El fin de semana pasado tuve el placer de disfrutar de un lugar que merecéis conocer y poder así disfrutarlo vosotros también. El sitio en cuestión es un bar de vinos, y como habéis averiguado en el título de la entrada se llama Angelita.
En Angelita podéis tomar un vino, o dos o tres, o los que queráis, porque disponen de 500 referencias de vino por botella y 25 por copas, incluso sirven algunos por medias copas. Habéis leído bien 500 referencias, no se me ha colado un cero. A lo que iba, tienen un horario non-stop entre las 13:30 y las 00:00 y podréis degustar en él parte de la carta de comidas y cenas. Pero si lo que queréis es ir a comer o a cenar, cosa que yo os recomiendo, podéis reservar una mesa en un horario más acotado y disfrutar de una experiencia genial. Por lo menos así fue la nuestra.
La carta de comida de Angelita no es extensa pero es más que suficiente, además hay platos con medias raciones que hacen más fácil probar más cosas, e importante en Angelita, probar más referencias vinícolas. La materia prima es extraordinaria, todavía puedo recordar el sabor del tomate. Y el trato del producto muy correcto, alguno más destacable que otro.
¿Y qué hacemos con el vino con tanta referencia? Pues haced como nosotros y permitidles aconsejaros y maridad cada plato con un vino diferente. Creedme que os sorprenderán, siempre para bien.
Cuando vayáis a Angelita os llamará la atención el carro de quesos que te encuentras según entras y que en el que uno de los hermanos artífices de este lugar corta con mimo tablas de queso no sin antes preguntar cuales son tus gustos en cuanto a materia "quesil". No lo dejéis pasar. Nuestras directrices fueron: Nos gustan fuertes, ella es asturiana, dijeron por otro lado. Y probamos un queso de Lanzarote muy bueno, un queso La Peral, pero de oveja (ojito qué descubrimiento y ojito que eres asturiana y te pongo un queso de allí que no te va a dejar indiferente, muy crack) y otro muy rico también creo que de Mallorca, un día de estos me agencio una grabadora para acordarme de todo.
Pero Angelita no se queda aquí. Cuenta con otra sorpresa en la planta de abajo. Un bar de cócteles con esencia americana, actual pero un poco retro y un poco Don Drapper. De este lugar podéis disfrutar desde las cinco de la tarde, e incluso también podréis picar algo para acompañar las maravillosas combinaciones creadas por su personal. Es un sitio ideal también, para tomar algo antes o después de cenar. No podéis pasar de largo por las serendipias, son geniales. Ahí lo dejo.
Angelita lo dirigen dos hermanos, que no son novatos en la hostelería, y eso se nota, se nota su experiencia y se nota su ilusión por este proyecto. Combinación perfecta y en la que no funcionan por separado, aunque cada uno dirige uno de los espacios. De hecho el aperitivo del día que había arriba se elaboraba en la coctelería. Fue un Bloody Mary, he de decir que soy fan del Bloody Mary, pero también voy a decir que este es top. Para empezar se hace con tomate natural y para seguir tiene un proceso de elaboración que no puedo reproducir, porque es tan largo, contado con tanta pasión por su creador que mejor vais y que os lo cuente él, aquí necesitaría otra vez una grabadora. Lo que si voy a decir es que puede ser el mejor Bloody Mary que me he tomado hasta ahora. Me llamó también mucho su presentación. Me encantó, le hice foto, pero no os la voy a enseñar para que la veáis vosotros mismos.
¡Vosotros tenéis que ir y yo tengo que repetir!
Angelita Madrid
C/ de la Reina 4
28004 Madrid
Tel.: 915 21 66 78
miércoles, 14 de septiembre de 2016
martes, 6 de septiembre de 2016
Rape Alangostado
Estos días son de vuelta a un montón de sitios. Vuelta a casa, vuelta al cole, vuelta al trabajo, vuelta al gimnasio, vuelta a las rutinas (qué palabra más fea), vuelta a pensar qué haces de comer o cenar y en definitiva vuelta al día a día. Vaya mareo con tanta vuelta, y al principio estás así un poco noqueado, pero en menos que canta un gallo estás de nuevo con todas tus cosas en orden.
¡Espero que os guste!
En mi caso una de esas cosa que tengo que retomar es este blog, que cuando me he querido dar cuenta han pasado muchos días desde la última entrada. Pero eso para mi no es una obligación, es un motivación de la que hasta ahora disfruto y quiero seguir haciéndolo.
En verano me resulta más complicado respetar los viernes para esa cena para dos. Pero se disfrutan de otra manera, salidas a cenar solos, aperitivos al sol, comidas o cenas en familia, un cóctel en la puesta de sol o un bocadillo a la luz de la luna.
Algunas de estas cosas te pueden acompañar todo el año, otras habrá que esperar un tiempo para poder volver a ellas. Mientras tanto podemos seguir cocinando platos y sueños.
Para ir metiéndonos en faena, he encontrado el plato perfecto. Un plato tradicional donde los haya, quizás hasta demodé, pero su sabor es genial, su elaboración es muy sencilla, y con estos calores va que ni pintado. Así que no se hable más, se merece una cena como protagonista y un señor bocado.
INGREDIENTES
(2PAX)
1 cola de rape de 345g
Pimentón dulce
Agua
Sal
Salsa rosa
2 cucharadas de mayonesa
1 cucharadita de ketchup
unas gotas de whisky
unas gotas de zumo de naranja
Ensalada de Aguacate
1 Aguacate
media lima o limón
sal y pimienta
En la pescadería pediremos que nos saquen la cola del rape, al quitar la espina, quedará en dos trozos a lo largo que en mi caso pesaban entre los dos y sin espina 345g. Cogemos hilo de cocina y los unimos para que al cocerlos mantengan la forma.
Untamos la cola de rape con el pimentón, previamente salada, hasta que queda totalmente cubierta. Envolvemos con el papel film o de aluminio y ponemos a cocer al vapor en agua con sal y una hoja de laurel. También lo podemos cocer sumergido en el agua, si lo hacéis así mejor con papel de aluminio. Cocemos durante 10 minutos. Esperamos a que se temple un poco para quitar el papel y cortamos el hilo.
Hacemos medallones de unos dos centímetros y lo tenemos listo para servir.
La salsa rosa hace muy buena pareja con este rape, para hacerla solo tenemos que mezclar todos los ingredientes.
El acompañamiento es muy sencillo. Cortamos el aguacate en dados. Aliñamos con zumo de lima o de limón, sal y pimienta.
Ya solo queda emplatar y disfrutar.
¡Espero que os guste!
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martes, 19 de julio de 2016
Pechugas de Codorniz con Puré de Guisantes y Jugo de Mejorana
Siempre que pasa un tiempo y no publico una entrada intento justificarme ante mí y ante vosotros. Pero hoy no lo voy a hacer. Creé mis dos blogs pensando en compartir mis recetas, mis experiencias e incluso momentos de mi vida. Y aunque todos los días sigo cocinando, apunto mis recetas, y disfruto de los platos, no siempre tengo tiempo para publicarlos con continuidad. Me encantaría estar aquí cada poco, pero a veces no es posible. Lo bueno es que siempre vuelvo. Y la mejor recompensa de volver es que vosotros siempre estáis ahí. Vuestros comentarios en redes, vuestras buenas palabras y vuestras ganas de más recetas, es lo que realmente alimenta mis blogs.
Ya que hoy he encontrado un ratito para escribiros, vamos a lo que nos interesa. He comido muchas veces codornices, nunca las he preparado y un día tenía que ser el primero. Puede parecer un rollo tener que deshuesarlas, pero a los que nos gusta cocinar, nos gusta cortar por aquí, enredar, y quitar la piel de allá. Para los que no os gusta, hoy en día se puede encontrar casi todo listo para cocinar. Yo preferí comprarlas enteras y pelearme un ratito con ellas, y es en esa "pelea" de preparación donde disfruto un montón.
El plato de hoy es ligero, perfecto para una cena de verano. Un buen vino hará el resto y empezaremos el fin de semana con muy buen sabor de boca.
INGREDIENTES:
(2pax)
4 codornices
5 granos de pimienta negra
1 chorro de vino blanco
1/2 cebolla
1 y 1/2 vaso de agua
2 huevos de codorniz
Harina
Huevo
Pan rallado
Brotes de ajo
Puré de guisantes:
100g de guisantes
100g de agua
1 chorrito de aceite de oliva
sal y azúcar
2 cucharaditas de nata al 35%
Jugo de mejorana
100ml de agua con una cucharadita de bovril
En primer lugar, cocemos durante 3 minutos los huevos de codorniz en agua hirviendo y reservamos.
Hacemos el puré de guisantes. Ponemos el agua a hervir con el aceite, la sal y el azúcar. Cuando hierva incorporamos los guisantes y cocemos durante 8'. Escurrimos y reservamos el caldo de cocerlos. Batimos con las dos cucharaditas de nata y añadimos un poquito del caldo de cocer pero manteniendo una textura muy espesa.
Sacamos las pechugas de las codornices. Reservamos las carcasas para hacer el caldo sin los muslos y las alas que los podemos conservar para otra elaboración. Echamos un chorro de aceite en una cacerola y sofreímos las carcasas partidas en trozos. Añadimos la cebolla cortada en trozos, la pimienta y el vino blanco. Bajamos el fuego e incorporamos el agua. Dejamos reducir durante 15' a fuego medio.
Para hacer del jugo de mejorana, cogemos el caldo resultante de cocer las carcasas, añadimos 100 ml. de agua mezcladas con una cucharadita de bovril y 4 ramas de mejorana. Dejamos reducir hasta conseguir un jugo concentrado. Unos 20'. Reservamos.
Es la hora de enharinar los huevos de codorniz, cocidos y pelados y pasarlos por huevo batido. A continuación los freímos en aceite de oliva.
Freímos también las pechugas, salpimentadas y en aceite de oliva.
Montamos el plato con dos pechugas o tres por comensal. Añadimos un poco del puré de guisantes acompañado del jugo de mejorana. Hacemos un "nido" con los brotes de ajo, aliñados con sal y aceite, y ponemos un huevo encima.
Por último adornamos con unas hojas de mejorana y a disfrutarlo.
¡Espero que os guste!
Ya que hoy he encontrado un ratito para escribiros, vamos a lo que nos interesa. He comido muchas veces codornices, nunca las he preparado y un día tenía que ser el primero. Puede parecer un rollo tener que deshuesarlas, pero a los que nos gusta cocinar, nos gusta cortar por aquí, enredar, y quitar la piel de allá. Para los que no os gusta, hoy en día se puede encontrar casi todo listo para cocinar. Yo preferí comprarlas enteras y pelearme un ratito con ellas, y es en esa "pelea" de preparación donde disfruto un montón.
El plato de hoy es ligero, perfecto para una cena de verano. Un buen vino hará el resto y empezaremos el fin de semana con muy buen sabor de boca.
INGREDIENTES:
(2pax)
4 codornices
5 granos de pimienta negra
1 chorro de vino blanco
1/2 cebolla
1 y 1/2 vaso de agua
2 huevos de codorniz
Harina
Huevo
Pan rallado
Brotes de ajo
Puré de guisantes:
100g de guisantes
100g de agua
1 chorrito de aceite de oliva
sal y azúcar
2 cucharaditas de nata al 35%
Jugo de mejorana
100ml de agua con una cucharadita de bovril
En primer lugar, cocemos durante 3 minutos los huevos de codorniz en agua hirviendo y reservamos.
Hacemos el puré de guisantes. Ponemos el agua a hervir con el aceite, la sal y el azúcar. Cuando hierva incorporamos los guisantes y cocemos durante 8'. Escurrimos y reservamos el caldo de cocerlos. Batimos con las dos cucharaditas de nata y añadimos un poquito del caldo de cocer pero manteniendo una textura muy espesa.
Sacamos las pechugas de las codornices. Reservamos las carcasas para hacer el caldo sin los muslos y las alas que los podemos conservar para otra elaboración. Echamos un chorro de aceite en una cacerola y sofreímos las carcasas partidas en trozos. Añadimos la cebolla cortada en trozos, la pimienta y el vino blanco. Bajamos el fuego e incorporamos el agua. Dejamos reducir durante 15' a fuego medio.
Para hacer del jugo de mejorana, cogemos el caldo resultante de cocer las carcasas, añadimos 100 ml. de agua mezcladas con una cucharadita de bovril y 4 ramas de mejorana. Dejamos reducir hasta conseguir un jugo concentrado. Unos 20'. Reservamos.
Es la hora de enharinar los huevos de codorniz, cocidos y pelados y pasarlos por huevo batido. A continuación los freímos en aceite de oliva.
Freímos también las pechugas, salpimentadas y en aceite de oliva.
Montamos el plato con dos pechugas o tres por comensal. Añadimos un poco del puré de guisantes acompañado del jugo de mejorana. Hacemos un "nido" con los brotes de ajo, aliñados con sal y aceite, y ponemos un huevo encima.
Por último adornamos con unas hojas de mejorana y a disfrutarlo.
¡Espero que os guste!
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martes, 14 de junio de 2016
Mi Primera Masterclass Demoslavueltaaldía
Igual que cuando era niña en mi primer día de cole, así me sentía yo el sábado por la mañana cuando sonó el despertador. Con una hormiguita en el estómago que daba vueltas sin parar. Mis primeros días de colegio año tras año, los recuerdo así. Con una mezcla de felicidad y nervios a partes iguales, y con muchas ganas.
Hay gente que se pone nerviosa y se le cierra el estómago, a mi no. Como no desayune antes de salir de casa, podéis compadecer a quien me encuentre al cabo de media hora. El sábado aunque no hubiese desayunado, tampoco habría pasado nada. La ilusión que llevaba conmigo podría salvar a quien se cruzara en mi camino.
Una vez en el Centro Cultural del Gusto, A punto, pude ir encontrándome con mis compañeros, y tuvimos tiempo suficiente para ir relajándonos antes de empezar, comentar nuestras dudas e intercambiarnos chaquetillas. Qué a mi esta me queda grande, que a mi esta no me abrocha o que la tuya es de mujer.
¿Cómo se puede sentir alguien a quien le encanta la cocina, le encanta comer, le enamora el mundo de la gastronomía y disfruta de las enseñanzas y platos de Mario Sandoval durante unas horas a 50cm. de distancia? Uno se siente muy bien, uno llega un momento que no sabe ya a donde mirar. Los ingredientes, las explicaciones, las ollas en marcha y un gran maestro. Al principio estaba tan embobada que me costó moverme del sitio, pensaba que si me movía me perdería algo. Pudimos colaborar, pudimos emplatar y pudimos probar platos maravillosos, explicados con mimo, con sentimiento y con dedicación por Mario. Un menú completo, un regalo para nuestros paladares. Pero la hora del servicio se acercaba y Mario tenía que cumplir con sus obligaciones. Así que antes de convertirse en calabaza se marchó.
Entonces llegó él, Kiko Moya, despacio, sin hacer ruido. Nos fue presentando su filosofía y su forma de entender la cocina. Después del subidón anterior, el trabajo de dejarte la mente en blanco es complicado. Kiko, lo consiguió. Cuando ya nos tenía a todos atrapados, pasamos a los fogones. Allí pudimos ver y probar una yema embrionaria que adoptaba una textura de pomada. Una mostaza que parte de unas semillas cultivadas por ellos y se come con unas hierbas cultivadas allí, en su casa. El arroz al cuadrado es un arroz diferente. Es su arroz en el que mezcla sus toques personales con la tradición alicantina, que no es la misma que la valenciana. Kiko Moya cocina así, con el amor por su entorno, con el amor por su tierra y metiendo dosis de rebeldía que consiguen unos platos diferentes.
Él cree en lo que hace y para muestra un botón: “Podéis encontrar en google millones de ingredientes y podéis conseguirlos, pero el criterio no lo encontraréis allí”. Ahí queda eso.
Llegó el momento del descanso. ¿Para comer algo? Si algún valiente se atrevía tenía tiempo. Al igual que tuvimos tiempo de comentar, de resetearnos y de conectarnos con el mundo exterior. Cuando nos quisimos dar cuenta allí estaba una gran actriz, Teresa Calo, con su sonrisa y su cercanía.
Única para meterte caña con tu actitud ante la cámara, haciéndonos reír, y también sufrir un poquito, Teresa nos dejó su huella particular. Un coaching en toda regla, que nos permitirá sacar lo mejor de nosotros mismos delante de una cámara y delante de los demás.
El día llegó a su fin. Y me fui, con la misma sonrisa con la que había llegado, feliz y con muchas ganas de más.
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viernes, 10 de junio de 2016
Rollitos de Conejo, Morcilla y Setas
Para hacer un plato especial, no hace falta gastarse una fortuna. Lo que hace falta es un poco de tiempo, un poco de dedicación, una pizca de ilusión, y de vez en cuando alguna vuelta buscando esos ingredientes que le den al plato un toque diferente, que sean capaz de darle un poco de chispa a nuestro paladar.
Aquí está un ejemplo hecho con conejo, una carne asequible, los últimos tiempos menos, todo hay que decirlo. Confieso que no es una carne que compre habitualmente, no está en mis menús diarios aunque si puede dar mucho juego para estarlo y para visitar tu cocina de vez en cuando.
Pero aquí no estamos en el día a día, para eso tenemos mamaquehay.blogspot.com aquí estamos en ese día, el que elegimos para disfrutarlo despacio, para saborearlo. Que cocinamos con mimo, con los cinco sentidos, sin mirar el reloj a no ser para medir los tiempos de cocción. Y una vez que se termina la preparación, sigues disfrutando de todos los sabores que has creado y de las sensaciones que ese plato está causando a tu alrededor.
A veces, puedes estar tan ensimismado en lo que has planeado, en lo que estás cocinando, que es ese mundo alrededor el que te puede poner los pies en la tierra para hacerte entender que no está todo lo redondo que parecía o que planeabas. Otras veces tú mismo te das cuenta de que quizás el resultado no es el que tú esperabas. Pero eso no debe arruinarte el día o la noche, es un elemento más que el momento, la compañía, la charla y el vino, pueden compensar. Para eso estamos para experimentar, probar combinaciones, aprender, y sobre todo pasar un buen rato, nuestro buen rato.
Estos rollitos consiguieron una sonrisa en el primer bocado y unos cuantos "ummm, ñam, mmmm", en los siguientes.
INGREDIENTES
(unos cuantos rollitos, para hoy, para mañana y casi para toda la semana)
525g de medallones de conejo con hueso
Salsa
Los huesos del conejo
2 dientes de ajo sin pelar
50g de cebolla
aceite de oliva
Sal
Granos de pimienta
Vino de Oporto
Agua
Maicena
Relleno
La carne de conejo sin hueso, se quedó en 386g
142g de setas (utilicé shiitake, podéis probar con las que queráis)
66g de morcilla de cebolla (la mía era asturiana)
50g de cebolla
Aceite de oliva
sal, ajo en polvo, pimienta y tomillo
1 paquete de obleas de arroz para hacer los rollitos
1 paquete de brotes de rábano para acompañar
Antes de comenzar a explicaros la elaboración, os quería comentar que yo no compré el conejo entero. Encontré unas bandejas donde venía una especie de medallones de conejo y me pareció que para esta elaboración me daría un poco menos de trabajo que con el conejo entero. Pero si compráis el conejo entero también lo podéis hacer, solo es cuestión de tener un poco más de paciencia.
Dicho esto empezamos con el relleno para darle tiempo a entibiarse mientras hacemos la salsa. En una picadora, y si no tenéis pues cuchillo y ánimo, picamos la carne de conejo, que hemos separado previamente de los huesos, y la morcilla. Las setas las picamos a mano en cuadraditos y las añadís a la mezcla. Salpimentamos, sazonamos con un poco de ajo en polvo y tomillo seco. Ponemos a sofreír en una sartén con un poco de aceite de oliva; no mucho que la morcilla soltará grasa. Lo dejamos entibiar. Con las obleas de arroz el relleno no debe estar muy caliente para que no se rompan.
Echamos un poco de aceite de oliva en una olla no muy grande, cuando coja un poco de temperatura sofreímos los huesos a fuego vivo, da igual que se vaya pegando un poquito, pero no dejéis de remover. A continuación echamos los dos dientes de ajo sin pelar y la cebolla pelada y cortada en trozos no muy pequeños más 5 granos de pimienta. Seguimos dando vueltas mientras se van dorando y añadimos un chorro de vino de Oporto, que quede casi cubierto. Aprovechamos para desglasar con el vino, es decir, con nuestra espátula vamos removiendo y rascando los pegadito del fondo. Cuando hayamos terminado de desglasar. Echamos el agua (cuando hablo de un cuarto de vaso, me refiero a los típicos vasos de 200cc).
Bajamos el fuego, salamos y dejamos reducir unos 20-25 minutos. Ahora toca colar y quedarnos con ese jugo concentrado. Como era un poco líquido, le añadí media cucharadita de maicena diluida en un poco de agua (3 cucharadas soperas). Dejamos hervir un poquito. Con esto conseguí darle un poco más de consistencia, pero no quitarle nada del color y el sabor concentrado que tenía.

Vamos con los rollitos. Cogemos una oblea, la sumergimos en agua tibia para ablandarla. La sacamos y la ponemos sobre una superficie un poco húmeda. Puede ser un paño limpio, una tabla de madera, o en mi caso un papel de teflón similar al de horno, que no me hizo falta humedecer. Si al sacar la oblea del agua véis que tiene alguna fisura, no importa, al enrollar se solucionará.
Ponemos un poco de relleno y vamos enrollando hasta la mitad. En este momento, plegamos los lados hacia dentro y seguimos enrollando hasta acabar el rollo. He procurado que en las fotos quede plasmado el proceso, pero si tenéis alguna duda sólo tenéis que consultarme.
Ponemos un poco de relleno y vamos enrollando hasta la mitad. En este momento, plegamos los lados hacia dentro y seguimos enrollando hasta acabar el rollo. He procurado que en las fotos quede plasmado el proceso, pero si tenéis alguna duda sólo tenéis que consultarme.
Una vez están los rollitos, y si la salsa está muy fría le damos un calentón. Cogemos los brotes de rábano y los aliñamos con un poco de aceite de oliva y sal. Le damos un golpe de microondas a los rollitos. Y solo falta emplatar. Ponemos un rollito o dos en el plato, añadimos por encima unos cuantos brotes. Y me paro que para contar que los brotes de rábano tienen un sabor un poco especial, un poco picante, un poco a tierra, pero con la mezcla del rollito y la salsa son perfectos. Los que os sobren los podéis utilizar en ensaladas.
El toque final: salsear y listo.
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sábado, 28 de mayo de 2016
Esto no ha hecho más que empezar: III Campeonato Demos la vuelta al día
Son las 12 de la mañana y hace una semana exactamente a estas horas, estaba hecha un manojo de nervios. A las 10 de la mañana había llegado al Hotel Westing Palace en Madrid para concursar en el III Campeonato Demos que organiza el portal gastronómico de la cadena de supermercados Día www.demoslavueltaaldía.com. Casi cuatro horas después, conseguí una de las ansiadas chaquetillas que me han abierto un camino que, estoy segura, voy a disfrutar muchísimo.
¿Cómo empezó todo? Pues con un mail que despertó mi curiosidad y me hizo ponerme a bucear entre la dinámica del campeonato. Ahí dije, esto es para mi ¡me apunto!.Pero entre unas cosas y otras el tema se quedó en "standby", había que enviar una foto del plato de tu vida y no tenía muy claro cual elegir. Así, con varias opciones en la mano, llegó la mañana del l1 de mayo. Y con ella el último día para inscribirse y mi decisión en firme de hacerlo. De hoy no puede pasar.
A partir de ahí todo fue muy rápido, recibir el que me pre-seleccionaban me hizo muchísima ilusión, ya había metido un pie. Pocos días después de enviar todo lo que me pidieron para una segunda selección, el 17 de mayo, metí el cuerpo entero. No me lo podía creer, estaba entre los 40 seleccionados de toda España para competir en la semifinal. Veinte en categoría chef, y veinte en categoría foodie, que era la mía, nos veríamos las caras y los cuchillos en distintas pruebas.
Una vez allí, y antes de concursar, pude ir conociendo gente majísima y con los que tengo un interés común, la gastronomía. Así me fui relajando y comencé a disfrutar de una experiencia genial y divertida que procuré exprimir al máximo además de concursar.
En la primera parte, los chefs realizaron una serie de pruebas basadas en los distintos sentidos. Hicieron una cata de vinos, montaron unas claras a oído, adivinaron los ingredientes de un chutney y realizaron un emplatado con productos Día. ¿Y qué hacíamos los foodies mientras tanto? Pues nos convertimos en gastroreporteros y en la sombra del chef que nos asignaron a cada uno. Durante todas las pruebas que ellos realizaron, nosotros hacíamos fotos o vídeos y comentarios que dieran idea de lo que cada chef estaba haciendo en ese momento. A la vez, las íbamos subiendo a nuestras redes sociales para contarle a todo el mundo de primera mano lo que allí se estaba cociendo.
Llegó la segunda prueba para los foodies, un trivial gastronómico. Diez preguntas en las que tuvimos que demostrar nuestros conocimientos de gastronomía, de cocina y de los anteriores campeonatos.
Después de 20 minutos más o menos y que se hicieron eternos empezaron a nombrar a los 6 foodies y 6 chefs que pasarían a la gran final. Y llegó el momento en el que oí mi nombre y fui feliz, muy feliz.
Y vosotros diréis, pero si todavía queda la final. Sí, todavía queda la final pero hasta llegar a ella voy a estar cinco meses recibiendo masterclasses de grandes cocineros, de grandes profesionales de la cocina, de expertos en redes, de imagen, ¿Qué más puedo pedir? Esto es un gran premio del que voy a saborear cada minuto hasta llegar a la Gran Final.
No os olvidéis de visitar www.demoslavueltaaldia.com, donde podréis encontrar noticias, recetas, trucos y la posibilidad de asistir a cursos de cocina gratuitos, es una comunidad gastronómica en toda regla. Y además seguro que podéis seguir mis avances durante las masterclasses a las que voy asistiendo.
¡Esto no ha hecho más que empezar!
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lunes, 9 de mayo de 2016
Calamares Boloñesa
Hace unas semanas me llama mi primo y me dice que tiene en casa unos calamares para mi. ¡Qué suerte!, yo ya empiezo a salivar solo de pensar en esos calamares pescados por mi tío en el Cantábrico. Aún sin tenerlos en mi poder, ya voy dándole a la maquinita para ver como los hago.
Barajé receta tradicional, en su tinta, guisados, plancha, rebozados o con alguna salsa de siempre. Pero ya que estábamos, casi dos kilos de calamares eran la ocasión perfecta para montar comidita dominguera especial. Así que además de tasyfridays, hicimos un tastysunday. Fin de semana completo. Por supuesto, el invitado de honor fue el mensajero que se encarga de transportar tan distinguida materia prima desde el norte a los madriles. Al final, éramos cinco los que nos juntamos para dar cuenta de los calamares.
En nuestros viernes tasty, ya tengo algunas recetas de calamares, probadas y buenísimas. Unos calamares rellenos con sus patitas y langostinos (click aquí para ver la receta), un calamar relleno de picadillo que podéis ver haciendo click aquí; o unos clamares a la andaluza con lima que podéis ver aquí. Pero no era el día de repetir, ya sé que cuando vienen invitados a casa no es muy buen momento para innovar. Pero el que no arriesga, no gana, no prueba y no se divierte. Los invitados eran de confianza así que cuando vienen a casa, ya vienen predispuestos a hacer de conejillos de indias.
En este caso la inspiración la busqué en un cocinero gallego que llamó mi atención con su receta de Calamares Boloñesa, Pepe Solla. La verdad es que no cambié nada, salvo cocinar las tiras de calamar que él sirve crudas y buscar un acompañamiento. Bueno digo nada, pero seguro que mil detalles más hay que un cocinero como él pondrá en el plato. Pero es un plato adaptable a nuestras cocinas con el que comer los calamares de una forma diferente.
INGREDIENTES
Lo primero que tenemos que hacer es limpiar los calamares, os dejo un enlace de como hacerlo (click aquí). A continuación cogemos las patas y las aletas y los picamos muy fino. Si tenéis una picadora es la mejor opción, hay que dejarlos muy picados.
En una sartén con un poco de aceite de oliva sofreímos el ajo picado fino y antes de que empiece a dorarse echamos la cebolla picada también muy menuda. Incorporamos las patas y aletas de los calamares bien picados y previamente salados. Mientras se van haciendo pelamos y picamos en trocitos menudos los tomates. Los incorporamos a la sartén. Regamos con un chorro de vino blanco. Ahora echamos sal y pimienta, no seáis tímidos y probad el punto de sal. Añadimos una cucharada de albahaca fresca picada y dejamos hacerse a fuego medio durante unos 20 minutos más o menos. Tiene que quedar reducido y con la misma apariencia de cuando hacemos una boloñesa de carne.
Ahora le toca el turno a los cuerpos. Mis calamares ya estaban congelados previamente sin saber el plato que iba a hacer. Una vez descongelados, abrí los cuerpos con un corte de delante a atrás y corté tiras lo más finas posibles en ese mismo sentido.
En el plato original de Pepe Solla, él hace el corte que os digo de delante a atrás y los enrolla. Esos rollitos los congela y cuando están semicongelados los corta con el cuchillo perpendicular a lo largo del rollito. Lo que consigue son unos espaguetis de calamar muy finos que aliña con aceite, sal y pimienta. Él los sirve así, en crudo y con la boloñesa y unas lascas de parmesano por encima.
Después de este paréntesis con la receta original, sigo con mi modus operandi. Una vez tenemos cortadas las tiras, las salpimentamos. En una sartén con un poco de aceite de oliva las salteamos hasta que estén hechas.
Llega el momento de emplatar. Ponemos un montoncito de tiras de calamar en el plato. Echamos la boloñesa por encima y terminamos con unas lascas de parmesano. Las lascas de parmesano son fáciles de hacer con un pelador.
En este caso acompañé el plato con un poco de arroz integral servido con pesto. Para el arroz solo tenéis que seguir la pauta de siempre. Dos de agua por uno de arroz. En el arroz integral recomiendan echar un poco más de agua. Si los hacéis en olla rápida no hace falta. En una olla normal, podes ir viendo si necesita un poco más de agua para terminar de hacerse y quedar en su punto. Por supuesto puede acompañarse de arroz normal, o de otro acompañamiento que se os ocurra. Una vez listo lo podemos poner en el plato con ayuda de un molde para que nos quede más bonito.
Echamos el pesto por encima del arroz y listo. La receta del pesto ya la he puesto en mi otro blog, así que para no repetirme, os dejo el enlace haciendo click aquí.
El resultado me ha encantado y juzgar por las repeticiones de los demás comensales a ellos también.
¡Espero que os guste!
Barajé receta tradicional, en su tinta, guisados, plancha, rebozados o con alguna salsa de siempre. Pero ya que estábamos, casi dos kilos de calamares eran la ocasión perfecta para montar comidita dominguera especial. Así que además de tasyfridays, hicimos un tastysunday. Fin de semana completo. Por supuesto, el invitado de honor fue el mensajero que se encarga de transportar tan distinguida materia prima desde el norte a los madriles. Al final, éramos cinco los que nos juntamos para dar cuenta de los calamares.
En nuestros viernes tasty, ya tengo algunas recetas de calamares, probadas y buenísimas. Unos calamares rellenos con sus patitas y langostinos (click aquí para ver la receta), un calamar relleno de picadillo que podéis ver haciendo click aquí; o unos clamares a la andaluza con lima que podéis ver aquí. Pero no era el día de repetir, ya sé que cuando vienen invitados a casa no es muy buen momento para innovar. Pero el que no arriesga, no gana, no prueba y no se divierte. Los invitados eran de confianza así que cuando vienen a casa, ya vienen predispuestos a hacer de conejillos de indias.
En este caso la inspiración la busqué en un cocinero gallego que llamó mi atención con su receta de Calamares Boloñesa, Pepe Solla. La verdad es que no cambié nada, salvo cocinar las tiras de calamar que él sirve crudas y buscar un acompañamiento. Bueno digo nada, pero seguro que mil detalles más hay que un cocinero como él pondrá en el plato. Pero es un plato adaptable a nuestras cocinas con el que comer los calamares de una forma diferente.
INGREDIENTES
(5PAX)
1700g. de calamares
3 dientes de ajo
160g de cebolla
7 tomates pera
Vino blanco
Vino blanco
Sal y pimienta
Aceite de Oliva
Albahaca fresca
Queso parmesano en un trozo. No necesitamos mucho, es sólo para servir.
Queso parmesano en un trozo. No necesitamos mucho, es sólo para servir.
Lo primero que tenemos que hacer es limpiar los calamares, os dejo un enlace de como hacerlo (click aquí). A continuación cogemos las patas y las aletas y los picamos muy fino. Si tenéis una picadora es la mejor opción, hay que dejarlos muy picados.En una sartén con un poco de aceite de oliva sofreímos el ajo picado fino y antes de que empiece a dorarse echamos la cebolla picada también muy menuda. Incorporamos las patas y aletas de los calamares bien picados y previamente salados. Mientras se van haciendo pelamos y picamos en trocitos menudos los tomates. Los incorporamos a la sartén. Regamos con un chorro de vino blanco. Ahora echamos sal y pimienta, no seáis tímidos y probad el punto de sal. Añadimos una cucharada de albahaca fresca picada y dejamos hacerse a fuego medio durante unos 20 minutos más o menos. Tiene que quedar reducido y con la misma apariencia de cuando hacemos una boloñesa de carne.
Ahora le toca el turno a los cuerpos. Mis calamares ya estaban congelados previamente sin saber el plato que iba a hacer. Una vez descongelados, abrí los cuerpos con un corte de delante a atrás y corté tiras lo más finas posibles en ese mismo sentido.
En el plato original de Pepe Solla, él hace el corte que os digo de delante a atrás y los enrolla. Esos rollitos los congela y cuando están semicongelados los corta con el cuchillo perpendicular a lo largo del rollito. Lo que consigue son unos espaguetis de calamar muy finos que aliña con aceite, sal y pimienta. Él los sirve así, en crudo y con la boloñesa y unas lascas de parmesano por encima.
Después de este paréntesis con la receta original, sigo con mi modus operandi. Una vez tenemos cortadas las tiras, las salpimentamos. En una sartén con un poco de aceite de oliva las salteamos hasta que estén hechas.
Llega el momento de emplatar. Ponemos un montoncito de tiras de calamar en el plato. Echamos la boloñesa por encima y terminamos con unas lascas de parmesano. Las lascas de parmesano son fáciles de hacer con un pelador.
En este caso acompañé el plato con un poco de arroz integral servido con pesto. Para el arroz solo tenéis que seguir la pauta de siempre. Dos de agua por uno de arroz. En el arroz integral recomiendan echar un poco más de agua. Si los hacéis en olla rápida no hace falta. En una olla normal, podes ir viendo si necesita un poco más de agua para terminar de hacerse y quedar en su punto. Por supuesto puede acompañarse de arroz normal, o de otro acompañamiento que se os ocurra. Una vez listo lo podemos poner en el plato con ayuda de un molde para que nos quede más bonito.
Echamos el pesto por encima del arroz y listo. La receta del pesto ya la he puesto en mi otro blog, así que para no repetirme, os dejo el enlace haciendo click aquí.
El resultado me ha encantado y juzgar por las repeticiones de los demás comensales a ellos también.
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