pescados por mi tío en el Cantábrico. Aún sin tenerlos en mi poder, ya voy dándole a la maquinita para ver como los hago.

Barajé receta tradicional, en su tinta, guisados, plancha, rebozados o con alguna salsa de siempre. Pero ya que estábamos, casi dos kilos de calamares eran la ocasión perfecta para montar comidita dominguera especial. Así que además de tasyfridays, hicimos un tastysunday.  Fin de semana completo. Por supuesto, el invitado de honor fue el mensajero que se encarga de transportar tan distinguida materia prima desde el norte a los madriles. Al final, éramos cinco los que nos juntamos para dar cuenta de los calamares.
En nuestros viernes tasty, ya tengo algunas recetas de calamares, probadas y buenísimas. Unos calamares rellenos con sus patitas y langostinos (click aquí para ver la receta), un calamar relleno de picadillo que podéis ver haciendo click aquí; o unos clamares a la andaluza con lima que podéis ver aquí. Pero no era el día de repetir, ya sé que cuando vienen invitados a casa no es muy buen momento para innovar. Pero el que no arriesga, no gana, no prueba y no se divierte.  Los invitados eran de confianza así que cuando vienen a casa, ya vienen predispuestos a hacer de conejillos de indias.

En este caso la inspiración la busqué en un cocinero gallego que llamó mi atención con su receta de Calamares Boloñesa, Pepe Solla. La verdad es que no cambié nada, salvo cocinar las tiras de calamar que él sirve crudas y buscar un acompañamiento. Bueno digo nada, pero seguro que mil detalles más hay que un cocinero como él pondrá en el plato. Pero es un plato adaptable a nuestras cocinas con el que comer los calamares de una forma diferente.


INGREDIENTES
(5PAX)

1700g. de calamares
3 dientes de ajo
160g de cebolla
7 tomates pera
Vino blanco
Sal y pimienta
Aceite de Oliva
Albahaca fresca
Queso parmesano en un trozo. No necesitamos mucho, es sólo para servir.

Lo primero que tenemos que hacer es limpiar los calamares, os dejo un enlace de como hacerlo (click aquí). A continuación cogemos las patas y las aletas y los picamos muy fino. Si tenéis una picadora es la mejor opción, hay que dejarlos muy picados.
En una sartén con un poco de aceite de oliva sofreímos el ajo picado fino y antes de que empiece a dorarse echamos la cebolla picada también muy menuda. Incorporamos las patas y aletas de los calamares bien picados y previamente salados.  Mientras se van haciendo pelamos y picamos en trocitos menudos los tomates. Los incorporamos a la sartén. Regamos con un chorro de vino blanco. Ahora echamos sal y pimienta, no seáis tímidos y probad el punto de sal. Añadimos una cucharada de albahaca fresca picada y dejamos hacerse a fuego medio durante unos 20 minutos más o menos. Tiene que quedar reducido y con la misma apariencia de cuando hacemos una boloñesa de carne.


Ahora le toca el turno a los cuerpos. Mis calamares ya estaban congelados previamente sin saber el plato que iba a hacer. Una vez descongelados, abrí los cuerpos con un corte de delante a atrás y corté tiras lo más finas posibles en ese mismo sentido.



En el plato original de Pepe Solla, él hace el corte que os digo de delante a atrás y los enrolla. Esos rollitos los congela y cuando están semicongelados los corta con el cuchillo perpendicular a lo largo del rollito. Lo que consigue son unos espaguetis de calamar muy finos que aliña con aceite, sal y pimienta. Él los sirve así, en crudo y con la boloñesa y unas lascas de parmesano por encima.

Después de este paréntesis con la receta original, sigo con mi modus operandi. Una vez tenemos cortadas las tiras, las salpimentamos. En una sartén con un poco de aceite de oliva las salteamos hasta que estén hechas.

Llega el momento de emplatar. Ponemos un montoncito de tiras de calamar en el plato. Echamos la boloñesa por encima y terminamos con unas lascas de parmesano. Las lascas de parmesano son fáciles de hacer con un pelador.

En este caso acompañé el plato con un poco de arroz integral servido con pesto. Para el arroz solo tenéis que seguir la pauta de siempre. Dos de agua por uno de arroz. En el arroz integral recomiendan echar un poco más de agua. Si los hacéis en olla rápida no hace falta. En una olla normal, podes ir viendo si necesita un poco más de agua para terminar de hacerse y quedar en su punto. Por supuesto puede acompañarse de arroz normal, o de otro acompañamiento que se os ocurra. Una vez listo lo podemos poner en el plato con ayuda de un molde para que nos quede más bonito.

Echamos el pesto por encima del arroz y listo. La receta del pesto ya la he puesto en mi otro blog, así que para no repetirme, os dejo el enlace haciendo click aquí.

El resultado me ha encantado y juzgar por las repeticiones de los demás comensales a ellos también.


¡Espero que os guste!

jueves, 21 de abril de 2016

Tastyfridays Outside: Restaurante Navaja

Hacía mucho tiempo que tenía ganas de visitar este lugar. Navaja ha dado que hablar desde su inauguración debe hacer un año más o menos. Yo por lo que había visto y leído, deduje que había que dejar pasar un poco el aluvión de visitas y la fama que obtuvo desde sus comienzos. Personalmente no me mata ser la primera en conocer un restaurante que se ha puesto de moda. Es más, alguna vez me ha pasado que después de dejar pasar un tiempo e intentar ir, o ya no me llamaba nada, o incluso alguno había cerrado. Navaja seguía en mi mente, mes tras mes, y yo intuía que lo que se cocía allí dentro no tenía desperdicio. Hace unas semanas llegó mi oportunidad. Mi intuición, como siempre, no me la jugó. Si tuviera que resumir la experiencia en una palabra sería "Genial".

Navaja es un restaurante gallego, pero no gallego al uso, gallego con mezcla peruana y asiática. Así que si buscas sabores tradicionales, no vayas. Bueno búscalos en otro y vete a Navaja a disfrutar su fusión. Vete a Navaja a abrirte la mente. Vete a Navaja a notar que tienes paladar. Vete a Navaja a subir, a bajar, y a canallear.

Lo primero que os tengo que contar es que a Navaja se va sin reserva y el comedor tiene pocas mesas. En la zona de la entrada hay un primer espacio con una mesa corrida, un pequeño espacio de barra además de las zonas de apoyo con barra que dan las paredes con sus correspondientes sillas altas. Así que hay que ir y probar suerte.

La carta no es muy extensa, pero aún así te costará elegir. Una camarera con acento gallego y mucho desparpajo te la venderá tan bien y con tanta pasión que os lo pondrá difícil. Dejaros aconsejar y no os defraudará.

Entre los platos que probamos estaban las navajas, no podían faltar. Polvo de cacahuete, habanero y leche de tigre son algunos de los sabores que dan un punto muy diferente a este molusco.



Tampoco nos pudimos resistir al aguachile black tiger, entre Méjico y Perú. O al Hamachi con maracuyá, cuando los recuerdo se me hace la boca agua.



Los baos de presa ibérica y los de cangrejo de concha blanda no nos bajaron de la montaña rusa de sabores en la que nos habíamos subido.


Y como broche final el Tom Pay, un postre con obleas chinas y crema de limón entre otros ingredientes que está impresionante.



Una aventura culinaria os espera en Navaja, no os la perdáis.

Restaurante Navaja
Calle Valverde 42
Madrid



jueves, 14 de abril de 2016

Jurel con Remolacha, Salsa de Rábano y Ensalada de Berros

Se acerca el fin de semana y aquí estoy yo con un plato para dos, o para los que queráis. Lo importante es que sea un plato para pasar un buen ratito más y disfrutar, ya sea en pareja, con amigos o en familia. Sólo tenéis que multiplicar cantidades en función de los que se apunten y listo.

La receta de hoy es con un pescado de lo más económico, se puede hacer con jurel o con caballa, son dos pescados azules, muy similares y que casi siempre están a un precio muy competitivo. A veces no hace falta gastarse un dineral en pescados carísimos para conseguir un platazo muy digno. Hay hueco para todos, y ocasiones para cada materia prima.

La caballa sin ir más lejos, estaba a 2,50€ el kilo, ese precio hay pocos pescados que lo superen. En realidad yo iba a por caballa pero eran un poco pequeñas, el jurel tenía un tamaño mejor para sacar los filetes y por eso me lo llevé. Caballa he comido muchas veces, me gusta ponerla para cenar, simplemente a la plancha y aunque es un pescado contundente, todos en casa se lo comen sin rechistar. Jurel o Chicharro (esto de los nombres de los pescados y las zonas es todo un mundo) era la primera vez, pero me fié de la pescadera que me dijo que eran bastante similares.

Buscarle un toque diferente era la misión para este viernes noche, y ese toque diferente vino con el acompañamiento. Ingredientes dispares como la remolacha y el rábano picante, pero que con el dulzor de una, el picante del otro y la fuerza de este tipo de pescado redondean un plato fácil, ligero y muy rico.
Una cena perfecta para empezar dándole un buen bocado a nuestros días de descanso.

INGREDIENTES
(2pax)

1 Jurel en dos filetes (depende de lo que comáis o de lo grandes que sean quizás necesitéis 1 y 1/2)
300g de remolacha cocida
1 bote de rábano rallado (lo podéis encontrar en la sección internacional de los supermercados, concretamente en alimentos alemanes)
1bolsa de berros
1 y 1/2 limones
150g de crème fraîche
Mostaza de Dijon
Sal y Pimienta
Aceite de Oliva

Lo primero que haremos será la salsa de rábano. Para ello mezclamos la crema fresca, con dos o tres cucharaditas de rábano. Añadimos una cucharadita de mostaza, sal, pimienta y el zumo de medio limón. Una aclaración el rábano tiene un toque picantito y la mostaza también, así que primero echad dos cucharaditas de rábano y cuando esté todo mezclado probáis si os hace falta la tercera. La remolacha es contundente, así que necesita alegría. Pero esto del picante es muy personal. Yo confieso que eché un poquito más de mostaza al probarla.

Ahora cortamos la remolacha en dados no muy grandes, le echamos sal y pimienta, el zumo de medio limón, añadimos unas cucharadas de la salsa de rábano y reservamos.

Hacemos nuestra ensalada de berros, aliñándola con sal, pimienta y zumo de limón. Recordad reservar unas hojas de berros para emplatar.

Salpimentamos los filetes de jurel y los hacemos a la plancha con aceite de oliva. Se hacen enseguida, así que controlad bien que no se os pasen de punto. Si queréis cuando estén podéis también echarles unas gotas de limón por encima.

Ya solo nos queda emplatar. Puse la remolacha debajo del jurel, un poquito de la salsa de rábano en un lado y debajo de las hojas de berro un montoncito de rábano rallado. La ensalada la servimos aparte y listo, que ya no nos cabe más en el plato.

El resultado no sólo es bonito, es muy fresco, con contraste de sabores y riquísimo.




Espero que os guste y que sea vuestro plato estrella del fin de semana.

martes, 15 de marzo de 2016

Cheescake de Limón

Creo que este es el primer postre que cuelgo en tastyfridays. Yo soy de las que perdonan el postre a menudo. Muchas veces con una onza de chocolate negro tengo suficiente.

Además, si los viernes noche hiciera también postre, el tiempo de elaboración la mayoría de las veces empezaría el día antes. Que también podría ser, no digo que no. Lo que sí estaba claro es que mi primer tastyfridays a domicilio qué os conté en la entrada anterior (click aquí) tenía que llevar el menú completo, con postre incluido. Y fue para este día para el que pensando y buscando encontré broche final adecuado para la ocasión.

Elegí esta tarta de queso con crema de limón, no la había hecho nunca. Esto, cuando estás ante un acontecimiento importante no es muy recomendable. Pero como me gusta el riesgo, aposté "tarta de queso que es la primera vez que haces" a caballo ganador, y creo que no me equivoqué. Aún así la hice el día antes, por si los astros se alineaban contra mi, buscar un plan b.

La tarta es una receta del Alma's Cupcakes, ella la hacía en moldes desmoldables de 11cm. y le salían 3. Yo hice el doble de cantidad, menos de la crema de limón que hice la cantidad que ella decía. Como no tenía moldes desmoldables, utilicé aros de emplatar un poco más pequeños de diámetro. Hay que ponerles papel sulfurizado alrededor para después poder desmoldar bien las tartas. Se puede hacer una tarta entera para dividir en porciones. Os dará menos trabajo. De una manera o de otra es espectacular, os lo digo yo que no soy muy golosa.

INGREDIENTES:

Para la base:

-200g de galletas Digestive trituradas
-2 cucharadas de azúcar
-100g de mantequilla

Para la tarta:

-1 kg. de queso de untar tipo Philadelphia
-280g de azúcar moreno
-4 huevos
- 2 cucharadita de extracto de limón (yo eché una cucharadita de ralladura)
-250ml. de nata para montar

Para la crema de limón:

-2 limones
-125ml. de agua
-100g de mantequilla
-2 huevos


El primer paso, una vez hemos engrasado el molde o puesto el papel alrededor de los aros, es hacer la base. Utilicéis el molde que utilicéis poned papel también en la base, que os ayudará a la hora de trasladarla a un plato. Trituramos las galletas y las mezclamos con la mantequilla derretida y el azúcar. Cuando tengamos el conjunto bien mezclado la repartimos por la base presionando un poquito y asentándola bien. La metemos en la nevera a enfriar.


Preparamos entonces el relleno. Batimos, mejor con ayuda de las varillas de un robot o batidora, el queso con el azúcar. Vamos introduciendo los huevos uno a uno hasta que estén bien integrados. Incorporamos la nata y después el extracto de limón o la ralladura.

Sacamos los moldes de la nevera y rellenamos con la mezcla. Introducimos en el horno precalentado a 180º durante 10 minutos para bajar después la temperatura a 120º y hornear durante 20 minutos, por lo menos. Hay que dejarlos hasta que estén cuajados, pero con cuidado de que no vayan a rajarse. Mirad a los 20 minutos y vais dejando más tiempo de poco en poco lo que necesiten. Las mías eran altas y han tardado más tiempo. Vais tocando la superficie hasta que veáis que están cuajadas. Entonces la retiráis y dejáis enfriar a temperatura ambiente. Una vez frías las metéis en la nevera durante dos horas.

Es el momento de hacer la crema. Este tipo de cremas suelen cocinarse al baño maría, pero en este caso no lo decía, así que la hice sin baño maría. Se ponen todos los ingredientes en un cazo, teniendo la precaución de batir los huevos antes. El fuego ha de ser lento y no parar de remover hasta que espese. Cuando espese la quitáis del fuego, tapáis con un film, pero que la toque sin dejar espacio entre la crema y el film. Dejáis enfriar a temperatura ambiente. La crema una vez fría espesará un poco más todavía. Si mientras la estáis haciendo os sale algún grumito blanco, tened cuidado porque es el huevo que se cuaja. Si os ha salido alguno, con pasarla por un colador os libraréis de ellos, pero controlad la temperatura y removed.


Una vez fría sacamos las tartas de la nevera y echamos la crema por encima. Le ponemos algo de color y listo.

El resultado es genial y la crema le da un toque de frescor buenísimo.







viernes, 11 de marzo de 2016

Tasty Fridays a domicilio

Hace un año y pico, en una de las sobremesas de uno de los tastyfridays decidí compartir mis recetas con vosotros. Voy a ser sincera no lo decidí yo, bueno la decisión fue mía pero quien me dio un pequeño empujoncito, fue la persona que me robó el corazón hace ya unos cuanto años. ¿Quién iba a ser si no?.

A raíz de empezar a publicar recetas aquí y en www.mamaquehay.blogspot.com hubo y hay mucha gente que me preguntaba si yo iba a la casas y hacía un tastyfridays a domicilio. La respuesta siempre ha sido la misma: no. ¿Por qué? era la siguiente pregunta. Y la respuesta un no sé no muy convencido. Bueno, pues en uno de los últimos tastyfridays y también en nuestro momento de charla sin interrupciones de la semana hubo un ¿por qué no?Y ahí volví a aceptar el reto. 

Mi primera oportunidad llegó hace una semana, de la mano de Olga y Javier. En cuanto le conté lo que quería hacer a Olga, que había llegado la hora de dar un paso más,  no dudó ni un momento en concederme la oportunidad de cocinar la cena con amigos que tenían planificada en unas semanas. 

Así me convertí en su Personal Chef para una noche especial. El procedimiento muy sencillo, opciones de platos y en base a ingredientes y elaboración, presupuesto. Así que allí estaba el sábado pasado en su casa, con uno pocos de nervios (todo hay que decirlo) y con muchas ganas para hacerles pasar un buen rato a ellos y a sus invitados. 

Olga eligió como entrante el Timbal de Salmón y Foie (receta aquí) y Calamares Rellenos (receta aquí). El postre lo dejó a mi elección y entre las recetas que tenía pendientes de probar estaba un Cheescake de Limón (receta aquí), que me pareció que daría la talla.

La experiencia ha sido fantástica. Yo disfruté un montón con las elaboraciones previas y allí mismo. También hubo nervios y la adaptación a cocinar en un espacio que no es el tuyo tiene su miga. Creo que ellos y sus invitados también disfrutaron de la velada. Cuando tienes gente en casa, normalmente el que está en la cocina se pierde muchos momentos y de esta manera se puede unir desde el principio a la velada; creo que esto fue lo que más le gustó a Olga. 



Así que, a partir de hoy, aquí estoy dispuesta a colaborar en vuestras cenas, comidas, brunchs o desayunos.

-Quizás me necesitéis para cocinar y enseñaros a la vez.
-Quizás para que yo cocine y vosotros disfrutéis.
-Quizás para cenar en pareja mientras los niños duermen porque no os apetece salir.
-Quizás para enseñar a los peques, o a los peques y los padres. Podemos pasar una tarde divertida aprendiendo a cocinar.
-Quizás para celebrar un cumple.
-Quizás para enseñaros platos complejos o platos para el día a día.
-O quizás para lo que se os ocurra, porque lo vamos a hablar.

No dudéis en contactar conmigo con un comentario en el blog o a través de los siguientes mails:

egg807@hotmail.com
paredana807@gmail.com

Os espero!!!

lunes, 22 de febrero de 2016

Tastyfridays Outside: Diverxo

Hoy hace un mes, estaba expectante. En unos días cenaría en uno de los lugares a los que tenía ganas de ir hacía mucho tiempo, incluso antes de conseguir sus tres Estrellas Michelín. Al final el sueño se cumplió.


Al cabo de una semana pude disfrutar de una experiencia que definiré como mágica, ilusionante, divertida y llena de sabor. Ahora llega el momento de compartir mi experiencia con vosotros y llevo tiempo dándole vueltas a si debo mostrar las fotos de los platos o no. Por un lado no me gustaría robar parte de la magia a quien esté pensando en ir. Por otro, este genio de la cocina, Dabiz (con b) Muñoz, va  cambiando o introduciendo nuevos platos continuamente. Y por un tercer lado viendo las fotos te entran unas ganas de ir tremendas. Esto es lo que le ha pasado a alguna de las personas a las que se las he enseñado.

Digo parte de la magia porque aunque yo os mostrara aquí todos los platos, e incluso los describiera, él y todo su equipo conseguiría haceros disfrutar durante tres horas sin que pudierais desconectaros ni un momento del XO. EL XO, esa función que gira en torno a ti, contigo como protagonista o a ratos como espectador. Ese espectáculo que te hace abrir la boca no sólo para comer. La abres de admiración y también de satisfacción. 

Dentro de todo el espectáculo que dirige Dabiz, hay unos actores muy, muy importantes que te reciben y acompañan en todo momento. Ellos te llevan de la mano por todo el recorrido. Sirven la comida. Explican con detalle cada plato. Te dicen como lo debes comer y además te regalan un gesto, un guiño, o dos, o tres, o los que tú quieras.  Una broma, o también una reprimenda por comerte el caldo con el que te van a preparar la segunda parte del plato. Y todo ello mostrando una gran sonrisa. Eso si, el disfraz con el que estaban ataviados para la ocasión era un poco feo, difícil que te siente bien y supongo que incómodo a rabiar, pero una vez más justificado por la época a la que debías viajar esa noche.

¿Y él?, ¿lo vistéis? Esta pregunta me la ha hecho mucha gente. Lo vimos. Salió de la cocina serio. La verdad, con cara de pocos amigos. Hizo un repasito de reojo. Dio un par de instrucciones y chimpún. Yo creo que no hace falta más, tampoco me hubiese importado no verlo, su trabajo está en la cocina y lo importante es disfrutar de sus creaciones. Además hay cosas que sigue haciendo sólo él.

En Divexo puedes elegir entre tres menús, que se diferencian en el número de lienzos, así llaman a los platos que además tienen distintas partes o evoluciones. En nuestro caso, nos quedamos con el del medio. A partir de ahí nuestro paladar, nuestro cerebro y nuestro cuerpo comenzaron el viaje por un camino lleno de matices. Sabores de hoy que no serían nada sin los de ayer, ingredientes conocidos, desconocidos, y partes del cuerpo de algún animal que quizás, en otro momento, no te hubieras comido. Una montaña rusa que no para de subir y que este "ser" diferente de la cocina, conduce mejor que nadie.

Yo creo que hasta aquí os habréis hecho una idea de la experiencia que he tenido la suerte de llevarme puesta. Llegados a este punto y final, he decidido poner solo alguna foto para alimentar vuestras ganas de ir.




A mi me encantaría volver.