viernes, 22 de mayo de 2015

Tastyfridays Outside

Hace ya tiempo que no cuento si he ido a comer o cenar aquí o allá. Puede ser por falta de tiempo, van pasando los días, el sitio se queda en mi cabeza pero no llego a publicar un post. También hay lugares que no me llenan lo suficiente para dedicarles unas líneas y otros que sinceramente no me han gustado nada y que aunque en el momento piense en publicarles un rapapolvo (que palabra más de madre) luego se me pasa y ni post ni nada.
¿Qué tiene que tener un sitio para que te guste? Yo creo que influyen muchas cosas. Hay mucha gente que pide un servicio de estrella michelín en un sitio muy modesto. En esas se olvida de valorar lo que está comiendo, quizás un producto de primera calidad cocinado, precisamente, de una forma muy sencilla, pero no por ello menos buena.
También hay lugares en los que la comida no se corresponde con lo que prometen, o con lo que nos han contado. O quizás alguien que tiene un mal día, o un quemazo de años, se empeña en arruinarte el momento.
En ocasiones las experiencias nos las cargamos nosotros mismos por no saber donde estamos en cada momento y creándonos unas expectativas erróneas a priori o exigiendo lo que no viene a cuento exigir.
El caso es que está bien salir de vez en cuando, probar cosas nuevas, conocer nuevos lugares, dejarnos mimar un ratito y pasar un buen rato.

Y un buen rato pasamos en uno de esos momentos del año de "solos tú y yo por unos días", "parece que hay eco en casa" cuando nos fuimos a cenar al Bar Pajarita. Hace ya algunas semanas de esto pero no quería dejar pasar más tiempo para recomendároslo.



Un local pequeño y acogedor con con cocina vista situado en la madrileña zona de Tribunal. Lugar muy recomendable para disfrutar de una cocina fusión "mexi-asiati-mediterránea",  original y con unos precios muy correctos. Correcta es también su gente, amables, y pendientes de explicar cada plato que te traen a la mesa.

Dentro de la carta, existen dos menús llamados "Armonía I y II" pensados para 2 o 4 personas respectivamente. Son ideales para probar un poco de todo e incluyen postre. Depende como vayáis de hambre, puede que antes del postre os queráis pedir algún plato más para completarlos. O podéis comer a la carta y prescindir de los menús. Su comida se come, con tenedor, con palillos, con los dedos o con todo a la vez.

Con los dedos me comí unos macarons de cochinita pibil, que me encantaron y que me gustaría volver a repetir. Otro plato que merece la pena probar son los huevos divorciados, en los que como podéis imaginar la clara y la yema han tomado caminos separados. Y con estos platos tan diferentes, había que probar también un vino acorde con la ocasión. Elegimos Asterisco, un vino de Toro.  Agradable, moderno y lo más importante, nos gustó.

Los postres no se quedan atrás y la tarta de queso que nos comimos también tenía la etiqueta de diferente, original y distinta a cualquier tarta de queso que nos podamos imaginar.

Os dejo unas fotos para abriros el apetito y las ganas de ir, yo prometo volver.

 




La velada no tiene por qué acabar con el postre, podemos quedarnos a tomar una copa o un cóctel y seguir disfrutando del momento un ratito más.

Bar Pajarita
C/ Apodaca, 20
28004 Madrid
Tel. 91 591 73 10

lunes, 11 de mayo de 2015

Solomillo de Ternera con Patata, Boletus, otra vez Patata y otra vez Boletus

Este plato empezó siendo un Solomillo con Canelón de Patata relleno de Boletus, que suena muy bien pero que una servidora no fue capaz de hacer. Y mira que seguí al pie de la letra las instrucciones del supercocinero que la proponía, pero no hubo manera de hacer que las láminas de patata se enrollaran hasta formar un canelón, y encima sujetando el relleno a la vez. Quizás, este fue el problema, seguir al pie de la letra sus indicaciones, porque mandaba cortar las patatas en laminas de 5mm. Cuando hice la primera, casi utilizando una regla, ya me imaginé que aquello no iba a tener buen final. Yo creo que eran demasiado gruesas, pero si las hacía más finas igual se deshacían al darles el hervor que hacía falta.
O quizás, la variedad de patata no era la adecuada. Yo utilicé las que tengo para todo, porque entre los distintos tipos de yogures que compro, los distintos tipos de leche, y los diferentes tipos de cereales, solo me faltaba comprar distintos tipos de patatas. Ya sé que un Tastyfridays se lo merece todo, pero yo no tenía ganas de andar buscando el tipo de patata adecuado para la ocasión, por lo menos hoy. Y por si vosotros sí, era gallega.

También puede ser que las láminas pecaran un poco de cortas, porque llegar, llegué a enrollarlas, pero no se mantenían como un canelón. Pensé, entonces, en atarlas, y es que después de hervirlas y una vez formado el canelón, había que freírlas. Pero mi grado de confianza en el plato por aquel entonces no era muy alto. Así que el canelón se convirtió en lasaña, igual de rico y todos tan contentos.

INGREDIENTES
(2PAX)

2 medallones de solomillo de ternera
8 láminas de patata de 5 mm.y que midan aproximadamente 8 cm. de largo y 4 cm. de ancho
4 cebollitas francesas

Relleno
50g bacon
50g cebolla
60g boletus
15-20g de piñones
vino de Oporto
Sal
Nata
mantequilla

Salsa
150g de agua
1 cucharadita de Bovril
30g de boletus
5 g del aceite en el que vienen los boletus

En un poco de mantequilla sofreímos la cebolla, picada muy fina. A continuación añadimos el bacon, también muy picado y los boletus. Rehogamos un poco e incorporamos los piñones. Ahora le toca el turno a un chorrito de Oporto, le damos unas vueltas, añadimos un chorrito de nata. Dejamos hacerse unos 5 minutos y reservamos tapado.  Cuidado con los líquidos que es un relleno, no puede quedar líquido.
Vamos a por las patatas. Las cortamos de la medida que os he puesto en los ingredientes, tenéis que escoger patatas grandes, y vais a desperdiciar bastante de cada una, pero no lo tiréis que vale para hacer un puré de patata o para incorporárselo a una crema de verduras. Los recortes los conserváis en agua y en la nevera.
Cocemos las láminas de patata en agua hirviendo con sal durante 40- 50 segundos. Las sacamos, las escurrimos y secamos con papel de cocina.

Para hacer la salsa, mezclamos el agua con el Bovril y dejamos reducir un poco al fuego. Ponemos en la batidora las setas y el aceite. Vamos añadiendo el jugo de carne que acabamos de hacer con el Bovril, hasta lograr la textura de salsa. Ni muy espesa ni muy líquida.
Si los boletus no los comprásemos en lata en aceite. Los sofreímos primero unos minutos en aceite de oliva y los incorporamos.

Ahora freímos las patatas en aceite de oliva. Y si el relleno se ha quedado frío lo calentamos un poquito. Empezamos a hacer capas: Patata, relleno, patata, etc.
Mientras montamos las patatas tendremos que hacer los solomillos a la plancha, una mano por aquí y otra por allá, para que nada se quede frío. Aquí cada uno decide el punto. Yo les doy fuego alto para que se doren por fuera y queden rojitos por dentro. Al punto, de toda la vida. Cuando los tengamos listos, los salamos con sal gorda.

¡Uy!, y me olvidaba de las cebollitas. Estas las podéis hacer entremedias, mientras que hacéis el relleno, por ejemplo. Las ponéis en una sartén a fuego lento, tapadas con un poco de mantequilla, un poco de agua, sal y espolvoreadas con azúcar, hasta que estén blanditas. Así las puse yo y por no vigilarlas, las doré un poquito de más. Les quité las capas de fuera y listo. También las podéis ablandar un poco primero en el microondas, tapadas con un poco de agua.

Ya solo nos falta colocar el plato. Solomillo por aquí, cebollita por allá, y servir la salsa por encima de la lasaña de patata.




 Al final me dio igual que fuera canelón o lasaña, el sabor fue ganador.

jueves, 30 de abril de 2015

Aquí te pillo, aquí te mato

Me gusta pensar qué voy a hacer de cenar el viernes unos días antes. Esto me da un poco de cancha para buscar algún ingrediente raro que se puede resistir un poco, o para organizarme. Pero una cosa es lo que me gusta y otra lo que puedo hacer, como me pasó el viernes pasado. Llegó el viernes por la mañana y no tenía ni remota idea de cual era la cenita que íbamos a disfrutar por la noche. Estaba ocupada, poco inspirada y encima me llamaron del colegio para recoger a un enanito que venía con una buena dosis de fiebre. Así que ya tenía otras cosas en las que pensar. Qué darle de comer al enano, pedir cita para el pediatra, y centrarme en la conversación, más bien monólogo que se marcó el pequeñajo desde que lo fui a recoger hasta que cayó rendido, menos mal, a una buena siesta. ¡Madre mía! ¿Pero este niño no estaba malo?, que cotorrón. El disparaba y disparaba y en lo que menos podía pensar yo era en la cena, cuando veía que me distraía un poco...¡Mami, escúchame!

Así llegaron las 8 de la tarde. Bueno así como cualquier cosa no, pero no voy ahora a soltaros el rollo de todo lo que hice el viernes por la tarde. Me senté en el sofá y me puse a ver platos por la web a ver si algo me inspiraba...tampoco tenía mucho margen ya, así que pensé: Donde estén unas buenas gambas al ajillo... y me escapé al súper. Las gambas no eran muy allá pero había langostinos. También había zamburiñas y unos mejillones que se me antojaron para hacerlos al vapor. Botella de Alvariño, barra de pan para mojar y a disfrutar.

INGREDIENTES
(2pax)

500g de langostinos
10 zamburiñas
Mejillones
8 dientes de ajo
Medio limón
Sal
Perejil
Aceite de oliva
1 chile rojo

No os he puesto la cantidad de mejillones, pero es que los pedí a ojo y no miré cuantos eran, lo siento. Podéis coger una bolsa de las de un kilo abrirlos todos y si sobran los utilizáis para otra cosa.
Los mejillones, los limpiáis y los ponéis en una cazuela, tapados, con dos dedos de agua fría. En cuanto se abran los retiráis, no los dejéis más tiempo que se cocerán demasiado. Y ojito que al estar tapados se puede salir en un plis plas todo el agua. Sube enseguida, a veces incluso antes de que se abran, lo que hay que hacer es destapar un poco para que vuelva a bajar. Ya sabéis a quien le ha pasado mil veces, no?. Hay gente que les pone laurel y vino blanco. Yo simplemente los he abierto en agua. Reservamos tapados y a la hora de servir los rociamos un chorro de limón. El mejillón que no se haya abierto hay que desecharlo. No les echéis sal.




Vamos a por los langostinos. Cortamos cuatro dientes de ajo en láminas, los freímos en abundante aceite de oliva y antes de que comiencen a dorarse echamos los langostinos pelados. Cortamos el chile rojo en rodajas y lo añadimos a la sartén y salamos con precaución de no pasarnos. El chile le da un toque picante diferente al de la guindilla que nos ha gustado mucho. Hoy en día podéis encontrar chiles rojos en un montón de sitios, grandes superficies, tiendas de alimentación de productos sudamericanos y orientales. Yo el otro día me compré una bolsa en una tienda asiática que venían congelados, así cada vez que los utilice los tengo en el congelador. Aquí, como en los mejillones, también hay que vigilar el tiempo y no pasarse, en cuanto cojan color retiramos. Entre el aceite y el jugo que van soltando se forma una salsita de las de "me como una barra de pan".


Para hacer las zamburiñas, picamos en trocitos muy pequeños los otros 4 dientes de ajo y el perejil. Los freímos en aceite de oliva. Ponemos una sartén o plancha a calentar y encima las zamburiñas sobre su concha (consejo del pescadero, así se queda el jugo dentro de la concha). Les echamos a cada una un poco de la mezcla de aceite, ajo y perejil. Dejamos unos minutos hasta que se hagan. Se podrían salar ahora con un poco de sal gorda, en escamas o sal normal si no tenéis de las otras. A mí se me olvidó y no me parecieron sosas, así que nos las comimos tal cual.



Y así con esta cena sin planificar, pero no por ello menos rica, nos dieron las diez y las once, las doce y la una y...

viernes, 10 de abril de 2015

Calamar relleno de Picadillo con Aceite de Cebollino

Antes de empezar a hablar de la receta, voy a aclarar lo del picadillo. No es que tenga más aclaración que picadillo de chorizo, pero dependiendo de dónde seas puede llamarse de otra manera. En Asturias, es picadillo y por ejemplo en Zamora lo llaman chichas, y creo que en Galicia es zorza. Es la carne picada con la mezcla de pimentón y demás ingredientes que cada uno le ponga para embutir los chorizos. Antes era típica de la época de matanza, pero ahora se puede encontrar todo el año. Si aún así no lo encontráis, pues cogéis un chorizo de cocer, le quitáis la tripa y lo picáis hasta dejarlo como picadillo.

Y la otra cosa que necesitamos es un calamar, ¡toma yá la mezcla del cerdo metido en el mar! Pues aunque parezca una mezcla un poquito rara no estoy descubriendo América. Existen muchos platos que combinan mar y montaña y que están para chuparse los dedos. A mí el resultado de ésta me ha encantado y espero que a vosotros también.
Esta vez el plato se hace en un plis plas, así que no vale el "tengo sueño", "a estas horas no me voy a poner a cocinar" o, "en estos momentos prefiero mil veces mi sofá que a mi pareja", entre otras cosas.
Sé que limpiar el calamar mientras tú chic@ pone música, no es el momento más romántico del mundo (¡bueno, nunca se sabe!). Pero a medida que pasan los minutos, el sueño se va pasando,  llega el esperado "solos tú y yo", "con todo lo que nos tenemos que contar, disfrutando de nuestra cena sin prisas y sin interrupciones".

INGREDIENTES
(2PAX)

1 calamar grande de 350g
130g de picadillo
50g de cebolla
Cebollino
Aceite de oliva
Sal

En primer lugar picamos la cebolla muy finita, la sofreímos en aceite de oliva. Poco aceite que luego el picadillo suelta su grasa. A continuación echamos el picadillo y lo dejamos hacerse. El picadillo hay que ir separándolo un poco con una cuchara o una espátula para que no se queda en pegotes muy grandes. Limpiamos el calamar y lo rellenamos con el picadillo. No lo rellenéis a rebosar que luego en el fuego encogerá. Yo lo he cerrado con dos palillos. Lo salamos y lo hacemos a la plancha. Como el calamar es grande tenéis que tener la precaución de no poner el fuego muy fuerte, porque se dorará enseguida y se quedará crudo por dentro. He puesto también una tapa pero sin taparlo del todo. Nos falta el aceite de cebollino que no tiene más misterio que picar unos cuantos tallos, añadir aceite de oliva y batir con batidora.
Servimos el calamar cortado en rodajas gruesas, con cuidado de que no se nos salga el relleno y lo acompañamos con el aceite de cebollino y los tentáculos.



Y ahora como siempre, ¡a disfrutar del fin de semana!

miércoles, 11 de marzo de 2015

Tastyaperitivo: Guacalbóndiga de Pollo con Salsa Mex

Ya estamos a mitad de semana, y qué mejor que un aperitivo para ir poniendo nuestra cabeza en el fin de semana. Las guacalbóndigas, ojito al nombre, me las inventé para un concurso de tapas en el que no me comí ni un colín. Estoy segura de que fue porque el jurado no las llegó a probar (tengo dos abuelas pero ya me piropeo yo) Las recetas se enviaban por internet y ahí en la red se quedó mi plato compuesto y sin premio. Anyway, como yo sí las probé os puedo decir que estaban muy buenas (yo sigo erre que erre con mi dosis de autoestima). Y que con premio o sin premio pueden ser un aperitivo, una tapa, o un plato muy fresquito, para el día que os queráis salir un poco de lo de siempre.

Para hacer el plato, me fui de viaje al otro lado del charco. En ese viaje en busca de qué ingredientes mezclar me comí unos tacos, los acompañé de guacamole, recordé como te sube el picante. Y pude escuchar esa frase que tanta gracia me hace: ¡Ay, pu..., me enchiléééé! Para finalizar el viaje me tumbé en una de esas playas de arena blanca y me dí un baño de aguas cristalinas. Puse todos estos recuerdos en forma de bola y salieron las Guacalbóndigas.

INGREDIENTES
(8 albóndigas)

60g de pechuga de pollo
50g de aguacate
10g de cebolla
lima
sal y pimienta
1 cucharadita de cilantro fresco picado
5g de tortillas de maíz tex mex y 8 tortillas más para servir

Salsa:
70g de tomate
1/2 diente de ajo pequeño
14g de cebolla
2 rodajas de jalapeño en conserva
lima

Picamos la pechuga de pollo con el aguacate. Trituramos las tortitas en un molinillo de café hasta hacerlas polvo. Si no tenéis molinillo, que no es una cosa habitual, con la picadora, o con un mortero, las trituramos lo más posible. Añadimos a la mezcla de pollo y aguacate. Y echamos también, la cebolla muy picada, el jugo de un cuarto de lima, el cilantro bien picado, sal y pimienta.
Hacemos albóndigas de bocado con la mezcla, nos ayudará humedecernos las manos para formar las albóndigas, porque la masa no es muy consistente.
Las freímos en aceite de girasol, hasta que se doren y las dejamos sobre un plato con papel de cocina para escurrir el exceso de aceite.
Ahora vamos con la salsa para acompañar. Picamos el tomate en dados muy pequeños, lo mezclamos con la cebolla muy picada. Añadimos el ajo picado muy pequeño, sal, pimienta, el zumos de un cuarto de lima y las rodajas de jalapeño picadas muy menudas.
Para hacerlas más picantes podemos echar más jalapeños a a salsa o añadir un poco de tabasco.
Para servir, ponemos una base de la salsa, encima una albóndiga y acompañamos con una tortilla de trigo tex mex.

Y ya, para rematar el aperitivo, no os olvidéis de unas Coronitas muy, muy fresquitas. O si estáis muy animados, ¿qué tal unos Margarita?


miércoles, 4 de marzo de 2015

Tastyfridays Outside: Küiru

Aunque por el nombre parezca que os voy a hablar de un restaurante japonés, pues no.  El lugar en el que disfrutamos de una fantástica comida entre amigos es un restaurante asturiano. Y al igual que su nombre poco común, que a pesar de ser asturiana no había oído nunca, su comida tampoco es la típica que nos encontramos en un restaurante asturiano al uso.

Con Küiru dí por casualidad, buscando a petición de uno de nuestros amigos un restaurante tradicional, asturiano o gallego, me dijo. Y una que barre para su tierra se puso manos a la obra a buscar un asturianín en el que poder juntarnos a comer.

Después de mirar algún conocido por aquí y algún desconocido por allá, y dentro de estos últimos, apareció Küiru. Me llamó la atención,  su cocina asturiana pero con un toque diferente me parecía una buena opción. La trayectoria de su personal me sirvió de aval. Así que saltándome la característica de tradicional y cambiándola por autor o fusión, o lo que fuera que me iba a encontrar allí, hice la reserva.

En küiru el servicio es amable, correcto y os puedo asegurar que paciente. Nuestra compañía eran 3 niños más 2 que se unieron al despertar de la siesta que se estaban echando en el carrito. A los niños les pedimos unas croquetas y un timbal de patata que llevaba picadillo y huevo.

Para los mayores, y dejándonos aconsejar compartimos tortos de maíz con picadillo. A mí me los hacía mi abuela para desayunar, ¡toma desayuno contundente!. Así que con conocimiento de causa les doy el visto bueno. Pedimos también el sashimi de merluza al revés, con rábano daikon y que personalmente me gustó mucho. Probamos el pixín alangostao, y a aunque a mí no fue de los platos que más me gustó, a otros les sorprendió gratamente. Después le tocó el turno al lomo de buey de Tineo, este último presentado en una campana llena de humo que destapan en la mesa para conservar el aroma hasta el último momento.





Las costillas de gochu con aliño de mostaza verde estaban realmente buenas y el cachopo venía en versión enrollada.




Para acompañar la comida hubo sidra Trabanco, una apuesta segura, para la que te llevan un escanciador con el que tú mismo te puedes ir sirviendo. Otros se decantaron por el vino.

El punto dulce lo puso, como no podía ser de otra manera, el arroz con leche. Y para los que no pueden acabar una comida sin darle al chocolate, ahí estoy yo, pedimos una especie de tarta- tartaleta llena de chocolate.



En Küiru pasamos una velada agradable, con una buena comida, buen servicio y que sin lugar a dudas repetiremos.

Küiru
C/Santa Engracia, 141. Madrid
Tel.: 915 98 83 22

lunes, 23 de febrero de 2015

Raviolis rellenos de Bogavante con Salsa de Puerros

La pasta todavía no había ocupado un hueco, o mejor dicho un plato, en Tasty Fridays. Y no es porque no me guste, que me encanta. Tampoco es que sea complicada de hacer, no tiene mucho misterio. Y no es que sea difícil buscar con qué combinarla, porque pega con infinidad de ingredientes. La verdadera razón de esta tardanza fue que me parecía que un tastyfridays se merecía una buena pasta fresca hecha por mí y mi máquina de estirar la pasta se había roto. Entre vueltas y más vueltas, emails que van, que vienen, y llamadas varias pasaba el tiempo pero nadie me solucionaba nada y mi máquina seguía rota. Hasta que uno de estos días me crucé en una tienda que estaban liquidando con una máquina a muy buen precio, así que me la llevé entre otros muchos cacharritos de esos que me compro cada vez que entro en una tienda de cocina, y si están liquidando no os quiero contar lo que me tengo que controlar.

No es que si uno no tiene máquina para estirar la masa no la pueda hacer, se puede hacer, lo que pasa es que para estirarla con un rodillo y a mano, se puede hacer un poco pesado. Qué conste que yo la primera vez que la hice, la estiré a rodillo y con tiempo y fuerza me quedaron unos tallarines, que luego corté a cuchillo, estupendos.
Ahora con máquina nueva, sólo me quedaba pensar qué iba a hacer y me decidí por una pasta rellena, que en principio iba a ser de langostinos y acabó en bogavante. Con este relleno me pareció buena idea que la pasta fuera de tinta de calamar y para redondear el plato una salsa de puerros sonaba como el complemento ideal.

¡Y ahora cuchillo, música y a cocinar!


INGREDIENTES
(2pax)

Masa:
200g de harina
2 huevos
1 bolsa de tinta de calamar

Relleno:
1 bogavante de 500g
46 g de cebolla
46 g de zanahoria
52g de tomate
sal y pimienta
Coñac

Salsa:
180g de puerro
1cazo de agua de coer el bogavante
1 chorro de leche



En primer lugar, nos tenemos que poner con la masa, para dejarla reposar un rato en la nevera, con media hora o incluso un poco menos es suficiente. Si la vamos a amasar a mano, ponemos la harina en forma de volcán. En el volcán echamos los huevos y la tinta de calamar y empezamos a mezclar, cogiendo harina de la parte más próxima a los huevos hasta tener una masa homogénea que amasaremos unos cinco minutos en una superficie enharinada. Si disponemos de un robot, echamos todos los ingredientes en el mismo y los amasamos unos cinco minutos. Para que la tinta se mezcle mejor en ambos casos podemos mezclar primero la tinta con los huevos y luego añadirlo a la harina. Una vez que tenemos una masa compacta y homogénea, la envolvemos en papel film y la dejamos reposar en la nevera.

Ahora cocemos el bogavante en abundante agua con sal, una vez que empiece a hervir con 7-8 minutos tendremos suficiente.
Para la salsa ponemos un poco de aceite en la sartén y sofreímos los puerros cortados en rodajas, les añadimos entonces un cacillo del agua de cocer el bogavante y un chorro de leche y dejamos cocer hasta que estén tiernos. Ahora solo queda pasar por la batidora. Si vemos que la mezcla queda muy espesa podemos añadir poco a poco un poco más de leche.

Seguimos con el relleno. Una vez cocido el bogavante lo pelamos. Para sacar el cuerpo podemos y cortando con unas tijeras de cocina por la parte de dentro, así nos resultará más fácil.  Lo picamos en trocitos y sacamos también toda la carne y mejunje que queda dentro de la cabeza. Reservamos. Las pinzas si podéis las sacáis enteras para ponerlas después en el plato, les podéis dar un toque de plancha o ponerlas tal cual. Las patas, os las coméis sobre la marcha para ir entrando en faena.
Picamos la cebolla y la zanahoria muy finita. Dejamos que se vaya haciendo y añadimos el tomate pelado y cortado muy pequeño. Echamos un chorrito de coñac y flameamos. Cuidado con el fuego.  Tened la precaución de apagar la campana extractora, de no poner la cara encima y, si en un momento dado, veis que el fuego sube demasiado con tapar suele apagarse. Si le tenéis pánico a hacer estas cosas, echáis el chorrito de coñac, le dais fuego fuerte para que se evapore y punto. Ahora sólo queda echar el bogavante troceado y dar una vuelta.

Toca estirar la pasta, con una máquina mejor y sino ya sabéis a hacer brazo con el rodillo. Hay que espolvorear la máquina o la superficie con harina.  Cogemos un trozo de la masa y la pasamos una vez por cada número, hasta el último que nos dejará una lámina muy fina. Con ayuda de un cortapisas o un vaso o algo redondo vais haciendo discos. Acordaos de trabajar siempre sobre superficies enharinadas para que la masa no se pegue. Los míos eran más o menos de 8 cm. de diámetro. Y una vez listos los colocamos sobre papel antiadherente. Hice 26 discos y me quedó un poco de masa que congelé para otro día. Ahora ponemos un poquito de relleno en cada uno y doblamos. Untamos los bordes con agua y presionamos para que se peguen bien y no se salga el relleno al cocerlos.



Ahora necesitamos agua hirviendo con sal, un chorrito de aceite y cocer los raviolis entre 3 y 4 minutos.

Servimos con la salsa de puerros caliente y adornamos con la pinza que teníamos reservada.

Aunque es un plato que me ha costado unas cuantas líneas explicar no es tan complicado de hacer y merece mucho la pena porque está realmente bueno.


No hay mejor forma de empezar el fin de semana que dejando el viernes con buen sabor de boca